
Si Mayra eligió rival, Cristina también: Patricia Bullrich emerge como el enemigo preferido del kirchnerismo

Las últimas intervenciones públicas de Mayra Mendoza dejaron una señal política difícil de ignorar. La ex-intendenta de Quilmes decidió poner a Patricia Bullrich en el centro de sus cuestionamientos y transformarla en una adversaria privilegiada. Sin embargo, detrás de esa estrategia parece esconderse algo más profundo que una simple disputa entre dirigentes.
En el kirchnerismo creen que cuando habla Mayra también habla una parte importante del pensamiento político de Cristina Kirchner. Por eso, la creciente confrontación con la ministra de Seguridad es leída como una señal de hacia dónde pretende ordenar el espacio opositor la ex presidenta.
La lógica es sencilla: si Mayra eligió rival, probablemente Cristina también.
En el entorno de la ex mandataria existe desde hace tiempo una mirada particularmente crítica sobre Bullrich. La consideran una de las principales expresiones políticas de los sectores que impulsaron el proceso de confrontación judicial y política contra Cristina durante los últimos años. Más aún, algunos dirigentes cercanos a la ex presidenta están convencidos de que la actual ministra tuvo un papel determinante en la construcción del clima político que derivó en lo que describen como una persecución sistemática contra el kirchnerismo.
Esa percepción no es nueva, pero cobró fuerza en los últimos meses. Mientras el gobierno de Javier Milei enfrenta desafíos económicos y políticos, Cristina parece entender que la principal disputa identitaria del kirchnerismo no pasa exclusivamente por confrontar con el Presidente, sino por hacerlo con aquellos dirigentes que simbolizan el antikirchnerismo histórico.
Y en esa lista Patricia Bullrich ocupa un lugar central.
La senadora nacional reúne varios elementos que la convierten en una adversaria ideal para el relato cristinista: representa la política de seguridad dura, mantiene una alta visibilidad pública, posee autonomía dentro del oficialismo y carga con una larga historia de enfrentamientos con el kirchnerismo.
Por eso, en distintos sectores de Unión por la Patria observan que la ofensiva de Mayra Mendoza no responde únicamente a una búsqueda personal de protagonismo. También forma parte de una estrategia más amplia destinada a reinstalar una polarización conocida para el electorado peronista.
La hipótesis que circula en el kirchnerismo es que Bullrich puede convertirse en una figura más funcional para ordenar políticamente a la oposición que el propio Milei. Mientras el Presidente conserva niveles importantes de apoyo social y continúa monopolizando la agenda pública, la ministra ofrece un adversario con capacidad de confrontación, pero también con altos niveles de rechazo dentro del universo peronista.
La jugada tiene además una dimensión interna. Con el liderazgo opositor en discusión y el peronismo atravesando una etapa de reconfiguración, Mayra Mendoza busca consolidarse como una de las principales intérpretes del pensamiento político de Cristina. La elección del adversario no parece casual.
Porque detrás de cada cuestionamiento a Bullrich aparece una definición más profunda: la decisión de volver a construir identidad política a partir de la confrontación.
Y si la intendenta de Quilmes se transformó en la punta de lanza de esa estrategia, en el kirchnerismo muchos creen que el mensaje ya fue enviado. Patricia Bullrich dejó de ser solamente una ministra del gobierno de Milei para convertirse en el rival que Cristina eligió para volver a dar la batalla política.




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