
La política bonaerense hace tiempo dejó de discutirse solamente en los despachos. Hoy también se cocina en los cafés, en las sobremesas largas después de un acto y en reuniones reservadas donde nadie prende el grabador y todos hablan mirando de reojo para ver quién escucha. Ahí aparece Polo Alcántara, recorriendo el conurbano y la Capital, tomando café tras café mientras arma ese mapa invisible del poder donde muchas veces se define antes lo que después termina apareciendo en los diarios.










































































































