
Abad consolidó su liderazgo en la UCR bonaerense con triunfos clave en Mar del Plata y Bahía Blanca

La interna radical bonaerense dejó una conclusión política difícil de discutir: el liderazgo de Maximiliano Abad salió fortalecido.
Luego del acuerdo que permitió ordenar la conducción provincial de la Unión Cívica Radical detrás de la figura de Emiliano Balbín, los focos quedaron puestos en los nueve municipios donde no fue posible alcanzar listas de consenso. Allí se medía el verdadero volumen político de cada sector. Y en los dos distritos de mayor peso específico, Mar del Plata y Bahía Blanca, los candidatos respaldados por Abad lograron imponerse con claridad.
El resultado tiene una lectura que trasciende la vida interna del radicalismo. En Mar del Plata, territorio donde Abad construyó su carrera política y donde conserva una sólida estructura partidaria, la lista "110 Unidad" obtuvo cerca del 70% de los votos y consagró a Ricardo Liceaga Viñas como nuevo presidente del Comité local. La diferencia fue contundente: más de 4.000 votos para el oficialismo frente a poco más de 1.800 de la oposición.
La elección marplatense era observada con especial atención porque representaba una prueba de fuego para el senador nacional. No solo logró retener el control del principal comité radical de la Quinta Sección Electoral, sino que además exhibió una capacidad de movilización que pocos partidos pueden mostrar en tiempos de creciente apatía política.
La otra victoria relevante llegó en Bahía Blanca. Allí, el espacio Adelante Buenos Aires, identificado con Abad, recuperó la conducción del comité local mediante el triunfo de Fernando Roig. Aunque la participación fue menor que en Mar del Plata, el resultado volvió a inclinarse a favor del armado político del senador nacional.
Los triunfos se producen apenas días después de que el radicalismo bonaerense alcanzara una unidad provincial que colocó a Emiliano Balbín al frente del Comité Provincia, una construcción política impulsada por el propio Abad y que le permitió recuperar centralidad dentro de la estructura partidaria.
En términos políticos, la elección deja un mensaje claro hacia adentro de la UCR: mientras otros sectores mantienen influencia territorial, el abadismo continúa siendo la corriente con mayor capacidad de organización, movilización y construcción electoral en la provincia de Buenos Aires. Las victorias en Mar del Plata y Bahía Blanca funcionan como una ratificación de ese liderazgo.
Con el radicalismo atravesando un debate estratégico sobre su rol frente al gobierno de Javier Milei y de cara a las elecciones de 2027, Abad logra cerrar una etapa de tensiones internas mostrando que conserva lo más importante en cualquier partido político: poder territorial, estructura y capacidad para ganar elecciones.
La foto que dejaron las urnas radicales este domingo es contundente. En los dos distritos más importantes donde hubo competencia, la boina blanca volvió a quedar bajo el control de dirigentes alineados con Maximiliano Abad. Y eso, en la política bonaerense, vale mucho más que una simple interna partidaria.


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