Brasil entra en modo electoral: Lula favorito y una derecha fragmentada sin Bolsonaro
Brasil se encamina hacia un nuevo año electoral con un escenario político marcado por un claro favorito y una oposición sumida en la incertidumbre. A menos de diez meses de las elecciones presidenciales de octubre de 2026, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva aparece al frente de las encuestas con la posibilidad concreta de conquistar un cuarto mandato, mientras la derecha brasileña sigue sin resolver su liderazgo tras la caída de Jair Bolsonaro.
22 de enero de 2026
Alfredo Atanasof
Brasil, entre la estabilidad de Lula y la incógnita opositora
A sus 80 años, el líder del Partido de los Trabajadores (PT) llega a la recta final de su tercer mandato fortalecido por una combinación de logros económicos, respaldo institucional y una narrativa de defensa de la soberanía nacional frente a presiones externas. Brasil salió del Mapa del Hambre de la ONU, redujo pobreza, desigualdad y desempleo a mínimos históricos y logró destrabar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, una apuesta estratégica de largo aliento para su inserción internacional.
Un Lula fortalecido frente a una derecha sin rumbo en el año electoral brasileño
Este clima favorable, sin embargo, se vio alterado por la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela a comienzos de enero, un episodio que reavivó viejos fantasmas de injerencia regional y que promete colarse en la campaña brasileña. Mientras Lula y la izquierda condenaron el ataque a la soberanía venezolana, sectores de la derecha lo celebraron abiertamente, profundizando la polarización ideológica.
Un escenario de oposición fragmentada
El gran interrogante de las presidenciales brasileñas es si la oposición logrará unificarse o llegará fragmentada a las urnas. Jair Bolsonaro, condenado a prisión por su intento de sabotear el orden democrático, designó como su heredero político a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro. La apuesta busca preservar el caudal electoral del bolsonarismo, aunque todavía no está claro si será suficiente para articular una candidatura competitiva y cohesionadora.
Que hara el Gobernador de Sao Paulo
Al mismo tiempo, sectores del establishment económico y de la derecha tradicional miran con mejores ojos al gobernador de São Paulo, Tarcísio de Freitas, un exministro con perfil tecnocrático y pasado militar. Su eventual candidatura abre una incógnita adicional: si abrazará un discurso moderado o si optará por alinearse con el núcleo duro del bolsonarismo. La definición debería llegar antes de abril, cuando vence el plazo para formalizar candidaturas.
Lula, la oposición y el factor externo: el tablero brasileño rumbo a octubre
En este contexto, Lula ha sabido capitalizar políticamente la presión de Washington en favor de Bolsonaro, presentándose como el garante de la democracia y la soberanía brasileña. La estrategia tuvo un efecto bumerán: lejos de debilitarlo, reforzó su liderazgo y le permitió envolver su gestión en un discurso nacionalista que conectó con amplios sectores del electorado.
Lula lidera la carrera y la derecha busca candidato
Las encuestas siguen ubicando a Lula como ganador, aunque anticipan una contienda reñida. El país permanece profundamente dividido: el rechazo al presidente casi iguala su nivel de aprobación, reflejando un antipetismo aún arraigado en la sociedad brasileña. Mientras el PT apuesta a centrar la campaña en la economía, la justicia tributaria y la expansión del gasto social, la derecha busca imponer el tema de la seguridad pública y la mano dura contra el crimen organizado.
El Bolsonarismo apunta al Senado
Más allá de la presidencia, la disputa por el Senado será clave. El bolsonarismo aspira a lograr una mayoría suficiente para condicionar al Tribunal Supremo e incluso avanzar contra jueces emblemáticos como Alexandre de Moraes, figura central en los procesos judiciales contra el expresidente.
Brasil ante una elección decisiva en medio de tensiones regionales
La edad de Lula será, sin duda, un elemento presente en la campaña, aunque por ahora no parece decisivo. El mandatario cultiva cuidadosamente una imagen de vitalidad y experiencia, mientras insiste en que está en condiciones de seguir gobernando. De lograr la reelección, Brasil no solo confirmaría la resiliencia política del histórico líder sindical, sino que también enviaría una señal clara sobre el rumbo que la mayor economía de América Latina pretende seguir en un contexto regional e internacional cada vez más volátil.

