Nueva York inaugura una nueva era: Zohran Mamdani y el giro simbólico de la política urbana estadounidense

El comienzo de 2026 no solo marcó un nuevo año para Nueva York, sino también el inicio de una etapa inédita en la historia política de la ciudad más influyente de Estados Unidos. En los primeros minutos del año, Zohran Kwame Mamdani asumió como alcalde y se convirtió en el primer regidor musulmán y socialista de la ciudad del 11-S, un hecho cargado de simbolismo político, cultural y geopolítico.

10 de enero de 2026Alfredo AtanasofAlfredo Atanasof
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Un Corán en el Ayuntamiento: la toma de posesión que marca una nueva era en Nueva York

La ceremonia de toma de posesión rompió con todas las tradiciones. Lejos del bullicio de Times Square, Mamdani eligió la estación fantasma del metro del Ayuntamiento, una joya arquitectónica inaugurada en 1904 y cerrada desde la posguerra. Allí, bajo las bóvedas diseñadas por el arquitecto español Rafael Guastavino, juró su cargo sobre un Corán, algo inédito en la historia de la ciudad. El gesto resonó profundamente entre el casi millón de musulmanes que viven en Nueva York, una comunidad que durante décadas cargó con el estigma y la sospecha tras los atentados del 11 de septiembre.

La nueva generación de la política estadounidense gobierna Nueva York

El acto también fue una declaración política. Mamdani no solo representa una ruptura religiosa y generacional, sino también ideológica. Con apenas 34 años, pasó en poco más de un año de ser un legislador casi desconocido, vinculado a los Socialistas Democráticos de América, a convertirse en una de las figuras más prometedoras de la izquierda estadounidense. Su ascenso se apoya en un mensaje centrado en el costo de vida, el acceso a servicios básicos y una narrativa que combina populismo progresista con un manejo excepcional de las redes sociales.

El experimento Mamdani: socialismo, diversidad y gestión en Nueva York

La fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, fue la encargada de tomarle juramento, otra elección cargada de sentido. James simboliza la resistencia institucional frente al trumpismo y fue una figura clave tanto en la caída política de Andrew Cuomo —rival de Mamdani— como en los procesos judiciales contra Donald Trump. Su presencia subrayó el choque frontal entre la nueva administración municipal y el nacionalismo conservador que domina hoy la política federal estadounidense.

Nueva York como laboratorio de la nueva izquierda estadounidense

El respaldo de referentes como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders, protagonistas de la segunda toma de posesión abierta al público, refuerza la idea de que la alcaldía de Nueva York se ha transformado en un laboratorio político de alcance nacional e incluso global. No es casual que Mamdani cite a Sanders como inspiración: su proyecto busca demostrar que una agenda de izquierda puede ganar elecciones y gobernar con apoyo masivo en el corazón financiero y simbólico del capitalismo mundial.

Un desafio que recien comienza

Sin embargo, el desafío recién comienza. Las promesas centrales de su campaña —transporte público gratuito, guarderías universales y el congelamiento de los alquileres regulados— deberán enfrentarse a la compleja gestión de una ciudad con un presupuesto de 150.000 millones de dólares y más de 330.000 empleados públicos. A esto se suma una preocupación constante en la agenda urbana estadounidense: la seguridad y el control del delito.

Una ciudad, un gesto y una nueva época: Mamdani asume como alcalde

Consciente de la importancia de la opinión pública, Mamdani decidió inaugurar su mandato con una gran fiesta callejera frente al Ayuntamiento, inspirada en las block parties que dieron origen a la cultura hip-hop en el Bronx. El mensaje es claro: gobernar con la gente, en la calle, incluso en pleno invierno neoyorquino.

Cuando Nueva York cambia de rumbo: el ascenso de Zohran Mamdani

Más que la llegada del 112º alcalde, Nueva York celebra —y pone a prueba— el inicio de una nueva era política. La era de Zohran Mamdani simboliza un giro profundo en la identidad de la ciudad y plantea una pregunta clave para la política internacional: ¿puede una izquierda joven, diversa y urbana transformar el poder local en un modelo alternativo frente al avance global de las derechas? La respuesta, como advierten incluso sus aliados, no será fácil. Pero el experimento ya está en marcha.

 

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