
El "Cuento del Progreso" y la Gestión de la Seguridad: Gustavo Posse Rompe el Silencio y Apunta Contra el Actual Rumbo de San Isidro

Alivio, profesión y el retorno del "vecino sin horarios"
Tras concluir una histórica etapa al frente del Poder Ejecutivo de San Isidro, Gustavo Posse describió con naturalidad su transición de regreso a la vida civil. Lejos del vacío de actividad que suele afectar a los dirigentes tras dejar la función pública, el exjefe comunal relató que al primer lunes fuera del cargo ya se encontraba plenamente concentrado en la actividad privada dentro de su estudio jurídico. Al rememorar sus sensaciones inmediatas, Posse reconoció haber experimentado un profundo "alivio" frente a la constante y asfixiante demanda de la intendencia, un rol que exige un compromiso ininterrumpido de 24 horas diarias durante los siete días de la semana.
Asimismo, el exintendente bromeó sobre pequeñas libertades de la rutina diaria que recuperó, como poder asistir al gimnasio sin limitaciones de horarios. Explicó que durante sus años de gestión municipal evitaba mostrarse públicamente en centros deportivos en horarios de almuerzo o tarde para resguardar las formas institucionales y no exponerse al cuestionamiento del vecino, por lo que reservaba esas actividades para horas muy tempranas o altas horas de la noche. Su decisión de no buscar un nuevo mandato en 2023 obedeció a la proyección de un proyecto de carácter provincial que buscaba colaborar de forma sistémica con los municipios bonaerenses, integrando la fórmula de Juntos por el Cambio liderada por Diego Santilli. Aunque el resultado de las elecciones primarias (PASO) no les permitió participar de la elección general de octubre, Posse asume los hechos con filosofía política, valorando el aprendizaje de haber observado la gestión local desde otra perspectiva.
El colapso del sistema de seguridad: "Están robando en Martínez"
La principal preocupación que el exintendente identificó al caminar el distrito de San Isidro es el marcado deterioro en materia de seguridad, un área que bajo su liderazgo había sido insignia de gestión. "Está complicado", advirtió con gravedad, señalando que en el último bienio ha tomado conocimiento de múltiples hechos de inseguridad y robos domiciliarios que sufrieron amigos y conocidos en la localidad de Martínez, una zona caracterizada históricamente por su tranquilidad residencial.
Posse recordó que el primer sistema de patrullaje municipal armado de la Argentina fue una iniciativa de su propia gestión, implementada de forma pionera en abril del año 2000, un modelo que luego fue replicado con éxito por diversos municipios de la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el exalcalde denunció que la performance actual del área de seguridad es deficiente por la interrupción de políticas clave. De acuerdo con su testimonio, la red de prevención del delito que dejó operativa al finalizar su mandato —compuesta por un tendido de 223 kilómetros de fibra óptica y 2.180 cámaras de tecnología israelí de alto rendimiento (originalmente probadas en la Franja de Gaza)— se encuentra severamente desmantelada. Posse denunció que en la actualidad cerca del 60% de las cámaras de seguridad no funcionan por falta de mantenimiento en la fibra óptica. Además, fustigó la decisión del gobierno local de reemplazar esos equipos de alta gama por cámaras de menor performance tecnológica, similares a las de uso doméstico, lo que obliga a que gran parte del material audiovisual difundido sobre ilícitos provenga de las cámaras privadas de los vecinos y no de la infraestructura de monitoreo municipal.
El desborde inmobiliario y el "cuento del progreso"
Uno de los ejes más ríspidos y conceptuales de las declaraciones de Posse apuntó contra los cambios normativos y los desarrollos urbanísticos en altura autorizados por la administración actual de Ramón Lanús. El exintendente se posicionó de manera monolítica del lado de las asambleas vecinales que denuncian proyectos de edificación que amenazan con destruir áreas verdes y espacios públicos históricos de la localidad. Criticó con dureza el intento de reformar el Código de Ordenamiento Urbano para edificar torres sobre las emblemáticas barrancas que lindan con el río, describiendo a la barranca sanisidrense como un invalorable "parque vertical" que forma parte de las siete colinas naturales de la región y que debe preservarse bajo un perfil de baja densidad poblacional.
En esa línea, el dirigente radical calificó de "mentira para desarrolladores y políticos que acceden a eso" el argumento de que es necesario construir torres para dar respuesta al crecimiento demográfico y habitacional de las nuevas generaciones. Apoyado en datos censales específicos, Posse desmitificó el relato del desarrollo: demostró que la población de San Isidro se mantiene estable en torno a las 290.000 personas desde hace más de veinte años, con una variación de apenas 136 habitantes registrados entre los últimos dos censos, cuando se requeriría un incremento vegetativo de entre 7.000 y 8.000 personas para justificar una presión inmobiliaria de tal envergadura. Detalló que el vecino municipio de Vicente López experimenta un fenómeno gemelo, registrando incluso un saldo vegetativo negativo de 10.000 personas. El exintendente atribuyó esta realidad a un cambio cultural y socioeconómico global en el mundo occidental, caracterizado por una mayor longevidad de la población, una caída pronunciada en la tasa de natalidad y una reconfiguración de los hogares, ejemplificando que hoy en día la tasa de mascotas supera a la de los nacimientos. Por lo tanto, concluyó que forzar la densidad demográfica mediante edificios en altura satura de forma irresponsable el acceso y presión de gas, cloacas, agua y capacidad de estacionamiento de los barrios residenciales.
Ajuste salarial vs. presión tributaria: Desequilibrio en las cuentas locales
La administración fiscal del actual gobierno municipal de San Isidro también fue objeto de un severo cuestionamiento. Posse denunció una profunda asimetría y falta de sensibilidad en el manejo presupuestario local, contrastando el incremento exponencial de la presión impositiva sobre los vecinos frente a la licuación salarial de los trabajadores municipales.
Con cifras concretas, el exintendente expuso que desde el cambio de gestión municipal en diciembre de 2023, las tasas aplicadas por la comuna se incrementaron un abrumador 460%, duplicando largamente la inflación registrada durante el mismo lapso (situada en el 220%). Al mismo tiempo, las paritarias otorgadas a los empleados municipales sobre el sueldo básico se limitaron a un escaso 60%, lo que representa una brutal pérdida del poder adquisitivo de los servidores públicos de la municipalidad. Posse calificó al propio municipio como la "usina de la inflación en San Isidro" debido a la magnitud de los tarifazos locales, una práctica que contradice de plano el equilibrio fiscal con sensibilidad social que él pregonó durante sus dos décadas de mandato.
La mirada nacional: El límite social de la motosierra y la disciplina fiscal
Al analizar el escenario económico de la República Argentina y el rumbo trazado por la administración de Javier Milei, Gustavo Posse exhibió una postura equilibrada pero marcadamente crítica respecto al costo social del programa de ajuste nacional. El exintendente aclaró que coincide plenamente con el principio de disciplina y superávit fiscal —"estuve de acuerdo toda la vida, el intendente no tiene otra manera de gobernar que no gastando más de lo que ingresa", sostuvo—, pero advirtió que la política de recorte extremo no puede perpetuarse indefinidamente sin asfixiar la actividad productiva de los sectores medios.
Posse manifestó su preocupación por la ola de cierres de comercios de cercanía y la pérdida sistemática de puestos de trabajo que observa en sus recorridas territoriales cotidianas. "No se puede atacar eternamente el consumo, porque el consumo es el circuito vital de la actividad económica", aseveró. Asimismo, cuestionó el discurso electoral del oficialismo nacional, señalando que el ajuste y la denominada "motosierra" no fueron pagados por la corporación política o la "casta" como se había prometido, sino por el esfuerzo cotidiano de los sectores medios, los jubilados y los trabajadores. Calificó al equipo económico del gobierno nacional como técnicamente adecuado pero carente de sensibilidad social, urgiendo a implementar políticas que promuevan la movilidad social ascendente, la inserción laboral y el resguardo de la educación pública.
Finalmente, Gustavo Posse dejó en claro que, si bien falta "una vida" para el próximo proceso electoral, su vocación de servicio y de articulación política permanece intacta. Con una postura vecinalista y de concertación plural —que integra a radicales, peronistas y miembros del PRO—, el exmandatario se posiciona como una opción de retorno real para los sanisidrenses que añoran los altos índices de calidad de vida y seguridad que signaron su gestión.


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