
El costo del GNL y la falta de previsión amenazan la estabilidad del sistema en un invierno complejo

La preocupación por la seguridad energética de Argentina crece a medida que se acerca la temporada invernal.
En un escenario donde las tensiones geopolíticas y los altos precios internacionales del Gas Natural Licuado (GNL) complican aún más el abastecimiento, voces críticas advierten sobre el riesgo de un “colapso energético” debido a la falta de planificación en el sistema de gas y electricidad.
Mario Cairella, ex vicepresidente de CAMMESA, fue contundente al señalar que el país enfrenta un déficit en infraestructura y previsión, lo que podría desencadenar una crisis energética en el corto plazo.
Y apuntó directamente a los organismos responsables, como Enarsa y CAMMESA, acusándolos de operar sin una estrategia clara de largo plazo. Según el ex funcionario, la falta de planificación en la compra de GNL, sumada a la incertidumbre provocada por la volatilidad de los precios internacionales, ha forzado al Gobierno a adquirir gas en condiciones desfavorables, lo que aumentará los costos energéticos en un momento crítico.
Además, destacó la falta de avances en la licitación de ampliación del sistema eléctrico del AMBA, subrayando que la falta de infraestructura es uno de los mayores riesgos para la estabilidad del suministro.
En paralelo, la Unión Industrial Argentina (UIA) también se mostró alarmada por el impacto del desabastecimiento de gas en la industria.
La entidad advirtió que los altos costos del GNL podrían poner en peligro la continuidad de la producción en sectores clave, afectando especialmente a las pequeñas y medianas empresas (pymes), que ya enfrentan problemas de morosidad, baja demanda y presión por los costos energéticos.
En su última reunión, la UIA solicitó medidas urgentes para garantizar un suministro estable de gas durante el invierno, ya que cualquier alteración en el abastecimiento podría agravar la situación económica del país.
En este contexto, las autoridades deberán tomar decisiones claves en las próximas semanas para evitar que los problemas estructurales del sistema energético se conviertan en una crisis que golpee tanto a las familias como a las fábricas.
La falta de previsión y la dependencia de importaciones de GNL, junto con el costo creciente del energético, se presentan como los mayores desafíos para Argentina de cara al invierno de 2026.
En cuanto al sistema de gas, Cairella cuestionó la gestión del Gobierno por haber salido tarde al mercado internacional a buscar GNL, lo que incrementó significativamente los costos.
Además, mencionó que la privatización parcial de las importaciones de GNL fue mal planificada y generó propuestas excesivamente caras, lo que amenaza con elevar aún más los precios del gas en el país. Mientras tanto, el Gobierno se ve obligado a realizar compras de emergencia para cubrir la demanda invernal, lo que refleja una creciente falta de previsión.
Por su parte, la UIA hizo un llamado urgente a las autoridades para evitar que el desabastecimiento de gas afecte la producción nacional. Según la entidad, el alto costo del GNL no solo impacta en la competitividad de la industria, sino que podría poner en peligro la supervivencia de muchas fábricas, que dependen del gas como insumo clave para su funcionamiento.
En este sentido, el organismo destacó que la crisis energética es un problema mucho más grave que una simple cuestión tarifaria: "El gas no es solo un tema tarifario, es un tema de supervivencia para las industrias", subrayó.
A medida que se acercan los meses de invierno, la preocupación por el abastecimiento de gas y la alta volatilidad de los precios internacionales se incrementa, y las tensiones sobre el sistema energético se agudizan.
La falta de medidas estructurales y la creciente presión sobre las finanzas del país podrían desencadenar una crisis energética de magnitudes imprevisibles. La urgencia de una planificación adecuada y de medidas a corto plazo para garantizar la provisión continua de gas es, hoy, más crítica que nunca.


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