
El ajuste llegó al carrito: supermercados y mayoristas volvieron a registrar caídas
Juan Salguero Simoy
Los últimos datos del INDEC vuelven a poner en evidencia que el plan económico del Gobierno no logra repuntar la microeconomía. Las ventas en supermercados cayeron 3,7% interanual, mientras que los autoservicios mayoristas registraron una baja del 5%. A su vez, los centros comerciales sufrieron una contracción aún más pronunciada, del 5,9%. Lejos de mostrar una recuperación, los principales canales de consumo reflejan que millones de argentinos continúan ajustando sus compras ante la pérdida de poder adquisitivo y el fuerte aumento de los gastos básicos.
Los supermercados registraron una caída de 3,3%, mientras que los mayoristas retrocedieron 3,2%. Pero el dato más preocupante surge al comparar con el gobierno anterior: las ventas en supermercados se ubican actualmente un 10,4% por debajo de los niveles promedio de 2023, mientras que en los autoservicios mayoristas la contracción alcanza el 16,6% respecto del período previo al cambio de ciclo económico.
Detrás de estos números aparece un fenómeno que se repite a lo largo y ancho del país: una creciente porción de los ingresos familiares se destina al pago de servicios, transporte, alquileres y tarifas, reduciendo el dinero disponible para el consumo cotidiano. Las familias abandonan productos considerados prescindibles, migran hacia segundas marcas y realizan compras más pequeñas y frecuentes para administrar presupuestos cada vez más ajustados.

Los rubros más golpeados muestran con claridad este proceso. Las ventas de productos para limpieza del hogar y de ropa cayeron hasta 12% interanual, mientras que los alimentos frescos y perecederos retrocedieron cerca de 9,7%. También se registró una baja de 8,2% en los productos vinculados al desayuno y la merienda. Los consumidores priorizan alimentos básicos de almacén y resignan categorías de mayor valor, evidenciando un deterioro en la calidad y diversidad del consumo.
Otro dato revelador es la creciente dependencia del financiamiento para realizar compras cotidianas. Las tarjetas de crédito explican el 42,5% de las ventas en supermercados, muy por encima del débito (25,1%) y del efectivo (17,3%). Al mismo tiempo, las billeteras virtuales y pagos mediante QR crecieron 57,8% interanual y ya representan el 15,1% de la facturación. Más que una modernización de los medios de pago, estos números reflejan la necesidad de diferir gastos en un contexto donde los ingresos corrientes no alcanzan para cubrir todas las necesidades del mes.
Aunque los supermercados mostraron una leve mejora mensual del 0,8% respecto del mes pasado, los indicadores siguen lejos de confirmar una recuperación genuina. La persistencia de caídas interanuales en supermercados, mayoristas y shoppings muestra que la desaceleración de la inflación no se tradujo en una recomposición efectiva del poder de compra. Por el contrario, los datos sugieren que la crisis del consumo continúa siendo uno de los principales desafíos de una economía donde cada vez más familias deben hacer esfuerzos extraordinarios para llenar el changuito.


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POLÍTICA 24 de junio de 2026

