
Monte, cada vez más aislado: la reducción de la Línea 88 desata una crisis de transporte y expone la falta de respuesta del municipio

Lo que el Gobierno municipal de Monte intentó mostrar como una solución terminó convirtiéndose en un nuevo foco de conflicto. A partir de la reducción de las frecuencias de la Línea 88, miles de vecinos de Monte, Abbott, Videla Dorna, Berra, La Noria, Cañuelas y parajes ubicados sobre la Ruta 3 deberán reorganizar su vida cotidiana frente a un servicio de transporte que quedó prácticamente desmantelado.
De las siete frecuencias que unían Monte con Cañuelas, desde esta semana sólo permanecerán tres. Es decir, más de la mitad del servicio fue eliminada con el aval del propio Municipio, que oficializó la medida a través de sus canales de comunicación tras una reunión entre el intendente José Castro y el empresario José Troglio, titular de Expreso Liniers y presidente de la Cámara Empresaria de Autotransporte de Pasajeros.
Lejos de representar una mejora, los usuarios sostienen que la decisión institucionaliza el ajuste y consolida un esquema de transporte insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población.
Un recorte presentado como un logro
Uno de los aspectos que mayor indignación generó entre los vecinos fue la estrategia comunicacional del Ejecutivo local.
Después de una multitudinaria protesta frente al Concejo Deliberante y de semanas de reclamos, el Municipio anunció como resultado de las gestiones un esquema que deja apenas tres servicios diarios entre Monte y Cañuelas.
Para los usuarios, el Gobierno municipal decidió celebrar una derrota.
Los nuevos horarios no alcanzan para cubrir la demanda de quienes viajan diariamente por motivos laborales, educativos o sanitarios. Tampoco se informaron frecuencias para fines de semana, profundizando la incertidumbre de cientos de familias que dependen exclusivamente del transporte público.
El costo del ajuste lo pagan los vecinos
La reducción del servicio no impacta solamente sobre quienes utilizan el colectivo de manera ocasional.
Las consecuencias recaen directamente sobre estudiantes del Instituto Superior de Formación Docente N.º 66, alumnos de escuelas secundarias de Abbott, trabajadores de empresas privadas, empleados del Hospital Cuenca Alta de Cañuelas, pacientes que realizan tratamientos médicos, niños con controles de salud, familias enteras y organizaciones sociales que necesitan trasladarse diariamente entre ambas ciudades.
A ellos se suman vecinos que deben atenderse en hospitales públicos, trabajadores rurales y personas que viven en parajes donde el colectivo constituye el único medio de transporte disponible.
La falta de frecuencias implica, para muchos, perder jornadas laborales, abandonar estudios o postergar tratamientos médicos.
Un problema que viene de larga data
La crisis no surgió de un día para otro.
Los vecinos recuerdan que durante el último año presentaron notas con cientos de firmas reclamando más frecuencias para la Línea 88. Incluso el Concejo Deliberante aprobó resoluciones solicitando mejoras en el servicio.
Sin embargo, denuncian que el Ejecutivo municipal nunca impulsó una solución efectiva.
La situación se agrava aún más por el deterioro del servicio ferroviario, que actualmente funciona con apenas dos frecuencias diarias, registra cancelaciones frecuentes y no ofrece previsibilidad para quienes dependen del tren.
Con ambos sistemas de transporte reducidos, Monte enfrenta un escenario de creciente aislamiento.
Reclamo ciudadano y desgaste político
Los usuarios también cuestionan la forma en que el Municipio manejó las negociaciones.
Tras la reunión mantenida entre representantes vecinales y el intendente José Castro luego de la movilización, los interlocutores aseguran que nunca fueron informados del acuerdo alcanzado con la empresa.
La decisión fue comunicada directamente a través de las redes sociales oficiales, sin diálogo previo con quienes encabezaron el reclamo.
Para muchos vecinos, el mensaje fue claro: el Municipio decidió cerrar la discusión sin escuchar a quienes todos los días padecen la falta de transporte.
El transporte como política pública
Frente a este escenario, los usuarios exigen la restitución inmediata de las cuatro frecuencias eliminadas o, en su defecto, que el Municipio gestione una nueva línea de colectivos que garantice un servicio regular entre Monte, Abbott y Cañuelas.
También convocaron a una nueva movilización frente al Palacio Municipal y continúan juntando firmas para sostener el reclamo.
Lo que comenzó como un conflicto por los horarios de un colectivo terminó exponiendo un problema mucho más profundo: la ausencia de una política pública de transporte que garantice igualdad de oportunidades para quienes viven lejos de los grandes centros urbanos.
Porque cuando un trabajador no puede llegar a su empleo, un estudiante pierde la posibilidad de asistir a clases o un paciente debe suspender un tratamiento por falta de transporte, el problema deja de ser únicamente de movilidad.
Se transforma en una cuestión de derechos, de acceso a la salud, a la educación y al trabajo. Y también en un fuerte cuestionamiento a la capacidad de gestión de un Estado local que, lejos de resolver el conflicto, terminó avalando un recorte que perjudica a toda la comunidad.


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