
Francia ante el desafío narco: Marsella expone los límites del Estado
Alfredo Atanasof
Un mensaje mafioso con impacto nacional
Marsella —históricamente marcada por el crimen organizado— atraviesa un nuevo ciclo de violencia que expone la capacidad de los grupos narcos para intimidar incluso a figuras públicas protegidas por el Estado. Según la investigación policial, el asesinato de Mehdi Kessaci no fue un ajuste de cuentas tradicional: se trató de un golpe indirecto contra su hermano Amine, activista ecologista y referente de la lucha contra el narcotráfico, quien ya contaba con protección policial por amenazas previas.
Golpe mafioso en Francia: ¿puede el Estado recuperar el control?
La principal sospecha recae sobre la DZ Mafia, la banda que domina el tráfico de drogas en el sur de Francia. Incapaces de alcanzar al activista, los jefes del grupo habrían ordenado la ejecución de su hermano como represalia y como mensaje a quienes desafían su poder. La lógica mafiosa —la omertà— avanza en un país donde las cifras respaldan la preocupación: en 2024 se registraron 367 asesinatos o intentos de asesinato vinculados al narcotráfico, una cifra récord.
Un fenómeno nacional que ya trasciende Marsella
Aunque Marsella concentra la atención, el narcotráfico está instalado en múltiples ciudades francesas: Grenoble, Nîmes, Béziers o Toulouse conviven con periferias controladas por redes criminales. Según el Observatorio Francés de Drogas, unas 200.000 personas viven del narco, que genera unos 5.500 millones de euros anuales y abastece a más de un millón de consumidores.
Macron frente al narco: la nueva guerra interna de Francia
El presidente Emmanuel Macron responsabilizó abiertamente al consumo de las clases medias y altas urbanas, señalando que “los burgueses del centro de las ciudades” sostienen la estructura financiera del narcotráfico.
Las incautaciones también muestran la magnitud del negocio: solo en los primeros seis meses de 2025, Francia confiscó 37,5 toneladas de cocaína, un 45% más que en el mismo período del año anterior.
La respuesta del Estado: un modelo inspirado en la lucha contra el terrorismo
Francia aprobó en abril una nueva ley antinarco que entrará en vigor el 1 de enero de 2026. Inspirada en el modelo italiano desarrollado durante la época del juez Giovanni Falcone, establece:
- Una fiscalía especial contra el narcotráfico
- Cárceles de alta seguridad con aislamiento severo
- Endurecimiento de penas y herramientas avanzadas de investigación
El narco se fortalece en Marsella y París responde con leyes antiterroristas
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció que se aplicará en Marsella un dispositivo similar al utilizado contra el terrorismo y que él mismo viajará mensualmente a supervisar su implementación. El primer ministro Sébastien Lecornu abrió, además, la puerta a un debate parlamentario para enfrentar el fenómeno.
El poder de las organizaciones criminales: una amenaza estructural
Las bandas francesas han evolucionado hacia estructuras horizontales que continúan ejerciendo control incluso desde prisión. De los 30 principales líderes de la DZ Mafia, 27 están encarcelados, pero eso no ha limitado su capacidad de ordenar asesinatos, según las autoridades.
Uno de los jefes señalados, conocido como Mamine o Jalisco —un guiño explícito a la violencia de los carteles mexicanos— está preso en un penal de alta seguridad. La policía sospecha que desde su celda organizó múltiples homicidios, incluido el plan para asesinar a Amine Kessaci.
Una crisis que puede redefinir la seguridad europea
El caso de Marsella ilustra un fenómeno que trasciende las fronteras francesas. La expansión del narcotráfico en Europa, con redes cada vez más violentas y globalizadas, plantea desafíos que recuerdan a América Latina: corrupción, captura territorial, intimidación a activistas y capacidad de penetración en barrios periféricos.
DZ Mafia: la organización que reta al Estado francés
El asesinato de Mehdi Kessaci no solo revela las fallas del Estado francés, sino también los límites del modelo europeo de seguridad frente a organizaciones criminales que operan como verdaderas multinacionales del delito.
La pregunta que se abre es si esta nueva estrategia —con herramientas inspiradas en la lucha antiterrorista— será suficiente para contener un fenómeno que, desde Marsella hasta Bruselas y Ámsterdam, ya se perfila como uno de los principales desafíos para la seguridad del continente.


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POLÍTICA 17 de julio de 2026


