
Verónica Magario endurece el discurso y se afirma como pieza clave del peronismo bonaerense
Con un perfil que combina territorialidad, lealtad interna y confrontación con el gobierno nacional, Magario se consolida como una de las figuras más firmes del esquema que encabeza Axel Kicillof en la provincia.

Un discurso duro contra Milei y un mensaje hacia el electorado peronista
Durante la movilización por el Día de la Memoria, la vicegobernadora cuestionó al Gobierno nacional y volvió a marcar una diferencia ideológica fuerte, planteando que el Estado debe estar presente para cuidar a la sociedad, en clara contraposición con el rumbo libertario.
La postura no es aislada. En los últimos meses Magario viene sosteniendo un discurso crítico frente a la política económica nacional, denunciando caída del consumo, deterioro social y pérdida de poder adquisitivo, una línea que la ubica entre las voces más duras del oficialismo bonaerense contra la Casa Rosada.
En términos políticos, ese posicionamiento tiene un objetivo claro: reforzar el vínculo con el electorado tradicional del peronismo, especialmente en el conurbano, donde el discurso de protección social sigue siendo central.
De La Matanza al Senado bonaerense: una dirigente formada en el territorio
Magario no es una dirigente surgida de la estructura nacional sino del poder territorial.
Su carrera política está ligada al municipio de La Matanza, el distrito más poblado de la provincia, donde fue concejala, diputada nacional e intendenta antes de llegar a la vicegobernación.
Ese origen explica su peso interno.
Dentro del peronismo bonaerense representa al sector de intendentes y estructuras locales que siguen siendo decisivas para cualquier armado electoral, y por eso suele aparecer como figura de equilibrio en momentos de tensión.
La dirigente que Kicillof necesita para sostener el poder
En la actual etapa del peronismo provincial, el rol de Magario también tiene una lectura estratégica.
Además de presidir el Senado bonaerense, funciona como puente entre distintos sectores del PJ, incluyendo el kirchnerismo, los intendentes del conurbano y el propio gobernador.
Su permanencia en la vicegobernación, incluso cuando tuvo la posibilidad de asumir otros cargos legislativos, fue interpretada dentro del peronismo como una señal de que la prioridad es sostener la gobernabilidad en la provincia en medio del conflicto con el gobierno nacional.
Un perfil que crece cuando el escenario se polariza
La marcha del 24 de marzo volvió a mostrar que Magario se mueve con comodidad en contextos de confrontación política.
Cuando el debate gira en torno al rol del Estado, los derechos sociales o la memoria histórica, su discurso se vuelve más visible y le permite reforzar su identidad dentro del peronismo.
En un momento donde el PJ todavía discute liderazgos hacia el futuro, la vicegobernadora mantiene un perfil que no busca protagonismo personal inmediato, pero que la deja siempre en posición de poder:
cerca del territorio, alineada con Kicillof y con capacidad para representar al peronismo más tradicional cuando la discusión se vuelve ideológica.



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