
Carlos Bevilacqua: “La autonomía municipal sin suficiencia económica es una ilusión”
Juan Salguero Simoy
La discusión sobre la autonomía municipal suele plantearse desde una perspectiva institucional, vinculada a las competencias y facultades que tienen los gobiernos locales. Sin embargo, para el intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, existe una condición indispensable para que esa autonomía pueda ejercerse efectivamente: contar con los recursos suficientes para afrontar las responsabilidades que recaen sobre los municipios. Sin esa capacidad económica, las facultades reconocidas por las normas terminan siendo insuficientes frente a las demandas concretas de los vecinos.
En esa línea, el intendente definió el concepto de autonomía municipal en una frase reveladora: “La autonomía municipal no es un privilegio de los gobiernos locales ni una discusión abstracta entre niveles del Estado. Es una condición necesaria, aunque no suficiente, para que el municipio pueda cumplir la finalidad que justifica su existencia: estar cerca del vecino, decidir cerca del problema y dar respuesta”.
Para el mandatario, la autonomía pierde sentido cuando las administraciones locales reciben nuevas responsabilidades, pero no cuentan con los recursos necesarios para ejercerlas. La cercanía con el vecino, que aparece como una de las principales fortalezas de los municipios, también se transforma en una exigencia cuando las demandas aumentan y las herramientas presupuestarias resultan insuficientes.
Desde su perspectiva, el problema aparece cuando se transfieren competencias a los municipios sin garantizar simultáneamente el financiamiento necesario para ejercerlas. La situación obliga a los intendentes a administrar recursos cada vez más limitados mientras deben responder por servicios, infraestructura y demandas sociales que exceden, en muchos casos, las capacidades presupuestarias de una administración local.
“La autonomía sin suficiencia económica es solamente algo idílico, porque en la realidad, si a vos te dan prerrogativas y competencias, pero no te dan los recursos suficientes como para poder resolver las cuestiones que tenés día a día con los vecinos, es un juguete vistoso”, graficó el intendente. Para Bevilacqua, el debate sobre la autonomía debería estar acompañado necesariamente por una discusión sobre la distribución de los recursos entre los distintos niveles del Estado.

En ese sentido, uno de los principales puntos señalados por el jefe comunal es el creciente traslado de responsabilidades desde Nación y Provincia hacia los municipios. Según planteó, los gobiernos locales terminan convirtiéndose en la primera instancia a la que recurren los vecinos cuando necesitan respuestas, incluso frente a problemas cuya responsabilidad formal corresponde a otros niveles del Estado.
“Cuando te pasan un montón de cuestiones del Gobierno nacional y provincial a los municipios que se van desatendiendo por parte de Nación y Provincia, y te lo pasan sin los fondos o los recursos suficientes, es imposible para el municipio poder enfrentar todas las demandas y las resoluciones que tiene que ejercer acá en el territorio”, sostuvo.
La situación se vuelve todavía más compleja en municipios con extensos territorios y grandes distancias entre sus localidades. En el caso de Villarino, el mantenimiento de los caminos rurales constituye uno de los principales desafíos presupuestarios. El distrito cuenta con una red de caminos rurales cuya conservación demanda recursos permanentes y que resulta indispensable para la actividad productiva y para la conexión de las distintas comunidades.
El intendente explicó que durante 2025 el municipio tuvo dificultades para cubrir los costos de mantenimiento exclusivamente con los recursos vinculados a la tasa vial y otras fuentes de financiamiento. La diferencia entre lo recaudado y el costo efectivo del servicio generó un déficit que, según detalló, rondó los 500 millones de pesos, obligando a la administración a reorganizar partidas para poder sostener las prestaciones básicas.
“Nosotros tuvimos que hacer un ordenamiento de los recursos que eran de libre disponibilidad y llevarlos a la aplicación de la tasa vial para mantener un servicio de seis o siete puntos. No es excelente, pero por lo menos los caminos acá no están tan desastrosos como en otros lugares”, explicó Bevilacqua, quien destacó que el municipio mantiene desde 2015 una política de equilibrio de sus cuentas y prioriza el cumplimiento de obligaciones como el pago de salarios y aguinaldos.
El ejemplo de los caminos rurales sirve para mostrar la distancia entre los recursos disponibles y las necesidades reales de los municipios. La administración local puede reorganizar partidas, reducir determinados gastos y priorizar servicios, pero existen obras e inversiones que quedan fuera de sus posibilidades cuando no cuentan con financiamiento adicional.

“Nosotros le decimos a la gente: no es que no vemos los problemas, sino que no tenemos los recursos para poder afrontarlos y resolverlos. Esa es la verdad”, afirmó. La frase sintetiza uno de los principales reclamos: los intendentes deben dar respuestas frente a problemas que los vecinos plantean diariamente, pero no siempre cuentan con las herramientas financieras para resolverlos.
En este escenario, la coparticipación ocupa un lugar central. Bevilacqua consideró que la discusión sobre la distribución de recursos debería ser revisada y que los municipios deberían tener una participación directa en esa negociación. El reclamo apunta especialmente a que los gobiernos locales puedan intervenir en la definición de cómo se distribuyen los fondos en función de las responsabilidades que efectivamente asume cada nivel del Estado.
“Cuando se sienten por la ley de coparticipación, que se tienen que volver a sentar y renegociar el Gobierno nacional y provincial, falta una pata ahí: los gobiernos municipales, a través de la FAM o de lo que represente a los intendentes. Para mí tienen que estar en esa mesa de discusión de redistribuir los recursos conforme a las obligaciones y a las responsabilidades que asume cada uno”, planteó.
El otro punto clave que aparece es el Coeficiente Único de Distribución (CUD), mecanismo que determina cómo se distribuyen determinados recursos provinciales entre los municipios bonaerenses. Para Bevilacqua, no alcanza con conocer cuánto recibe cada distrito: también resulta necesario contar con información suficiente para comprender cómo se construye ese porcentaje y qué indicadores determinan que un municipio reciba más o menos recursos.
“Muchas veces a vos te llega la información del CUD, cuánto te corresponde, pero no te llega la información del porqué. Eso sería bueno mejorarlo para transparencia y ver cada municipio si bajamos o subimos en virtud de los indicadores que establece la norma, si se han cumplido verdaderamente”, sostuvo el intendente.
El reclamo por mayor transparencia sobre el CUD se vincula directamente con la discusión sobre la autonomía. Si los municipios no conocen con precisión cómo se determinan los recursos que reciben, tampoco pueden proyectar presupuestariamente, además de evaluar si el esquema de distribución refleja las necesidades y características de cada territorio. Para Bevilacqua, la discusión debería contemplar indicadores objetivos y permitir que cada gobierno local pueda verificar la evolución de su participación en el reparto.
La dependencia de los fondos provinciales también aparece como una de las principales limitaciones para la administración de Villarino. “Nosotros somos copadependientes, porque el 80% de nuestro ingreso municipal es de coparticipación provincial”, afirmó. Según explicó, actualmente el cumplimiento de las transferencias previstas permite sostener el funcionamiento cotidiano, pero no necesariamente alcanza para afrontar proyectos estructurales o transformar la infraestructura del distrito.

“Si cumple con lo que está establecido, es solamente para un municipio de pintar los cordones, mantener cortados los espacios públicos. Para eso te alcanza, pero no te alcanza para desarrollar el distrito”, graficó. La diferencia entre mantener los servicios básicos y desarrollar infraestructura aparece así como otro de los ejes. Los recursos corrientes pueden permitir que una administración funcione, pero no necesariamente alcanzan para financiar las obras que requiere una comunidad.
El problema se hizo evidente, según relató el Intendente, con distintas obras que habían sido proyectadas o iniciadas durante gestiones anteriores y que quedaron paralizadas bajo la administración de Javier Mileil. Entre ellas mencionó proyectos de pavimentación, infraestructura en barrios populares y obras vinculadas al FISU. Frente a la interrupción de esos programas, el municipio tuvo que buscar alternativas para sostener determinadas intervenciones con fondos propios.
“Tuvimos que decirle a la gente: cambió el Gobierno y lamentablemente se echaron por tierra todas estas cuestiones”, señaló. La situación obligó a la gestión local a revisar proyectos y buscar nuevas fuentes de financiamiento para obras que, por su magnitud, exceden ampliamente la capacidad presupuestaria de un municipio.
En ese marco, destacó la importancia de acceder a financiamiento externo para poder avanzar con obras estructurales. El intendente mencionó, entre otros proyectos, el acueducto que el municipio gestiona con financiamiento de la CAF, como ejemplo de iniciativas que requieren herramientas financieras diferentes a los recursos corrientes provenientes de tasas y coparticipación.
La discusión sobre los recursos, en definitiva, termina atravesando cada una de las áreas de gestión municipal. Desde el mantenimiento de caminos rurales hasta la infraestructura urbana, pasando por las demandas sociales y los servicios cotidianos, los municipios enfrentan una tensión permanente entre las responsabilidades que deben asumir y los fondos disponibles para cumplirlas.
Por eso, para Bevilacqua, discutir la autonomía municipal implica necesariamente discutir también quién recauda, quién distribuye y quién tiene que responder frente al vecino. “Si no hay una discusión seria de los recursos, qué va a atender cada uno, de qué se hace responsable cada uno y con qué recursos va a contar cada uno para poder hacer frente a eso, la autonomía municipal es una ilusión”, concluyó. Esta advertencia plantea una problemática que atraviesan los gobiernos locales: sin una distribución de recursos acorde a las responsabilidades, la autonomía municipal corre el riesgo de quedar limitada al plano formal mientras los intendentes continúan siendo quienes deben dar respuestas concretas ante las necesidades de sus comunidades.


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