La propuesta de transformar la Legislatura de la provincia de Buenos Aires en un cuerpo unicameral se presenta bajo una consigna atractiva: reducir el gasto político. Sin embargo, detrás de la motosierra aparece una discusión bastante más compleja. Eliminar una Cámara no equivale a eliminar una estructura administrativa: implica modificar el sistema de representación, los controles institucionales y buena parte de la arquitectura constitucional de la provincia más poblada del país.