
Carlos Ruckauf: “Estados Unidos y China son dos potencias que están marcando territorio”
Andrés MiquelCarlos Ruckauf sostiene que el mundo está inmerso en una guerra fría, pero “distinta a la anterior”. Habla de que Estados Unidos y China son dos potencias que están marcando el territorio, y que la reunión entre Donald Trump y Xi Jinping puede arrojar el puntapié de un nuevo ordenamiento planetario. Aborda el conflicto de Medio Oriente, la invasión norteamericana a Venezuela y los golpes de rebote que puede recibir Argentina.
Nacido en el peronismo porteño, Ruckauf fue parte de numerosos gobiernos. Desde ministro de Trabajo con Isabel Perón, a vicepresidente de Carlos Menem y gobernador de la provincia de Buenos Aires durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Para 2002, fue convocado a ocupar el Ministerio de Relaciones Exteriores, lo que le brindó un mapa más concreto de lo que significa cada pieza y sus movimientos en el tablero global.
“Estamos entrando en una época desconocida en un mundo complicado”, advierte Ruckauf en su charla con POLITICAR. Hoy enrolado en las filas de La Libertad Avanza, no muestra ninguna preocupación por las declaraciones de Javier Milei sobre el comunismo o el socialismo, porque “a las relaciones comerciales las manda el dinero, no las palabras”.

—¿Por qué Estados Unidos invadió Venezuela y bombardeó a Irán?
—Todo lo que está haciendo Estados Unidos tiene que ver con un análisis estratégico previo a Trump. Trump es el disparador de lo que venía planteando la CIA y el Pentágono desde hace un tiempo. Ven un crecimiento muy grande de China junto a Rusia, por lo que la administración de Trump está haciendo una repetición de la administración de Nixon. Nixon hizo todo lo posible, y lo logró, para que la revolución china liderada por Mao Tse Tung se separe de la Unión Soviética. Hasta ahora sin éxito, Trump está haciendo lo mismo.
—¿Un marcado alineamiento con Trump puede perjudicar a la Argentina?
—Cuando hay un conflicto de estas características, depende de dónde estés ubicado en el mapa, tenés que estar parado. Esto es, si estás en el mundo cercano a China, como Myanmar, sería absurdo que estés alineado con EEUU. Si vivís en América, tenés que alinearte con ellos porque te van a complicar la vida. Eso no quiere decir que no puedas comerciar con China. Hay un inmenso margen para ser aliada de uno y comerciar con todos.

“Si vivís en América, tenés que alinearte con ellos porque te van a complicar la vida. Eso no quiere decir que no puedas comerciar con China”
—¿No cree que este posicionamiento puede traer consecuencias violentas sobre Argentina?
—Es el posicionamiento que planteó Milei y que fue votado por la sociedad. Esta es la realidad. Ahora, a la pregunta de si este alineamiento acelera o no la posibilidad de que te ataquen, yo creo que no. No quiere decir que no te ataquen. Vos analizás las últimas informaciones del mundo de la inteligencia europea, norteamericana o israelí, esta guerra tiene una cola posterior a su fin, que son los atentados en el mundo entero. Ahora, yo estaría preocupado por el Mundial de Fútbol en Estados Unidos, más que en otro lugar. Si vos querés destruir el capital político de Trump, destruís con un atentado la mitad de un estadio de fútbol y que mueran norteamericanos. De todas maneras, Trump está frito en las elecciones de noviembre.
—¿No es mejor adoptar una postura como la de Brasil?
—Pero Brasil tiene un alineamiento claro. Más que Lula, el Partido de los Trabajadores juega con China. Entonces, así como en esta negociación Estados Unidos va a tratar de que no se perturbe a Japón o Corea del Sur, mi impresión es que China pedirá que no se perturbe a Brasil. Un Brasil que, no hay que olvidarse, tiene una definición política importante desde adentro. En el último trimestre del año, los brasileños definirán por la continuidad de Lula o el arribo de Flavio Bolsonaro y la centroderecha. De todas formas, más allá de las fantasías de la gente, ni Estados Unidos ni China podrán definir qué votarán los brasileños. Lo que sí, yo no imagino un golpe en Brasil.
“Más allá de las fantasías de la gente, ni Estados Unidos ni China podrán definir qué votarán los brasileños”
—Como pasó con Venezuela…
—Exactamente. Venezuela tiene la ventaja para Estados Unidos de que es un país con un gobierno desprestigiado, al punto de que sus socios políticos como China y Brasil lo defendían, pero no lo consideraban a la altura de los acontecimientos. Por eso, cuando habla Putin con Trump, Putin defiende la estructura política de Venezuela, pero no a Maduro. Incluso, hay una conversación entre Maduro y Putin donde Maduro le plantea que la situación es de mucha presión. Putin le dice: muy bien, decime en quién confías para hacer una transición. Maduro le dice que Delcy Rodríguez. Pero, también, le dice que se quería quedar hasta el final del mandato. Entonces, Putin le dice que lo siga conversando con Lavrov (NdeR: Sergei Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores de Rusia). Si Putin te manda a hablar con Lavrov, estás frito. Así que la llegada de Delcy Rodríguez es un acuerdo evidente entre USA y Rusia.

“La llegada de Delcy Rodríguez es un acuerdo evidente entre USA y Rusia”
—¿Qué impacto puede tener en Argentina la fluctuación política de Brasil?
—Cuando tenés un socio comercial de semejante tamaño, siempre conviene que haya una coincidencia política entre quienes lo gobiernan. No se ha dado en el último tiempo. Cuando acá gobernó Alberto, allá ganó Bolsonaro. Ahora, acá gobierna Milei y allá Lula. Sería ideal una posibilidad de acuerdo. Además, yo soy públicamente crítico del Mercosur como tal.
—¿Por qué?
—Porque creo que hay que ir con Brasil, con Paraguay y Uruguay a una zona de libre comercio. El Mercosur está muy cerrado para permitir movimientos estratégicos claves. Por ejemplo, Argentina necesitaría una zona de libre comercio con la India, porque es una inmensa aspiradora de todo lo que vendemos. En la actual situación, tenés que tener la aprobación de tus socios. Ya los socios más chicos plantearon problemas que Argentina debía plantear. Argentina es un país de mediano a grande, pero Brasil es grande. Es verdad que ahora hicimos un acuerdo con la Unión Europea. Nosotros lo ratificamos, Uruguay también. ¿Y allá? Allá los países tienen la PAC, política agraria común. No hay negocio posible para nosotros si no aceptan al sector agropecuario.
—Días atrás habló de que, en tiempos de guerra, se retraen inversiones productivas, ¿eso perjudica a Argentina y su apertura a través del RIGI?
—Todo lo que es minería extractiva, todo lo que es petróleo, gas o litio, en épocas de conflicto va a valer más. Cuando estaba el precio del Brent a menos de 60 dólares escuchabas a tipos que decían que Vaca Muerta capaz no servía. Ahora que está a más de 100, todos coinciden en su valor. Para tomar dimensión, cuando era canciller tuve una reunión con el ministro de Relaciones Internacionales de China. Lo que me dijeron, después de mucho tiempo de negociaciones porque con China todo lleva mucho tiempo, es que les interesaba comprar pozos de petróleo muertos. ¿Qué es eso?, les pregunté. Son los pozos que con el precio actual de petróleo no tienen capacidad para hacer la extracción por la relación costo-beneficio, y entonces las empresas los tapan. Pero el ministro chino me dijo que podrían necesitar en un futuro ese petróleo que hoy es tan económico. Hace 25 años de esto, mirá cómo pensaban.
—¿No cree que afecte a China la presión para que lleve adelante una transición energética?
—¿A China? Ni en pedo. Es el país más atrasado en transición. Vos podés presionarlo, pero será inútil. China tiene un camino que a Occidente le cuesta entender. Nosotros somos ansiosos, ellos no. Los chinos, en medio de una negociación, te hablan de una feria mundial que se hará 10 años después. De ninguna manera se van a dejar presionar por el mundo, en su lógica obsesión por la limpieza y el ambiente. Va a seguir contaminando porque le falta estructura energética, y sus últimas acciones te lo demuestran.
—¿A qué se refiere?
—Cuando llegó el conflicto de Rusia y Ucrania, llegaron las sanciones y nadie le compraba petróleo ni gas a Rusia. China agarró y dijo: yo te compro todo. Construyeron dos gasoductos en tiempo récord desde el punto de extracción a China. Cuando se le cae Venezuela como proveedor a precio bajo y toma el control Estados Unidos, China dijo: OK, tengo a Irán. Ahora pasa lo de Irán. En el mundo que vivimos hay que entender que, si debajo de los países en conflicto hay zanahorias, no hay conflicto. Y China no se va a dejar constreñir.

“En el mundo que vivimos hay que entender que, si debajo de los países en conflicto hay zanahorias, no hay conflicto”
—¿Qué escenario imagina luego del fin del conflicto en Irán?
—Acá estamos ante una realidad que hace mucho no veíamos. Es una guerra fría, pero distinta a la del siglo pasado. Estados Unidos y la República Popular China son dos potencias que están marcando territorio. El conflicto de Medio Oriente implica un problema más allá del fin del conflicto mismo, es el problema de la estructura del combustible del mundo. El mundo tiene una capacidad de utilización de combustible más alta de la que el mercado ofrece. Cuando el mercado entra en un estrangulamiento producto de, por ejemplo, una guerra, y en paralelo hay una aspiradora de petróleo como China, sube el precio y eso va a producir un crecimiento de la inflación que le va a impactar a todos los humanos. Para tener en cuenta, en el siglo pasado hubo dos grandes picos inflacionarios: la caída de la Unión Soviética y el efecto Tequila. Hoy, estamos viendo un nuevo sistema de protección bancaria en Estados Unidos que no se veía desde las hipotecas subprime. Estamos viendo la aparición de la inteligencia artificial que implica un cambio en la guerra y en la estructura de producción y, por lo tanto, en el empleo. Estamos entrando en una época desconocida en un mundo complicado.
“El conflicto de Medio Oriente implica un problema más allá del fin del conflicto mismo, es el problema de la estructura del combustible del mundo”


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