
Axel Kicillof transita una etapa política atravesada por tensiones que exceden la gestión bonaerense. Gobernador de la provincia más grande del país y actual presidente del Partido Justicialista, su figura aparece hoy en un terreno incómodo: lejos de la centralidad nacional y sin lograr consolidar un rol claro en la polarización con Javier Milei, eje dominante de la política argentina.












