
Carlos Bevilacqua: “Digitalizar un municipio no es un proyecto técnico, es una decisión política”

El intendente de Villarino, Carlos Bevilacqua, participó de Urban Cities Buenos Aires 2026, el primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, realizado el 2 de septiembre en la Usina del Arte de la Ciudad de Buenos Aires.
El encuentro reunió a representantes de más de 300 ciudades, intendentes, funcionarios, especialistas, empresas y referentes del ecosistema de innovación para intercambiar experiencias y debatir sobre el uso de la tecnología aplicada a la gestión pública.
Bevilacqua integró el panel “Ciudades en tiempo real: conectividad, monitoreo y gestión urbana”, junto con Santiago Passaglia, Juan Fiorini y Rodrigo Aybar. La conversación, moderada por Gastón Urquiza, estuvo centrada en los desafíos de la movilidad, la infraestructura, el espacio público y la incorporación de herramientas tecnológicas en los gobiernos locales.
Durante su exposición, el jefe comunal presentó el proceso de digitalización integral desarrollado en Villarino y sostuvo que la modernización de un municipio depende, principalmente, de la voluntad de transformar su funcionamiento.
“Digitalizar un municipio no es un proyecto técnico. Es una decisión política. Si quien conduce no la sostiene, el proyecto se muere en el primer conflicto interno”, afirmó.
Del bolsín a la gestión digital
Para explicar el punto de partida de Villarino, Bevilacqua recordó que la documentación municipal se trasladaba entre las diferentes localidades mediante un bolsín de tela que viajaba en camioneta.
La extensión del distrito, que cuenta con 11.400 kilómetros cuadrados y localidades separadas por más de cien kilómetros, convertía el movimiento de los expedientes en un proceso lento, costoso y difícil de controlar.
“A veces volvía el bolsín. Otras veces faltaba un papel. Otras veces se perdía entero. Y muchas veces nadie sabía dónde estaba un expediente”, relató el intendente.
La necesidad de avanzar con la transformación se hizo todavía más evidente cuando se detectó que algunas páginas de un pliego licitatorio de Obras Públicas habían sido modificadas durante su recorrido administrativo. El documento que llegó al Concejo Deliberante no era el mismo que había sido elevado originalmente.
“Ahí entendí que no teníamos solamente un problema de tecnología. Teníamos un problema de tiempo y de control. Sin trazabilidad, nadie puede responder quién modificó un documento o cuándo lo hizo”, explicó.
A mediados de 2022, el municipio firmó un convenio de innovación tecnológica con el Gobierno nacional. Sin embargo, durante los primeros seis meses, la implementación avanzó más lentamente de lo esperado por las resistencias que existían dentro de la propia estructura municipal.
Según Bevilacqua, el principal obstáculo no fue el software ni la falta de recursos, sino el temor de trabajadores y funcionarios ante los cambios que podía provocar la digitalización.
Frente a esa situación, el Municipio puso en marcha instancias de capacitación y brindó una garantía explícita: ningún empleado perdería su trabajo como consecuencia del proceso. Las tareas podían transformarse, pero la modernización no sería utilizada como una herramienta de ajuste.
“La transformación se gana primero puertas adentro. Había un miedo muy concreto y entendible: que la computadora reemplazara el trabajo de las personas. Por eso fue necesario capacitar, acompañar y dar certezas”, señaló.
Un plan con fechas que no se modificaron
A comienzos de 2023, Villarino estableció un programa de implementación de dos años con objetivos y fechas definidas. Bevilacqua aseguró que, durante todo ese período, el municipio no postergó ninguno de los plazos fijados.
“La capacitación convence, pero la fecha ordena. Sostener un plan durante dos años, cuando la novedad ya pasó y nadie se acuerda de que existe, es mucho más difícil que anunciarlo”, planteó.
En diciembre de 2024, el municipio alcanzó la digitalización del 100% de sus procesos administrativos. Posteriormente, el decreto número 1 de 2025 puso fin a la tramitación en papel dentro de la administración local.
La transformación generó, de acuerdo con lo expuesto por el intendente, cuatro beneficios centrales: ahorro económico, mayor seguridad documental, reducción de los tiempos administrativos y trazabilidad completa de los expedientes.
Actualmente, el Municipio puede conocer dónde se encuentra cada trámite, cuánto tiempo lleva en un área determinada y quién intervino en cada instancia. Además, la eliminación de gastos en papel, tóner, combustible, biblioratos, depósitos y traslados representa un ahorro superior a los 300 millones de pesos anuales.
La tecnología como herramienta de igualdad
Bevilacqua destacó especialmente el impacto de la digitalización en la vida cotidiana de los vecinos. En un distrito con una superficie equivalente a cincuenta veces la Ciudad de Buenos Aires, realizar un trámite presencial podía demandar un día completo de viaje.
Quienes vivían en las localidades más alejadas debían trasladarse hasta la sede municipal, esperar para ser atendidos y, en algunos casos, regresar sin una solución por la falta de algún documento.
Hoy, la mayoría de esos trámites pueden realizarse desde un teléfono celular, sin importar en qué localidad se encuentre la persona.
“La distancia dejó de ser el problema. Para nosotros, esa es la definición más honesta de una ciudad inteligente: que dé lo mismo dónde vivís”, expresó.
En ese sentido, el intendente sostuvo que una ciudad en tiempo real no comienza necesariamente con sensores, plataformas complejas o gemelos digitales, sino con la capacidad de obtener información confiable sobre sus propios procesos.
“Si el expediente no está digitalizado, no hay datos, no hay tablero y no hay una decisión posible. No hace falta un sensor para tener información en tiempo real: primero hace falta que el proceso esté digitalizado”, remarcó.
Al cerrar su intervención, Bevilacqua planteó que la experiencia de Villarino demuestra que los municipios del interior también pueden completar procesos de innovación, aun cuando no cuentan con los recursos humanos y tecnológicos disponibles en las grandes ciudades.
“Lo hicimos siendo un municipio mediano del interior de la provincia de Buenos Aires. Digitalizar no es solamente una cuestión de presupuesto. Es una decisión política y una fecha en el calendario”, concluyó.
Y sintetizó el recorrido de Villarino con una frase: “No hay ciudad en tiempo real si el expediente todavía viaja en camioneta”.




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