
Minería: un informe privado proyecta exportaciones por U$S 30.000 millones

Las exportaciones mineras en Argentina podrían quintuplicarse, aunque el despegue dependerá de estabilidad económica, reglas claras e infraestructura.
La minería empieza a posicionarse como uno de los motores más prometedores de la economía local. Impulsada por nuevas inversiones y la creciente demanda global de minerales críticos, el sector podría protagonizar un salto histórico en exportaciones, empleo y crecimiento en la próxima década.
Según un informe de Deloitte, si se concretan los proyectos en cartera, las exportaciones mineras podrían escalar desde niveles cercanos a los U$S 6.000 millones actuales a unos U$S 30.000 millones hacia 2035, lo que implicaría un crecimiento de más del 400%.
El volumen proyectado ubicaría a la minería en niveles comparables con el complejo agroexportador, tradicional generador de divisas del país.
El punto de partida ya muestra una tendencia positiva. En 2024, las exportaciones mineras argentinas se ubicaron en torno a los U$S 6.000 millones, con el oro como principal producto, seguido por la plata y un creciente aporte del litio.
Para 2025, se espera una mejora moderada impulsada por nuevos proyectos de litio en el norte del país y mejores precios internacionales, lo que podría llevar las ventas externas a niveles superiores a los U$S 6.500 millones.
El impacto no sería solo en divisas. El informe proyecta que la minería podría aportar 0,22 puntos porcentuales adicionales al crecimiento anual del PBI entre 2026 y 2035, en un contexto de bajo dinamismo económico.
Además, el empleo podría expandirse significativamente, con entre 140.000 y 220.000 puestos de trabajo directos e indirectos, dependiendo del ritmo de desarrollo de los proyectos.
El cambio también sería estructural. Hoy, la minería representa apenas el 0,6% del PBI argentino, pero podría escalar hasta el 2% hacia 2035, multiplicando su peso en la economía y contribuyendo a diversificar la matriz productiva.
El contexto internacional juega a favor. La transición energética global impulsa la demanda de minerales clave como el litio , esencial para baterías, y el cobre, fundamental para electrificación e infraestructura energética. En ese escenario, Argentina cuenta con ventajas geológicas significativas, especialmente en la Cordillera de los Andes y el norte del país.
Ese potencial ya comenzó a traducirse en proyectos concretos. Con el impulso del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), existen al menos 12 iniciativas mineras en evaluación por unos U$S 27.000 millones. Provincias como San Juan, Catamarca, Salta y Jujuy se consolidan como los principales polos de desarrollo.
Por mineral, las proyecciones son contundentes: el litio podría generar exportaciones cercanas a U$S 7.000 millones, el cobre, con el regreso de grandes proyectos, alcanzaría unos U$S 13.500 millones, y el oro mantendría un rol clave con ventas externas superiores a los U$S 7.400 millones.
Sin embargo, el escenario está lejos de estar garantizado. El informe advierte que el desarrollo del sector dependerá de factores críticos como la estabilidad macroeconómica, la previsibilidad regulatoria, la seguridad jurídica y la mejora en infraestructura, logística y capacidad energética. También será clave fortalecer proveedores locales y capital humano.
El reporte concluye que la minería tiene el potencial de convertirse en el “nuevo campo” en términos de generación de divisas y empleo. Pero para que ese salto se materialice, Argentina deberá sostener condiciones de inversión estables y evitar repetir un patrón histórico: abundancia de recursos con oportunidades que no terminan de concretarse.


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