La inflación que enfrentan los trabajadores argentinos volvió a ubicarse en 2,7% durante febrero, repitiendo el registro de enero y acumulando 5,5% en el primer bimestre del año, según el último informe del Instituto de Estadísticas de los Trabajadores (IET). En términos interanuales, el indicador ya alcanza el 31,1%, en un contexto en el que los salarios continúan corriendo por detrás del aumento de los precios.
El estudio, elaborado por el IET de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (UMET) junto al Centro para la Concertación y el Desarrollo (CCD), advierte que desde octubre la inflación anual muestra una leve aceleración, lo que vuelve a encender señales de alerta sobre el deterioro del poder adquisitivo y el consumo.
En ese marco, el diputado nacional y director ejecutivo del CCD, Nicolás Trotta, sostuvo que la dinámica inflacionaria continúa siendo una preocupación central. “La inflación sigue cómodamente instalada por encima del 2,5% mensual, mientras los salarios públicos y privados crecen por detrás de los índices mensuales de inflación, agravando la caída de los ingresos reales y del consumo”, afirmó.
Trotta también advirtió sobre el escenario internacional y su posible impacto en la economía local. Según explicó, la guerra en Medio Oriente y la suba de los precios internacionales de la energía podrían trasladarse rápidamente al mercado interno. “Los componentes básicos de los precios del gas y la energía están fuertemente atados al dólar, por lo que el aumento de los precios internacionales podría traducirse en mayores tarifas, un factor que ya viene empujando la dinámica inflacionaria reciente”, indicó.
De acuerdo con el informe del IET, los mayores aumentos de febrero se registraron en el rubro “Vivienda”, con una suba del 7,1%, impulsada principalmente por incrementos en electricidad y gas.
En segundo lugar se ubicó “Alimentos y bebidas no alcohólicas”, con un aumento del 3,8%, donde las carnes superaron el 7% de incremento, consolidándose como uno de los principales motores de la inflación en la canasta básica.
La única división que registró una caída fue “Recreación y cultura”, con -2,3%, producto de la baja estacional en los paquetes turísticos tras la temporada de verano.
Si se observa la evolución en los últimos doce meses, los rubros vinculados a servicios lideran las subas de precios. “Bienes y servicios varios” acumuló un 40,6%, seguido por Educación (39,7%) y Vivienda (37,5%).
En contraste, las divisiones con mayor peso de bienes mostraron incrementos más moderados. Prendas de vestir y calzado subieron 14,2% interanual, mientras que Equipamiento del hogar registró 15,3%.
El informe también destaca que la inflación impacta de manera desigual según la situación laboral y el nivel de ingresos. En febrero, los hogares con jefe desocupado enfrentaron una inflación de 3,24%, seguidos por aquellos encabezados por jubilados (3,08%) y asalariados no registrados (3%). En cambio, los asalariados registrados tuvieron el menor aumento, con 2,46%.

La brecha también se observa por nivel socioeconómico: el 20% más pobre registró una inflación del 3,5%, mientras que el decil de mayores ingresos experimentó un aumento cercano al 2%, explicado por el mayor peso que tienen los alimentos y las tarifas en los hogares de menores recursos.
El coordinador del IET, Fabián Amico, alertó además que la presión inflacionaria podría intensificarse en los próximos meses debido al encarecimiento de la energía a nivel global.
“Desde septiembre pasado, la inflación mensual supera los aumentos nominales de los salarios registrados. El principal problema desde marzo pasa a ser el shock de inflación internacional sobre la economía doméstica”, explicó.
Amico también cuestionó la idea de que el aumento del precio del petróleo beneficie automáticamente a la Argentina por su potencial energético. “Desde comienzos de año, el precio internacional del crudo aumentó casi 40% en dólares. Si se mantiene en esos niveles, habrá una fuerte aceleración inflacionaria interna y eventualmente una caída mayor de los ingresos reales”, advirtió.
En este escenario, el informe concluye que la combinación de tarifas en alza, presión internacional sobre la energía y salarios rezagados plantea un desafío significativo para la estabilidad económica y el poder adquisitivo de los trabajadores durante los próximos meses.












