
Tregua en el fútbol: señales de acuerdo entre el Gobierno y la AFA
Martín Ramirez Tacgorian
El gesto más claro llegó desde el Ministerio de Justicia, donde el flamante ministro Juan Bautista Mahiques tomó una de sus primeras decisiones fuertes: desplazar a los funcionarios que encabezaban organismos estatales que venían avanzando en investigaciones y medidas contra la Asociación del Fútbol Argentino.
Entre los cambios más significativos se encuentra la salida del titular de la Inspección General de Justicia (IGJ), que había impulsado la posibilidad de designar veedores en la entidad del fútbol y avanzar en controles sobre su funcionamiento.
La decisión fue leída en el mundo político y deportivo como un gesto directo hacia la conducción de la AFA, encabezada por Claudio 'Chiqui' Tapia, en medio de un clima de enfrentamiento que incluía investigaciones judiciales, presiones políticas y fuertes declaraciones cruzadas.
Un conflicto que escaló entre política y fútbol
La tensión entre el Gobierno y la AFA venía creciendo en los últimos meses, con diferentes frentes abiertos. Por un lado, investigaciones judiciales y administrativas que apuntaban a la estructura de la dirigencia del fútbol; por el otro, una disputa política que amenazaba con escalar a nivel institucional.
Incluso algunas de esas causas ponen bajo la lupa los negocios comerciales vinculados a la Selección argentina y contratos internacionales manejados por la dirigencia del fútbol.
En ese contexto, el desembarco de Mahiques en el Ministerio de Justicia apareció como una pieza clave para reordenar la relación entre el Gobierno y el mundo del fútbol, un sector con enorme peso político, social y económico en el país.
Un puente entre el Gobierno y el fútbol
La figura del ministro no es ajena al ambiente futbolístico. Mahiques mantiene vínculos con la dirigencia deportiva y llegó a ocupar cargos vinculados al ecosistema institucional del fútbol, incluso con relación directa con organismos de la órbita de la AFA y la Conmebol.
Ese trasfondo alimentó la lectura de que su llegada al Ministerio podría funcionar como un puente para bajar la tensión entre el Gobierno y la conducción del fútbol argentino.
Por ahora no hay confirmación oficial de un acuerdo formal, pero en los pasillos del poder y del fútbol coinciden en que los últimos movimientos marcan un intento de frenar la escalada del conflicto y abrir una etapa de convivencia entre el Ejecutivo y la dirigencia encabezada por Tapia.
En otras palabras, tras semanas de choques y amenazas cruzadas, todo indica que la guerra entre el Gobierno y la AFA entró en pausa. Y detrás de esa tregua comienza a perfilarse una negociación política más amplia entre el poder político y el poder del fútbol argentino.



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