
La interna del PJ bonaerense: la puja entre el kicillofismo y La Cámpora que amenaza con profundizar la fractura del peronismo

Las tensiones, que se arrastran desde hace meses, comenzaron a expresarse con mayor crudeza ante la proximidad del calendario electoral. En ese marco, crece la posibilidad de que el PJ deba dirimir sus diferencias en una interna abierta, un escenario que genera preocupación en amplios sectores del peronismo por el daño político que podría ocasionar una disputa sin consensos previos.
Desde el entorno del gobernador Axel Kicillof la postura aparece cada vez más definida. El espacio que conduce la provincia apuesta a armar listas propias y consolidar un esquema de poder que refleje el peso de la gestión bonaerense, sin conceder, en principio, una lista de unidad. La estrategia se apoya en la idea de fortalecer un proyecto político con identidad propia, apoyado en la estructura territorial y en la centralidad de la gestión provincial como eje ordenador.
Verónica Magario emerge como una figura clave en este esquema. Con fuerte anclaje en el conurbano y experiencia en el armado político, la vicegobernadora se convirtió en una de las principales articuladoras del kicillofismo, defendiendo la necesidad de que el espacio del gobernador tenga mayor autonomía en la definición de candidaturas y en la conducción del PJ bonaerense.
Del otro lado, La Cámpora observa con recelo este avance y resiste la posibilidad de quedar relegada en el reparto de poder. El sector que responde a la conducción nacional del kirchnerismo considera que una ruptura o una interna feroz puede debilitar al peronismo en su conjunto, pero al mismo tiempo no está dispuesto a resignar lugares estratégicos sin dar pelea.
La falta de señales claras hacia una lista de unidad profundiza la incertidumbre. Dirigentes, intendentes y organizaciones observan con preocupación un escenario en el que la competencia interna termine erosionando la capacidad del peronismo para enfrentar los desafíos electorales y políticos que se avecinan.
Mientras tanto, el reloj avanza y las definiciones se vuelven inevitables. La interna del PJ bonaerense ya no es solo una disputa de nombres o candidaturas: es una batalla por el liderazgo, la orientación política y el control del principal bastión del peronismo a nivel nacional. El riesgo, advierten incluso voces propias, es que una pelea sin síntesis termine dejando heridas difíciles de cerrar y un peronismo debilitado frente a sus adversarios.


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