
La discusión sobre cuál es la ciudad más linda del mundo suele estar atravesada por el turismo, la cultura, la arquitectura o la historia. Pero en los últimos años apareció un factor que redefine el mapa global de las grandes capitales: la gastronomía. En ese terreno, la decisión de que la Ciudad de Buenos Aires continúe dentro de la prestigiosa Guía MICHELIN, junto a la provincia de Mendoza, no es solo un acuerdo turístico. Es una confirmación política, cultural y económica de por qué la capital argentina sigue siendo, para muchos, la ciudad más linda del mundo.










