
Las clínicas de PAMI al borde del cierre
Andrés MiquelEl ajuste sobre el PAMI se está llevando por delante a clínicas en el conurbano y la atención de los jubilados bonaerenses cada vez es más compleja. En Hurlingham, hablan de un cierre inminente. Semanas atrás, hubo manifestaciones frente a la sede de la obra social en Quilmes. Profesionales, prestadores y trabajadores de la salud advierten un “desfinanciamiento estructural”.
“La situación es crítica, las prestaciones tienen un atraso de 120 por ciento respecto del IPC y desde diciembre no hay aumentos”, resume Martín Ramírez, vocero de los prestadores sanatoriales de PAMI de Buenos Aires. Resulta que, según explicaron autoridades de las instituciones afectadas, PAMI paga casi 425 mil pesos por una operación de apendicitis, incluyendo honorarios del cirujano, ayudante, instrumentadores, anestesiólogo, medicación y material descartable, IOMA abona 1,1 millones de pesos sin incluir al anestesista.
Ante la consulta de este diario, sostienen que los ejemplos “abundan”, porque lo que escasea cada vez más son los recursos. Aseguran que el reclamo ya no se puede anclar en la demora de los pagos, la cual sigue vigente, sino en que las prestaciones están muy mal cotizadas.
“Si el Estado nacional a través de la Superintendencia de Salud y la Secretaria de Comercio que regula los precios autorizaron desde marzo del 2023 un 240 por ciento de aumento a las prepagas, ¿por qué le dieron al PAMI únicamente el 102 por ciento de aumento desde marzo 2023 hasta diciembre del 2025?”, subrayan desde otro centro de salud.
La situación más compleja hoy se vive en Hurlingham. En 2024, el hospital de PAMI local contaba con 60 empleados. Hoy en día, quedan sólo 20. “Lo único que tenemos claro es que se cierra. Acá, se atienden más o menos entre 10 mil y 15 mil afiliados”, sostuvo Roxana Rojas, trabajadora del centro de salud asentado en la localidad de la primera sección.
Y no es el único distrito donde afloran los conflictos para la obra social de los más de 5 millones jubilados afiliados en todo el país. Durante el mes de mayo, en Quilmes, un grupo de jubilados protestó fuera y dentro de la Unidad de Gestión Local (UGL) 37. Allí, denunciaron recortes en medicamentos, demoras en la asignación de turnos médicos, problemas burocráticos en la atención y la intervención del PAMI por parte del Gobierno nacional.
Por su parte, los médicos ingresan a una espiral de sobre exigencia ante el incremento de pacientes y cada vez menos personal. “La situación es insostenible, tenemos el mismo agotamiento que en la época de pandemia. PAMI no entiende que, si ahogan a las clínicas, nos ahogan a nosotros”, remarcaron médicos de un sanatorio del conurbano de Quilmes.




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