
Miguel Ángel Pichetto “Hay que construir un gran frente nacional y Cristina debe ser escuchada”
Andrés Miquel
Miguel Ángel Pichetto recibe a POLITICAR en su despacho. Rodeado de imágenes históricas junto a Néstor Kirchner, Carlos Menem, Mauricio Macri y Cristina Fernández de Kirchner. “Hay que escucharla”, dice sobre la ex presidenta a quien visitó en San José 1111. Su postura es que hay que construir un gran frente nacional bajo la centralidad del peronismo para vencer a Javier Milei en 2027. Esa tarea es la que emprendió en este último tiempo que lo llevó a múltiples reuniones en la provincia de Buenos Aires. ¿Llega el encuentro con Axel Kicillof?
El diputado nacional que preside el bloque Encuentro Federal, ya se juntó con Julio Alak, Mariel Fernández, Leonardo Nardini, Jorge Ferraresi y el ‘Tano’ Menéndez. Todos, en mayor o menor medida, apuntan a suceder a Kicillof. También se encontró con Ricardo Quintela. Pero, la foto que más impactó en el último tiempo, fue su visita a Cristina. Cuenta que hablaron de futuro, por lo que no se abordó su recordada candidatura a vicepresidente en la fórmula con Macri en 2019.
Para Pichetto, la etapa actual amerita una reorganización, donde Kicillof, por ser quien quiere liderar, debe articular los mecanismos para “contener a todos los sectores”. Sostiene que debe hablar con la ex presidenta, que hay que salir en búsqueda de radicales, sociales y dirigentes del PRO alejados del gobierno nacional con el fin de construir una propuesta amplia para las próximas elecciones.
¿Críticas? Muchas. Al ex presidente Alberto Fernández, al exceso de planes sociales, a la “peruanización” de la política argentina que milita La Libertad Avanza y la importancia de escaparle al modelo del “pobrismo”. ¿Hacia dónde? Hacia un programa industrial, productivo y generador de empleo. “Eso es peronismo”, subraya.
—Mantuvo un encuentro con Julio Alak. Estuvo con Mariel Fernández, con Leo Nardini, con Ricardo Quintela, con el Tano Menéndez, con Jorge Ferraresi. Estuvo con Cristina, ¿en qué anda Miguel Ángel Pichetto?
—Estoy ayudando porque, por supuesto no soy el único, en la conformación de un frente nacional capitalista productivo con el eje central en el peronismo. Con un peronismo que tenga una visión más moderna. Hay que realizar un proceso de autocrítica sobre el último período de Alberto Fernández y recuperar la confianza de la sociedad. Hay que construir una propuesta inteligente por la vía electoral para derrotar a Milei en 2027. Hay que derrotar a esta visión financiera aplicada a la política que no es nueva.
—¿Con qué otro momento de la historia lo compara?
—Veo en este gobierno el espíritu y pensamiento estratégico de Ricardo Arriazu, un colaborador de Martínez de Hoz. Argentina está viviendo una destrucción masiva de la industria nacional, con pérdida de empleo, pérdida del poder adquisitivo, la derrota de la cultura. Me parece que este proceso hay que derrotarlo electoralmente y para eso hay que conformar un gran frente con una visión nacional y no equivocarse en el sesgo ideológico. Hay que ir hacia el centro nacional.
“Veo en este gobierno el espíritu y pensamiento estratégico de Ricardo Arriazu, un colaborador de Martínez de Hoz”
—¿Otra vez la avenida del centro?
—No. Se trata de la expresión y visión de Perón en función de la construcción política. Gobernar es generar trabajo, defender la industria nacional, es tener autonomía energética, es tener una política exterior en función de los intereses nacionales. Eso es peronismo. Hay que replantear la vieja visión de la justicia social comprometida al asistencialismo. Hay que reformular ese concepto porque el debate que se viene en Argentina es cómo generar modelos de estudio para los jóvenes y niños que les permita entrar en el mercado laboral en el corto y mediano plazo. La justicia social tiene que encararse desde una reforma educativa central. No hay nada más justo socialmente que permitirles a los jóvenes acceder a una educación de calidad y prepararlos para el mundo. Seguir la estructura de la educación clásica es un modelo agotado, es un modelo que no genera trabajadores.
—¿En qué momento el peronismo dejó de ser moderno?
—Hay un momento, como diría Borges, en el jardín de los caminos que se bifurcan, donde el peronismo entró en un camino del pobrismo. Eso se acentúa con Alberto Fernández. El peronismo es un partido de gobierno, de poder y de estabilidad política e institucional. Lo viví con la presidencia de Duhalde desde la presidencia del bloque de senadores. Luego, con el gobierno de Néstor y en el segundo gobierno de Cristina, se mantuvo un nivel importante del trabajo y se mejoró la distribución del ingreso per cápita del país. Durante la crisis financiera de 2009, Cristina lanzó el REPRO, una ayuda que se otorgaba a industrias para sostener el empleo y que las fábricas no cierren. Ese modelo es industrialista y productivista propio de un gobierno peronista. El modelo del mundo “plan” es del pobrismo, que no tiene nada que ver con la historia del peronismo. El mundo “plan” irrumpe en el barrio y entonces el trabajador que se levanta a las 6 de la mañana para laburar ve al vecino con mil planes y que se queda tomando mate. Ahí hay un punto de inflexión. Creo que la tragedia del peronismo es el último gobierno, el de Alberto Fernández, y por muchas más razones.

—¿Cómo cuáles?
—No se procesó la grave crisis que tuvo el mundo con la pandemia y se la asumió de manera exorbitante como hacemos todo en Argentina. En vez de hacer una cuarentena razonable, acá tuvimos un año de cuarentena con consignas dementes como “quédate en casa”. Eso provocó un cambio en el ámbito laboral, donde todos creían que podían hacer home office y el sector público no laburaba. Provocó un daño irreparable en la sociedad y en los chicos que no podían ir a la escuela. En términos proporcionales, tuvimos más muertos que Brasil, que abrió antes. Para mí, ahí está la semilla de por qué Milei llegó al poder, que resolvió un problema de la calle que debió resolver el peronismo.
—¿A qué se refiere?
—A que se vivía con una conflictividad permanente en la calle a pesar de que le daban recursos a los jefes de los planes. Belliboni te enloquecía la ciudad, Pérsico estaba al lado del presidente. Bueno, todo ese mundo fracasó. Yo tengo un libro junto a Carlos Roberts llamado “Capitalismo o pobrismo”. Hoy estamos frente a este debate, pero con otras características porque este gobierno tuvo algunas virtudes y actos de inteligencia sobre cómo resolvió el conflicto de la calle y los planes, algo que debería haber hecho el peronismo. Y no lo hizo con represión de Bullrich, sino que rompió la intermediación del plan. Es como hizo CFK con la AUH, todo bancarizado y sin intermediación.
—Durante los gobiernos de Néstor y Cristina también hubo una estigmatización opositora sobre la cantidad de planes sociales…
—Pero había un número poco significativo. Eso se consolidó después de 2015. No tengo los datos, pero el mundo plan, con el movimiento planero, se instala fuertemente con Alberto Fernández. Y no estoy en contra de los planes sociales, pero tienen que ser una contingencia que debe durar un tiempo mientras la persona busca una salida laboral. Y mientras el Estado impulsa la generación de empleo.
“El mundo plan, con el movimiento planero, se instala fuertemente con Alberto Fernández”
—¿Conversó de este tema durante su reunión con CFK?
—Si. Tiene que ver con la cosmovisión a futuro de lo que hay que construir. Si vamos a volver al poder con la idea de solo dar planes, estamos perdidos. Si me preguntas por un instrumento bien concebido desde el punto de vista de la asistencia social para quienes lo necesitan, te defino la AUH. Si me hablas de un plan para ayudar a alguien por tiempo determinado, está bien, pero el Estado tiene que generar condiciones de empleo. Lo que digo es que hay que pensar una Argentina industrializada y en cómo atajas el escenario de las plataformas. Los europeos, por ejemplo, ponen aranceles a las plataformas. Y todo esto hay que pensarlo teniendo en cuenta que no sólo está el conurbano, porque hay periferia urbana en Córdoba, Mendoza, Tucumán o Mar del Plata.
—¿Por qué se distanció del peronismo?
—No, no me distancié. Yo tomé una decisión política cuando la presidenta eligió a Alberto Fernández de candidato a presidente. La realidad es que hubo varios hechos, pero esa fue la gota que rebalsó el vaso.
“Yo tomé una decisión política cuando la presidenta eligió a Alberto Fernández de candidato a presidente”

—¿Qué hechos?
—Previo a ese anuncio estuvo el fracaso de Alternativa Federal. Nosotros construimos en forma conjunta esa mesa con Juan Schiaretti, Sergio Massa y Juan Manuel Urtubey. Era una instancia importante y fuerte del peronismo, con una visión federal, de cambio y autocrítico, que construyó una propuesta. Pero fracasa porque Schiaretti decide hacer cordobesismo. Cuando gana la gobernación, quizás debía dejar al vice y encarar la presidencia. Lo charlamos varias veces él. Con Massa fuimos a verlo, la última vez en Córdoba, y nos dijo que se quedaba a cumplir con su compromiso con el pueblo de Córdoba. Y está bien. Pero, entonces se desarmó ese espacio. A la vuelta de ese viaje me llama Massa y me dice que se sentó con los muchachos y habló con Cristina para volver al kirchnerismo. Urtubey me habla y me dice que se va con Lavagna. Ahí, ante la convocatoria de Macri, acepté.
—¿El kirchnerismo te llamó?
—No, no me convocaron.
—¿Hubiera ido si lo llamaban?
—Es contrafáctico. Es probable que sí. No era cuestión de cargos. Había sido 18 años senador, presidente de bloque, con un compromiso muy fuerte con Duhalde, Néstor y los dos gobiernos de Cristina. Siempre al lado del oficialismo, incluso asumiendo todos los costos que eso implica. Pasa que yo entiendo que la tarea parlamentaria no es para libre pensadores. Vos estás para acompañar a tu gobierno. Estuvo la 125, la Ley de Medios, la del aborto, ley de matrimonio igualitario, y en todas puse la cara.
—¿Habló con Cristina de lo que significó su candidatura a vicepresidente de Macri?
—No. Cuando se juntan dos personas después de 10 años sin hablar, con una historia común, Decidimos no hablar del pasado porque podía haber cosas controversiales. Me podía plantear legítimamente por qué me fui con Macri y yo podía recordar por qué no me apoyaron cuando fui candidato a gobernador con la Concertación Plural. Pero ese no era el espíritu de la charla. Estuve 20 años comprometido con Néstor y Cristina. La verdad es que fue una charla profundamente humana, afectuosa, muy cálida, de reencuentro entre dos personas que transitaron una parte importante de la política de este siglo. Considero que ella vive una situación totalmente injusta, donde está injustamente condenada en un evento donde ella no tiene responsabilidad. El sustento en la Corte, que no abrió el recurso extraordinario, algo que hasta el fiscal acusatorio lo pedía. A ella le aplican la responsabilidad objetiva, una materia que hicieron con los militares, por tener el cargo más alto como que debía saber todo. Un absurdo. E indudablemente es muy negativo para Argentina porque es la primera presidenta que cumple la condena. Lo negativo es la peruanización de la política, donde se puede meter preso a un presidente y que gobierne el Banco Central. Eso es lo que quieren los libertarios.
“Cristina me podía plantear legítimamente por qué me fui con Macri y yo podía recordar por qué no me apoyaron cuando fui candidato a gobernador con la Concertación Plural”

—¿La política amerita perdón, reconciliación, o simplemente entender que hay que dar vuelta la página y no personalizar con profundidad las decisiones?
—Es el concepto de perdón no en el sentido religioso o bíblico. Sí en el sentido de la capacidad de asumir los errores, analizarlos y evaluar en cada momento histórico cuál es la contradicción principal. Acá tenés un problema principal que es la continuidad del gobierno Milei. Frente a esto, tenés que hacer esfuerzos para reagrupar el peronismo que es el partido mayoritario que tiene en su historia un sentido de pertenencia en lo popular y en la memoria histórica de la gente está que es el que va intentar ayudar a los humildes. Incluso, más allá de los errores cometidos en el último gobierno, en el que creo que la fórmula debía haber sido al revés, porque CFK ganaba.
“Considero que Cristina vive una situación totalmente injusta, donde está injustamente condenada en un evento donde ella no tiene responsabilidad"
—¿En los últimos días salió a marcarle la cancha a Kicillof?
—Te diría que no. Solo hablé en un programa ante una pregunta sobre qué le sugeriría a Axel. Y es que la vaya a ver. Me parece fundamental que dialoguen.
—¿Por qué cree que eso no sucede?
—No sé. Quizás hay una visión del gobernador, como un síndrome de Alberto Fernández. Si ves el escenario actual, Cristina es una de las figuras que más mide junto con el gobernador dentro del peronismo. El proyecto del peronismo tiene que ser sin exclusiones, por lo que el que quiere ser presidente tiene que tener diálogo y consolidar una relación más firme con todos los sectores. Y ese esfuerzo lo tiene que hacer el gobernador de la provincia. Nadie le niega la posibilidad de competir después de haber ganado en la provincia.
“El proyecto del peronismo tiene que ser sin exclusiones, por lo que el que quiere ser presidente tiene que tener diálogo y consolidar una relación más firme con todos los sectores”
—¿Considera que es un buen candidato?
—Creo que tiene antecedentes y una legitimidad para presentarse. Hay cosas en las que tengo mirada más críticas, como la rigidez de algunos conceptos o las declaraciones de sus colaboradores.
—¿Por ejemplo?
—Uno de sus colaboradores dijo que ellos eran la expresión de un peronismo de izquierda. Eso es todo viejo. No le pondría ningún sesgo. El peronismo es un movimiento que contiene visiones de sectores de izquierda. No sé. Tampoco me hubiera comprado un contacto con la social democracia europea, pero capaz para Axel es positivo. No estoy en el espíritu de criticarlo, sino sobre la conveniencia de lo que deberíamos expresar. Debería ser un capitalismo productivo, con defensa de la industria, el empleo, la recuperación del salario. Son consignas muy simples.

—¿Qué mirada tiene sobre la relación del gobernador con La Cámpora?
—Yo estuve conversando con Máximo hace un tiempo y lo veo más realista. Más ubicado en tiempo y lugar. Me parece que el líder debe saber contener a todos los sectores. Tiene que tener la capacidad de acumulación y del vínculo humano. Las características humanas del líder son importantes, y más aún en el peronismo.
“Yo estuve conversando con Máximo hace un tiempo y lo veo más realista. Más ubicado en tiempo y lugar”
—¿Qué rol le ve a Sergio Massa?
—Es una de las figuras más importantes que significa una visión del centro. Él verá cuando aparecer. Y puede ser un candidato, él perdió una elección ajustada. Hizo un milagro, compitió y creo que aún tiene posibilidades.
“Sergio Massa es una de las figuras más importantes que significa una visión del centro. Él verá cuando aparecer. Y puede ser un candidato”
—¿Es de los dirigentes que considera que el gobierno nacional colapsará?
—No lo veo. Hay algunos elementos a tener en cuenta que ocurrieron en la última elección. Mientras el gobierno tenga el respaldo de Estados Unidos u otra contingencia, el gobierno llega. Acá hay que pensar en la construcción democrática. Hay que defender las PASO para que el liderazgo lo elija la sociedad. Si tuviéramos un líder consolidado, o si Cristina estuviera libre, sería un debate innecesario. Como no lo tenés, tenés que ir por el camino de la democracia interna con el sistema electoral que el gobierno quiere cambiar. Un sistema que, si no era así, Milei no llegaba. Ni tenía partido. El sistema es bueno, han ganado los que tenían que ganar.
—¿La eliminación de las PASO tendrá apoyo en el Congreso?
—Creo que no. Creo que los gobernadores no van a acompañar. Espero que no avalen algo que será muy negativo para ellos. La verdad es que tampoco hay que criticar a los gobernadores por las leyes que aprobaron. En la medida que el proceso de deterioro social y económico se profundice, esos gobernadores e intendentes vendrán de nuevo al cauce del peronismo.
“Creo que los gobernadores no van a acompañar la eliminación de las PASO. Espero que no avalen algo que será muy negativo para ellos”
—¿Percibe una erosión democrática de parte del gobierno nacional?
—Si. Hay tendencias autoritarias. Y hay señales peligrosas. Hoy los grandes medios toleraron el cierre de la sala de prensa sin decir demasiado.
“Hoy los grandes medios toleraron el cierre de la sala de prensa sin decir demasiado”

—¿Es grave el proyecto para intervenir la provincia de Formosa?
—¿Con qué razón? El gobernador viene de ganar las elecciones, el sistema democrático funciona, la educación y la seguridad están garantizadas, hay un gobernador, una legislatura, hay división de los poderes. Que lean el artículo 5 de la Constitución Nacional.
—¿Las próximas elecciones repetirán una polarización extrema?
—La experiencia del 2025 demostró que no hay un escenario para terceras fuerzas y vamos a un nuevo escenario de polarización. El peronismo tiene que buscar sectores aliados para recuperar la idea del frente. Hay sectores del radicalismo diseccionados con la conducción del partido, hay sectores del PRO alejados de este gobierno, hay sectores del socialismo. Hay que tener la capacidad de construir un gran frente nacional con una propuesta inteligente, entendible y simple para que la gente sepa el programa de gobierno.
“Hay que tener la capacidad de construir un gran frente nacional con una propuesta inteligente, entendible y simple para que la gente sepa el programa de gobierno”
—¿El empresariado puede confiar en el peronismo?
—Ahí hay que analizar sectores. En el campo está la memoria abierta de la 125. El peronismo tiene que hacer una tarea de reconstrucción de la confianza y un diálogo firme con ese sector. Por otro lado, el modelo Vaca Muerta existe por Cristina y el gobierno peronista. Existe porque se reestatizó YPF y porque se firmó un contrato con Chevrón que fue criticado duramente, por el tema de que era secreto, pero fue lo que puso en marcha el proceso de producción por fractura en Vaca Muerta. Hay que traer un esquema diferenciado en Argentina para tener sostenibilidad, donde el camino es el autoabastecimiento de petróleo y gas para alimentar la producción. Esos sectores que se quejan del peronismo ganaron mucha plata. Quizás tienen en el fondo una cosmovisión gorila, pero si revisan la historia muchos son lo que son por el peronismo.
—¿Cuál es el vínculo que Argentina debe tener con China?
—Debe ser pragmático. Argentina es exportadora de la agroindustria, competimos con Brasil que hace 20 años no existía, pero acá hay nivel y calidad. No tienen que destruir los organismos como el SENASA o el INTA, sino vas a tener problema con la calidad de la carne que va a China y te van a cerrar el mercado por problemas sanitarios. Hay que defender los organismos que quiere destruir Sturzenegger porque permiten exportar. Lo que hace este gobierno es por ignorancia. Pero va a haber reacción de la sociedad en defensa de todo esto.

—¿Si?
—Más allá del empresariado que tiene una visión negativa del peronismo, van a revertirla porque el daño de la política económica de Milei es muy parecido al de Martínez de Hoz. No tiene nada que ver con Menem y tampoco con Macri. Este es modelo de Arriazu. El plan de estabilización, el del crawling peg, se parece mucho al que le dieron a Martínez de Hoz en dictadura, con un dólar barato y no competitivo, con ajustes paritarios en el sector privado, ajuste en sector público, despidos en el sector público, y una apertura indiscriminada de la economía. Pero ahora está China. Con Menem hubo daños, pero la industria sobrevivió. Acá hay 24 mil empresas que cerraron. Cerró Sancor. Por eso digo que el modelo que tiene que instalar el peronismo de cara a la sociedad es el del gobierno de Néstor Kirchner y la continuidad de la recuperación de Duhalde: superávits gemelos, crecimiento de empleo y aliento a la industria.
“El modelo que tiene que instalar el peronismo de cara a la sociedad es el del gobierno de Néstor Kirchner y la continuidad de la recuperación de Duhalde: superávits gemelos, crecimiento de empleo y aliento a la industria.”
—¿Se viene la reunión con Kicillof también?
—En algún momento lo voy a hacer. No tengo ningún problema personal. Considero que tiene una trayectoria, que sus antecedentes son transparentes y honestos. Creo que es imprescindible una mesa más amplia del peronismo, que contenga a todos. Cristina debe ser escuchada. Y hay que construir un programa que permita ganar.


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