
Axel Kicillof consiguió que la Legislatura aprobara el presupuesto para el año próximo, luego de dos años de prórrogas por el fracaso de las negociaciones. Pero aún se pelea la batalla más importante: la del endeudamiento.
El gobernador Axel Kicillof empezó a confeccionar su traje de candidato este 17 de octubre en el marco del acto por el Día de la Lealtad, que se desarrolló en la ciudad de Berisso, desde donde partieron las masas obreras en 1945, con una imponente convocatoria que concentró a unas 50 mil personas, según los organizadores.
POLÍTICA 18 de octubre de 2024 María Belén Robledo
Secundado por la vicegobernadora Verónica Magario, la mayoría de sus ministros y unos 30 intendentes del interior y del conurbano, el gobernador se encargó de hacer un llamado a la unidad del espacio durante la hora y media que duró el acto, aunque la mayor parte del tiempo estuvo dedicada a polarizar con el presidente Javier Milei.
“No me interesa disputar ninguna interna. Mi responsabilidad y mi mandato es el de conducir un gobierno, dedicado en las peores circunstancias a ofrecer a los bonaerenses un escudo que atenúe lo que hace Milei”, lanzó en un mensaje que era esperado en el contexto de la interna de Unión por la Patria.
Sin ir más lejos, ningún representante de La Cámpora ni del Frente Renovador dieron el presente. No fue casual, sino que las ausencias estuvieron planificadas en el medio de un sinfín de idas y vueltas entre las tribus que conforman UxP, especialmente por la disputa que tiene que ver con la conducción del PJ a nivel nacional, donde Cristina Kirchner y Ricardo Quintela buscan la titularidad.
“Lo que quiero es colaborar con la construcción de una alternativa superadora".
La única pelea que me interesa es la pelea contra las políticas de Milei. A la derecha le conviene nuestra fragmentación. Quiero dejar acá mi opinión sobre las discusiones, que es simple: unidad, unidad y unidad”, planteó en uno de los momentos más aplaudidos por los presentes.
La catapulta a 2027
Si bien se había acordado que el gobernador fuera el único orador, tras ser presentado le cedió el micrófono al anfitrión, Fabián Cagliardi. El hombre, que va por su segundo mandato en la ciudad de la ribera, lo subió al ring electoral. “Amigo, te tenés que hacer cargo del país”, le dijo aunque marcó que lo hizo a título personal.
El mensaje encendió a la militancia, que comenzó con el ya clásico “Axel, presidenteee”. No fue el anfitrión el único en expresarse en ese sentido. El mandamás de Villa Gesell y uno de los intendentes con buen diálogo con Kicillof dijo a la salida del acto que “obviamente es presidenciable”, aunque aclaró que “hay que esperar las etapas”.
El propio Kicillof bajó la espuma desde el escenario: “No es momento de candidaturas. Ese futuro lo vamos a construir inspirados en la gesta rebelde del 17 de octubre. Inspirados en los ejemplos de Perón, Evita, Néstor y Cristina”.
“No alcanza con ser oposición, no alcanza con ser escudo, tenemos que ser alternativa y futuro”, planteó.
Cristina Kirchner, la jefa en acción
La expresidenta de la Nación y actual candidata a presidenta del PJ fue nombrada en seis oportunidades por el mandatario provincial. Todas ellas para poner en valor sus acciones como dirigente del peronismo, como gestionadora y como figura de conducción.
“Los mejores días siempre fueron con Cristina y los mejores días que se vienen tienen que estar en el futuro”, planteó.
En la previa del evento, que fuera organizado por el grupo de intendentes conformado por Jorge Ferraresi, Mario Secco, Julio Alak y Fabián Cagliardi junto a los ministros Carlos Bianco y Andrés Larroque, la exvicepresidenta apareció en la Universidad de Avellaneda junto con la dirigencia de La Cámpora. Junto a la difusión de esas imágenes, se sumaron otras de un encuentro con senadores nacionales y, más tarde, un mensaje de Cristina a los miembros del PJ porteño, que realizaron un acto propio.
Los intendentes juegan
Entre las presencias intendentistas destacaron los mandatarios del conurbano como Mariano Cascallares (Almirante Brown), Andrés Watson (Florencio Varela), Federico Achaval (Pilar) y Lucas Ghi (Morón) otros históricos del interior como Ricardo Alessandro (Salto); Ricardo Moccero (Coronel Suárez) y Julio Marini (Benito Juárez), entre otros.
El ministro de Infraestructura y exintendente de San Martín, Gabriel Katopodis, llegó con un numeroso grupo de intendentes en una camioneta. Juntos, coparon el escenario donde ya estaban a la espera los popes de la CGT, Héctor Daer y Pablo Moyano, además de los líderes de las dos CTA, Roberto Baradel y Oscar de Isasi y hasta el titular de la UOM, Abel Furlan.
“El peronismo va a dar una muestra madura, seria y responsable de unidad. En las próximas horas el peronismo va a demostrarle a los militantes, pero fundamentalmente al pueblo argentino que está a la altura, que no hay ninguna interna, ninguna discusión de cargos que nos pueda distraer y me parece que esa señal tiene que ser el primer paso de este camino de reconstrucción”, dijo el funcionario a la prensa.

Axel Kicillof consiguió que la Legislatura aprobara el presupuesto para el año próximo, luego de dos años de prórrogas por el fracaso de las negociaciones. Pero aún se pelea la batalla más importante: la del endeudamiento.

A menos de dos años de las elecciones de 2027, el peronismo vuelve a tropezar con su propio laberinto interno. En lugar de reconstruirse tras años de derrotas y fragmentaciones, el espacio sigue atrapado por una lógica de sometimiento y lealtades vacías que impiden su renovación. En el centro de esa parálisis, una vez más, aparece el nombre de Cristina Fernández de Kirchner, que lejos de correrse para dejar crecer nuevas figuras, continúa condicionando cada intento de reconstrucción.

Florencio Randazzo volvió a quedar del lado de los perdedores. Fiel a un patrón que se repite desde hace años, el exministro de Interior y Transporte no logra capitalizar políticamente su insistencia en marcar distancia del peronismo tradicional, al que una y otra vez intenta desafiar sin éxito.

Con todo lo que tuvo de sorpresivo, el triunfo de La Libertad Avanza en prácticamente todo el país puede entenderse a la luz de una serie de fenómenos que ya eran visibles y formaban parte de la agenda de la disusión pública. Sobresale, en particular, la dificultad del peronismo para ofrecer una salida que no descanse en la nostalgia por un pasado que, para muchos votantes, ya es remoto.

La interpretación de un resultado electoral lleva en su naturaleza un posicionamiento desde el cuál se observan los números. Si bien el análisis se sustenta en datos concretos, el prisma que atraviesa la lectura puede arrojar una conclusión festiva o depresiva, según el caso. Para el peronismo bonaerense, la ecuación tiene un impacto inicial y es que Javier Milei remontó un millón de votos respecto al 7 de septiembre. ¿Pero sorprende?

Los espacios dialoguistas de la Cámara de Diputados tienen listo un despacho para pasar a la firma el próximo 4 de noviembre. La postura del Gobierno nacional y las diferencias que la oposición buscará imponer en el Congreso de la Nación.