
Un desafío de época
Maximiliano Abad
¿Qué hacer para fomentar la participación y para fortalecer a un partido con extensión y raigambre territorial? ¿Qué hacer para construir bases programáticas que integren a las diferentes corrientes de pensamiento y particularidades territoriales? ¿Qué estrategias podemos adoptar para construir una alternativa de poder? Interrogantes que nos desafían como radicales pero que también son extensivos a todas las fuerzas políticas que quieren construir poder político y ampliar la representación ciudadana.
Una fuerza política, para ser competitiva en la arena electoral y representativa de los intereses de la sociedad, debe plantearse objetivos precisos y estar a la altura de los desafíos que presenta la coyuntura. El radicalismo bonaerense, después de años de dificultades que limitaron su accionar, hace ya varios años volvió a ser un factor influyente en la Provincia, asume las responsabilidades que le corresponden - tanto en los ámbitos legislativos como en en los ejecutivos municipales - y no esquiva los grandes temas que hacen a la calidad de vida de los vecinos.
El radicalismo bonaerense, después de años de dificultades que limitaron su accionar, hace ya varios años volvió a ser un factor influyente en la Provincia
Con mucho trabajo y visión de futuro, logramos renovar las expectativas de un partido que corría serios riesgos de caer en la irrelevancia. Hoy no peleamos por sobrevivir, sino que estamos enfocados en seguir creciendo, desde las gestiones locales —donde nuestros intendentes y concejales demuestran cada día que se puede gestionar con transparencia y eficacia aún en contextos desfavorables—, en la Legislatura y, por supuesto, con la mira puesta en llegar con una propuesta confiable en 2027 para ir por la Gobernación.
Por ello, considero normal que, a unos meses de las elecciones de medio término, actores políticos, medios de comunicación y otros sectores influyentes hagan hincapié en potenciales acuerdos electorales. Desde nuestra parte, tenemos claro que involucrarnos a esta altura del año en discusiones sobre potenciales alianzas y candidaturas, además de un error estratégico, es una falta de respeto a la sociedad, que exige —y merece— recibir respuestas concretas a sus demandas.
Antes que definir listas y nombres propios, entendemos que hay que definir un programa político. Por eso comenzamos el año en Mar del Plata con un encuentro multitudinario de los radicales bonaerenses, donde expresamos nuestra decisión de integrar una coalición con los sectores más dinámicos y transformadores de la Argentina. Es fundamental coincidir en el diagnóstico de los problemas, los objetivos a largo plazo y los medios para conseguirlos.
La caída en picada de la calidad educativa, las deficiencias estructurales del sistema de salud, las cifras vergonzosas de pobreza e indigencia, la informalidad laboral, y la distancia abismal entre el potencial productivo del país y la realidad preocupante de muchas industrias, son las consecuencias directas de la lógica pendular que ha marcado las últimas décadas de la Argentina.
La consecuencia directa de la crisis estructural es que se desvirtúa el debate político, se resiente el funcionamiento institucional y crece la desconfianza en la capacidad de la democracia de resolver problemas y corregir desigualdades. Acumulamos demasiado tiempo desaprovechando oportunidades, postergando soluciones y alimentando una deuda enorme con el futuro.
La consecuencia directa de la crisis estructural es que se desvirtúa el debate político, se resiente el funcionamiento institucional y crece la desconfianza en la capacidad de la democracia de resolver problemas y corregir desigualdades.
En este contexto tan complejo, no tengo ninguna duda de que la UCR bonaerense tiene un capital político muy importante para ofrecerle al electorado. En la medida que logremos consolidarnos como garantes del equilibrio institucional, la cooperación política y las autonomías municipales (banderas históricas de nuestro partido) vamos a contribuir decisivamente al despegue de la Provincia de Buenos Aires.
Un gran desafío es vincular nuestra propuesta de valores republicanos y regeneración institucional con un plan integral de desarrollo, que aproveche con inteligencia y previsión los enormes recursos que tenemos en el campo de la energía, la minería, el complejo agroindustrial y la generación de conocimiento. Los partidos políticos no son receptores, sino que deben ser los impulsores de los proyectos y los planes de desarrollo que necesitan el país y la Provincia.
Los partidos políticos no son receptores, sino que deben ser los impulsores de los proyectos y los planes de desarrollo que necesitan el país y la Provincia.
Mencioné antes que una marca registrada de nuestro país —que con frecuencia nos hacen notar quienes nos ven desde afuera— es la distancia entre lo que somos y lo que podríamos ser. Esta afirmación, especialmente en el terreno productivo, se verifica plenamente. Como marplatense, me permito hacer una mención especial a la pesca, un sector que atraviesa una crisis profunda y necesita, con urgencia, medidas para recuperar rentabilidad y asegurar miles puestos de trabajo directos e indirectos. Tenemos la riqueza de nuestro mar, la infraestructura que se forjó durante el siglo XX y aún no pudimos convertirnos en líderes mundiales en la pesca y sus manufacturas derivadas. Faltan acuerdos y políticas públicas que, en lugar de emparchar, se conviertan en un verdadero plan estratégico de desarrollo y competitividad que nos ubique en las posiciones de primacía a escala global.
En el metro cuadrado de cada ciudadano, sucede algo similar con temas que son recurrentes y que preocupan a toda la ciudadanía. Sucede con la inseguridad, sin ir más lejos. Después de años de minimizar y de tener políticas públicas erráticas, las economías del delito lograron consolidarse y la delincuencia en materia de robos callejeros y entraderas se han convertido en la postal cotidiana para el Gran Buenos Aires y en algunas localidades bonaerenses. Son percibidos por la inmensa mayoría de la ciudadanía como territorios de desprotección y de abandono a la ciudadanía. ¿Qué puede hacer un partido político que quiere defender los derechos de todos los bonaerenses? Promover espacios de concertación y de trabajo en conjunto desde las gestiones estatales -tal como se hizo en la Provincia de Santa Fe- y trabajar sobre iniciativas legislativas que nos permitan llegar al corazón del delito, como lo hicimos con la sanción de la denominada ley anti mafia en el Congreso de la Nación.
Cómo vemos, lejos de acortarse o de perder gravitación, cómo partido político tenemos la enorme responsabilidad de representar a la ciudadanía y de someter a su escrutinio, el ideario y la capacidad de acción que atraviesa toda la Provincia de Buenos Aires. Un desafío de época.


Entrevista a Andrés Malamud: “El peronismo de las provincias no tiene obligación ni, por ahora, intención de alinearse detrás de un bonaerense”

Entrevista al economista Domingo Cavallo: “El Gobierno no debería temerle a la liberalización completa del mercado cambiario”


El Congreso se pinta de violeta: La Libertad Avanza nutre sus bloques en las dos cámaras

Alberto Fernández: "Cuando veo un atisbo de similitud entre lo que viví y lo que pasa con Axel, pongo el grito en el cielo”



Perú ante el espejo: el eterno retorno del “outsider”

Eduardo Ganeau: “Tenemos un agresor en nuestro territorio, que cada año tiene una posición más estratégica en el Atlántico Sur”

Alak encabezó un emotivo homenaje a los caídos en Malvinas a 44 años del conflicto
MUNICIPIOS02 de abril de 2026


