
La Industria en retroceso: la producción industrial cayó 4,9% y crece la capacidad ociosa
Juan Salguero Simoy
La industria argentina continúa su tendencia a la baja. Según los datos del INDEC, la utilización de la capacidad instalada se ubicó en 58,2%, por debajo del 59,1% registrado en junio y también del 58,4% de julio de 2025. Se trata, además, del nivel más bajo desde marzo. El dato refleja que, en promedio, las fábricas utilizan poco más de la mitad de su potencial productivo.
La industria manufacturera cayó 4,9% interanual en julio y acumuló una baja del 2,6% durante los primeros siete meses del año. La menor producción y la capacidad ociosa expone las dificultades que atraviesa el sector para sostener el ritmo de actividad, consecuencia de un mercado interno debilitado y un consumo que todavía no logra recuperarse.
Sin embargo, la actualidad de los rubros es heterogénea. Aunque son las menos, algunas actividades lograron operar por encima del nivel general: la refinación de petróleo alcanzó una utilización del 89,9%, frente al 81,7% de un año atrás; las industrias mineras llegaron al 71,8%, contra el 63,9% de julio de 2025; papel y cartón alcanzó el 69,6%, y alimentos y bebidas, el 66%. El contraste muestra que determinados sectores vinculados a los recursos energéticos, los insumos básicos y algunas ramas de producción esencial presentan una dinámica diferente al conjunto manufacturero.
En contraposición aparecen actividades con niveles de utilización considerablemente más bajos. La industria metalmecánica, excluido el sector automotor, trabajó al 38,3% de su capacidad, mientras que la industria automotriz llegó al 39%. También quedaron el caucho y plástico, con 40,2%, y los productos textiles, con 45,3%. Estas ramas son particularmente sensibles a la evolución del mercado interno y muestran, a través de sus niveles de capacidad ociosa, las dificultades para sostener una recuperación productiva por los bajos niveles del consumo en el país.
La fotografía sectorial permite observar una economía que avanza a dos velocidades. Los sectores primarios, energéticos y algunas industrias básicas logran sostener mayores niveles de actividad, buena parte de la industria vinculada al consumo doméstico continúa trabajando con una importante capacidad ociosa. La diferencia resulta clave para discutir el rumbo económico elegido por el Gobierno Nacional: una recuperación concentrada en determinados complejos productivos no necesariamente implica una reactivación industrial generalizada, especialmente cuando las fábricas orientadas al mercado interno siguen lejos de utilizar plenamente sus instalaciones.
La baja utilización de máquinas y plantas implica capacidad productiva sin utilizar y, al mismo tiempo, limita las posibilidades de expansión de sectores que dependen de mayores niveles de consumo e inversión. Con una producción manufacturera que todavía cae y ramas enteras operando por debajo de la mitad de su potencial, el desafío ya no pasa solamente por que la economía crezca en términos generales, sino por determinar qué sectores participan de ese crecimiento y qué ocurre con la industria que produce para el mercado interno.


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