Derrotas paralelas

La estrategia de espejo adoptada por Milei y Kicillof parece multiplicar sus significados: el mismo día y más o menos a la misma hora, ambos fueron vapuleados en sus respectivos Senados.

POLÍTICA 03 de octubre de 2025
Web_Kiciloff-Milei
Imagen: Tiempo Argentino

Javier Milei y Axel Kicillof se parecen más de lo que les gustaría. Lo hemos dicho por aquí y probablemente haya que decirlo de nuevo. La estrategia de espejo adoptada por ambos tiene sus ventajas y también sus peligros. De una estrategia, sin embargo, se espera que se manifieste en acciones, en iniciativas, es decir en objetos de la voluntad; no que se desparrame en redundancias simbólicas ajenas a todo cálculo.

Para decirlo más claramente, Milei y Kicillof no sólo se parecen en lo que hacen, sino también en lo que les pasa.

A la política, a la historia y en definitiva a la realidad les gusta llevar al extremo la ironía. Cuando el resultado se ajusta a nuestras nociones éticas hablamos de justicia poética. Cuando no, utilizamos otros términos.

Ayer nomás hacíamos notar que tanto el Senado Nacional como el Senado bonaerense se disponían a sesionar para tratar temas que los respectivos poderes ejecutivos habían llevado al centro del debate por sus implicaciones presupuestarias, pero que también cobraban relevancia en un contexto preelectoral. Hoy tenemos que dar cuenta de que el Presidente y el gobernador sufrieron, en sendos recintos legislativos, derrotas paralelas.

En el caso del Congreso de la Nación, se veía venir. La batalla por las leyes relativas a los jubilados, los discapacitados, el hospital Garrahan y las universidades nacionales se convirtió en uno de los principales frentes para el gobierno de Milei y su oposición. Es que se trata de leyes emblemáticas porque, más allá de su peso en las arcas del Estado, se trata de los sectores castigados de manera más gráfica por las políticas libertarias. Las pymes industriales están siendo diezmadas por el régimen aperturista y la recesión, pero eso no se ve en las calles, no se traduce en marchas y palos.

Además, la ronda de aprobación / veto / ratificación rinde mucho en términos de espectáculo, ya que se presta a una sucesión de escenificaciones: se presenta un proyecto, el Presidente anuncia desde un atrio y con expresión alegre o feroz que lo va a vetar; el debate en los recintos (Cámara alta y Cámara baja) ofrece a los legisladores la posibilidad de ejercitar sus dotes histriónicas; la sanción da pie a nuevas manifestaciones de Milei confirmando que vetará la norma; esto da lugar a nuevos debates en el Congreso, con nuevos discursos; en el caso de que haya ratificación (no alcanzó para las jubilaciones, sí para otras leyes), el gobierno puede una vez más presentar a la oposición como un rejunte de seres malvados y perniciosos que buscan destruirlo.

En la Legislatura bonaerense todo ocurre más entre bambalinas. Las derrotas que viene sufriendo Kicillof se dan fuera de escena, con poca incidencia en el recinto: no se llega al consenso, y por lo tanto al quórum, para tratar los proyectos que busca hacer aprobar, en este caso la autorización para el endeudamiento; la sesión se cae, se suspende, o tiene lugar sin que se trate ese proyecto, como ocurrió ayer.

Más allá de la coincidencia de tiempos, las pujas del Presidente y el gobernador con los respectivos cuerpos legislativos tienen otras similitudes. Se trata, como decíamos ayer, de la puja por los recursos, y aquí hay un paralelo que a Kicillof no le gustaría reconocer: le reprochan hacer con los municipios algo parecido a lo que Kicillof hace con las provincias. Es decir, escamotearles fondos.

La diferencia es que, mientras Milei asume con decisión (y un alto grado de violencia verbal) que les corta el chorro a las provincias porque considera que deberían bastarse a sí mismas, Kicillof se presenta como un gobernante que asiste en la mayor medida posible a los gobiernos locales, que trabaja en conjunto con los intendentes; se presenta, explícitamente, como un “escudo” que ataja el ajuste de Milei. Sin embargo, parte de la disputa por el proyecto de endeudamiento es que desde diversos sectores le reclaman que asigne un fondo específico para que los municipios puedan contar con recursos seguros y previsibles, no discrecionales; algo parecido a lo que los gobernadores reclaman respecto de la distribución de aportes del tesoro nacional (ATN).

Todo esto ocurre además, como señalábamos más arriba, contra el telón de fondo de la puja electoral, con un 26 de octubre que se aproxima a alta velocidad. En el peronismo, la debacle de José Luis Espert aparece como una espada de doble filo: incrementa las posibilidades de un triunfo por sobre La Libertad Avanza (LLA), pero en ese mismo movimiento también consolida el liderazgo de Kicillof, y eso exacerba la interna porque desde otras facciones del movimiento se busca oponerle otros líderes para la compulsa de 2027.

Ni la oposición ni el propio oficialismo le harán fáciles las cosas a Kicillof. Milei, en tanto, se encuentra cercado por el laberinto del dólar y el fantasma de la devaluación. Ambos líderes enfrentan factores de desgaste que prometen complicarles la vida en los próximos meses. Habrá que ver si cada uno encuentra la salida y, en ese caso, si sus estrategias para superar los dilemas que los aquejan también se parecen.

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