
Gobernabilidad en la era Milei: aprobación alta, Congreso inestable y una agenda dominada por las redes

El estudio sostiene que la capacidad de un gobierno para impulsar su programa depende de cuatro variables centrales: aprobación presidencial, control legislativo, control de la agenda pública y manejo de los escándalos políticos.
La aprobación presidencial, el principal sostén del Gobierno
Uno de los datos destacados del informe es que la aprobación del presidente Milei se mantuvo por encima del 40%, algo que, según el análisis, ocurre también en otros países con altos niveles de polarización política.
En este contexto, la aprobación pública funcionó en distintos momentos como el principal “salvavidas” político del Gobierno, especialmente durante episodios de inestabilidad económica o conflictos institucionales.
La polarización, explica el informe, tiende a consolidar bases electorales duras que amortiguan las caídas abruptas de imagen presidencial.
Un Congreso sin mayoría propia
A diferencia de otros gobiernos, la administración libertaria no cuenta con un “escudo legislativo” propio en el Congreso.
Durante 2024 el oficialismo logró aprobar proyectos importantes —como la Ley Bases o el paquete fiscal— gracias al respaldo de bloques no oficialistas. Sin embargo, ese apoyo comenzó a debilitarse en 2025, año en el que el Gobierno sufrió más derrotas parlamentarias.
El estudio identifica un grupo de diputados “oscilantes” que resultaron determinantes en las votaciones clave. Entre ellos aparecen dirigentes como Miguel Ángel Pichetto, Emilio Monzó, Rodrigo de Loredo, Martín Tetaz, María Eugenia Vidal y Silvia Lospennato.
Este grupo apoyó mayormente iniciativas económicas del Ejecutivo, pero puso límites en temas sociales, como el financiamiento universitario o políticas vinculadas a salud y discapacidad.
De la novedad al “descontrol” de la agenda pública
El informe divide la gestión de Milei en tres etapas.
La primera se caracterizó por el alto protagonismo del presidente y un fuerte control de la agenda pública, impulsado por su presencia en redes sociales y por la novedad de su figura política.
La segunda etapa, en cambio, estuvo marcada por una pérdida de control del debate público, con menor volumen de menciones positivas y un aumento de temas conflictivos que dominaron la conversación digital.
En ese período influyeron episodios polémicos y conflictos políticos que desplazaron la agenda económica.
Escándalos que impactaron en la confianza
Entre los casos que más afectaron al Gobierno durante 2025, el informe menciona tres episodios que dominaron la conversación digital: LIBRA, ANDIS y el caso Espert.
El escándalo de LIBRA fue el que generó mayor volumen de conversación, con más de 1,5 millones de menciones en 24 horas, mientras que el caso Espert fue el que generó mayor negatividad en redes sociales.
Según el estudio, cada uno de estos episodios coincidió con caídas en el nivel de confianza en el Gobierno medido por indicadores de opinión pública.
La política se traslada a las redes
Otro fenómeno que destaca el informe es el traslado del debate político desde las instituciones hacia el ámbito digital.
La red social X aparece cada vez más como el espacio central de discusión política, incluso por encima del Congreso.
El análisis señala que muchos dirigentes políticos mencionan determinados temas con mayor frecuencia en redes sociales que en el recinto parlamentario, lo que refuerza la lógica de la confrontación y la viralización.
Un debate público cada vez más agresivo
El informe también registra un aumento significativo de la violencia verbal en el ecosistema digital argentino.
Entre 2023 y 2026 se contabilizaron más de 36 millones de insultos en redes sociales, lo que refleja un deterioro del debate público y una creciente polarización política.
En ese contexto, el propio presidente Milei aparece como el usuario no troll con mayor cantidad de insultos publicados durante 2025, aunque el volumen disminuyó luego de que anunciara públicamente que reduciría ese tipo de mensajes.
Un país estancado en lo económico
El informe enmarca esta dinámica política en un contexto económico de estancamiento prolongado.
Según los datos relevados, el Producto Bruto Interno de la Argentina prácticamente no creció en los últimos 15 años, mientras que la pobreza y el empleo informal aumentaron durante el mismo período.
Este escenario es definido por los autores como el de un “país hámster”, que se mueve con gran intensidad política y comunicacional pero sin lograr avances estructurales.
La gran incógnita de 2026
Para los analistas, el tercer año de gestión abre un interrogante sobre la gobernabilidad futura.
La estabilidad macroeconómica, la agenda social —con temas como jubilaciones, universidades o empleo— y la aparición de nuevos escándalos serán variables clave para determinar si el Gobierno logra consolidar su poder político o si enfrenta mayores dificultades para impulsar su agenda.


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