
Trump y Netanyahu sueñan con una Riviera en Gaza mientras millones de palestinos son desplazados
Alfredo Atanasof
La afirmación se suma a una serie de filtraciones y declaraciones desde Washington y Jerusalén que apuntan a un plan mucho más ambicioso y polémico: transformar el enclave palestino en un proyecto económico y turístico bajo tutela conjunta de ambos países.
Gaza como Riviera del Mediterráneo
El presidente estadounidense, Donald Trump, ya había expresado en meses recientes la idea de convertir Gaza en un polo de turismo y tecnología en el Mediterráneo, con ciudades futuristas impulsadas por inteligencia artificial. Un documento filtrado por The Washington Post en septiembre detallaba que Washington baraja la posibilidad de ocupar la Franja durante la próxima década, desplazando a una parte sustancial de los dos millones de palestinos que hoy la habitan.
Ofrecerian a los gazatíes 5.000 dólares y subsidios de alquiler
El plan contempla ofrecer a los gazatíes 5.000 dólares y subsidios de alquiler para cuatro años en terceros países que acepten recibirlos. Hasta el momento, no se ha confirmado que ningún Estado haya aceptado esa propuesta, aunque en los pasillos diplomáticos han circulado nombres como Etiopía, Libia, Uganda, Indonesia o Somalilandia.
“Migración voluntaria” o expulsión encubierta
Israel ha presentado la iniciativa como una “migración voluntaria”, pero los hechos sobre el terreno —con cientos de miles de desplazados forzados por los bombardeos y las órdenes de evacuación— sugieren una estrategia de presión para vaciar Gaza de población palestina. El primer ministro Benjamín Netanyahu incluso habría encargado al Mosad buscar países dispuestos a recibir a gran escala a gazatíes expulsados.
Una operación de negocios con enfoque inmobiliario
Figuras cercanas a Trump, como su yerno Jared Kushner, han defendido abiertamente la idea de “limpiar” Gaza y trasladar a su población al desierto del Néguev o al extranjero. Kushner llegó a afirmar que “las propiedades costeras de Gaza podrían ser muy valiosas”, subrayando un enfoque inmobiliario que recuerda más a una operación de negocios que a un proyecto de reconstrucción humanitaria.
Ecos de los Acuerdos de Abraham
El proyecto se inserta en la lógica de los Acuerdos de Abraham de 2020, donde Estados Unidos logró normalizar las relaciones entre Israel y varios países árabes a cambio de pactos económicos y militares. Ahora, con la guerra en Gaza como telón de fondo, Washington y Jerusalén parecen explorar un nuevo capítulo de ingeniería geopolítica: redibujar el mapa de la Franja sin palestinos.
El interrogante internacional
De momento, ningún gobierno extranjero ha aceptado públicamente recibir población gazatí. Sin embargo, las visitas recientes del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, a Israel, y reuniones en la Casa Blanca con actores como Tony Blair, apuntan a que el tema forma parte activa de la agenda bilateral.
Mientras tanto, cientos de miles de palestinos sobreviven al desplazamiento interno, atrapados en campamentos improvisados en el sur de la Franja, sin certezas sobre el futuro de su tierra natal.
¿La comunidad internacional será capaz de frenar un proceso de limpieza étnica encubierta?
La pregunta que surge es si este plan, que combina intereses inmobiliarios, geopolíticos y militares, se impondrá sobre los derechos del pueblo palestino o si la comunidad internacional será capaz de frenar lo que muchos consideran un proceso de limpieza étnica encubierta.


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