
Ormuz en crisis: el petróleo pierde reservas y el mercado queda en volatilidad extrema
Medio Oriente. El mercado entra en déficit, con caídas de producción, menor
refinación y precios expuestos a nuevas oscilaciones en el corto plazo.

La crisis en Medio Oriente volvió a sacudir al mercado petrolero global y lo empuja
hacia un escenario de mayor tensión en precios y disponibilidad de crudo. La Agencia
Internacional de Energía (AIE) advirtió que las interrupciones en el Estrecho de Ormuz
provocaron una caída acelerada de inventarios y un desbalance que podría sostenerse
durante gran parte de 2026.
Según el último informe del organismo, las pérdidas acumuladas de producción desde el
inicio del conflicto superan los 12,8 millones de barriles diarios, mientras que más de 14
millones de barriles por día permanecen fuera del circuito en países del Golfo debido a
restricciones logísticas y de transporte marítimo.
El impacto más inmediato se observa en los stocks globales. La AIE calculó que las
reservas mundiales cayeron 129 millones de barriles en marzo y otros 117 millones en
abril, marcando uno de los drenajes de inventarios más pronunciados de los últimos
años. Solo en reservas terrestres, la reducción alcanzó los 170 millones de barriles en un
mes.
Este vaciamiento de stocks se trasladó rápidamente a los precios internacionales. El
Brent llegó a tocar los 144 dólares por barril en plena escalada del conflicto, antes de
moderarse en torno a los 110 dólares, en un mercado dominado por la incertidumbre
geopolítica y la falta de claridad sobre la reapertura plena del Estrecho de Ormuz.
Aunque la AIE señala que el impacto fue parcialmente amortiguado por un escenario
previo de sobreoferta global, la magnitud del shock reconfiguró el equilibrio del
mercado. La caída simultánea de producción, reservas y refinación instaló un régimen
de alta volatilidad que, según el organismo, podría extenderse en el corto plazo.
La respuesta parcial llegó desde productores fuera de la zona de conflicto. Estados
Unidos, Brasil, Canadá, Kazajistán y Venezuela aumentaron exportaciones para
compensar la caída del Golfo Pérsico, mientras Arabia Saudita y Emiratos Árabes
Unidos redireccionaron parte de sus flujos hacia rutas alternativas. Sin embargo, la AIE
advierte que estas compensaciones no alcanzan a cerrar el déficit global.
En paralelo, la oferta mundial de petróleo cayó en abril a 95,1 millones de barriles
diarios, con una baja mensual de 1,8 millones, y el organismo proyecta una reducción
promedio de 3,9 millones de barriles diarios para 2026. A esto se suma una fuerte
contracción del procesamiento en refinerías, que podría caer 4,5 millones de barriles
diarios en el segundo trimestre del año.
Del lado de la demanda, el impacto de los precios altos y la desaceleración económica
ya comienza a sentirse. La AIE prevé una caída del consumo global de 420.000 barriles
diarios en 2026, con un desplome más fuerte en el segundo trimestre, impulsado por la
menor actividad en petroquímica y aviación.
Asia aparece como la región más afectada. China, India, Japón y Corea del Sur
redujeron importaciones marítimas de crudo en los últimos meses, al tiempo que varias
refinerías ajustaron operaciones para administrar costos y proteger márgenes.
El informe advierte que el mercado petrolero permanecerá en déficit al menos hasta
fines de 2026, incluso en un escenario de desescalada del conflicto. La combinación de
menor oferta, caída de inventarios y tensiones logísticas configura un entorno donde los
precios seguirán expuestos a movimientos bruscos.
En ese marco, la AIE sintetiza el escenario como una “combinación inédita de shocks
de oferta y volatilidad de inventarios”, con un mercado que entra en una fase donde
cada evento geopolítico tiene impacto inmediato en precios y expectativas.


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