
Argentina con futuro social en descenso y llorando una matriz productiva sin mano de obra
Maria Herminia Grande
Argentina hasta 1975 ostentó un modelo de ascenso social. El modelo político impulsaba un modelo educativo, universitario, acorde al desarrollo generador de nuevas especialidades, nuevas carreras, a demanda de esos logros. Decía Alejandro Horowicz que el kirchnerismo fomentó la creación de nuevas universidades, especialmente en el conurbano bonaerense, como puente entre el modelo de país y el universitario. Señaló que “esto es interesante, siempre y cuando tenga inserción posible en un proceso productivo degradado”
Argentina viene desde hace décadas en proceso de decadencia con pequeños oasis productivos cooptadores de mano de obra. Podríamos decir que nuestro país viene transitando un modelo de descenso social. El que plantea el presidente Milei no interrumpe este camino. Lo acentúa. Su interés reside en el desarrollo minero, petrolero, sectores energéticos con epicentro en Vaca Muerta, y no mucho más. Son emprendimientos alejados de los conurbanos hambrientos de trabajo que además no requieren mano de obra intensiva.
Un ejemplo es la reciente conformación de la sociedad denominada “Santa Fe Bio”, el 50% del capital social pertenece a YPF SA y el 50% restante a Essencial Energy, funcionará en áreas de la ex refinería San Lorenzo. Se elaborará combustible para aviones . La inversión es de U$S 400 millones, con un requerimiento de no más de 200 trabajadores.
Pisar los salarios implica reducir el consumo interno brutalmente. Abrir las importaciones es desconocer la necesidad de brindar oportunidad laboral a trabajadores argentinos. La reforma laboral –hasta donde se conoce- conllevaría a que se precarice aún más la situación –a la baja-, de la masa laboral en blanco. La reforma tributaria convalidaría ese camino con el anexo de dejar previsionalmente a 4 millones de argentinos a la intemperie. La desfinanciación científico-tecnológica saca a la Argentina de las ligas donde jugaba y era respetada. Solo recordar la CONAE y nuestros satélites competidores y ganadores ante los fabricados por las potencias mundiales. Los premios nobeles sostienen esta afirmación ante esta caída sinfín, hasta ahora la escalera es descendente. No hay instrumentos políticos que la cambien de posición
Los argentinos –al menos el 41% del 60% del padrón- parecen creer que se salvarán solos, o bajaron los brazos con una ínfima luz en el fondo de sus expectativas que los lleva a preguntarse. ¿y si le sale bien?.
Lo que queda claro es que los dirigentes políticos de la oposición, siguen en estado de inconciencia y se parecen mucho al 41% que votó a Milei. Creen que se salvan solos –muchos lo logran-, pero definitivamente abandonan la pretensión de integrar un proyecto distinto, inclusivo, superador. Parece que no se sienten capaces de colocar la escalera en forma ascendente.


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