El ataque de Estados Unidos a Venezuela y el retorno del intervencionismo en América Latina
El ataque militar de Estados Unidos en territorio venezolano y la captura del presidente Nicolás Maduro marcan un punto de inflexión en la política hemisférica de Washington. Más que un episodio aislado, la operación inaugura una nueva etapa de intervenciones directas en América Latina, enmarcada en la Estrategia de Seguridad Nacional presentada por Donald Trump a comienzos de diciembre. En ella, el continente americano vuelve a ocupar el centro del tablero geopolítico estadounidense, desplazando prioridades históricas como Europa o Medio Oriente.
07 de enero de 2026
Alfredo Atanasof
Estados vasallos o aliados: la advertencia de Washington tras la intervención en Venezuela
El documento estratégico no deja lugar a dudas: la Casa Blanca considera que desde América Latina emanan algunos de los principales “problemas de seguridad” de Estados Unidos. Migración, narcotráfico, delincuencia transnacional y la creciente influencia de China aparecen como amenazas que justifican una política más agresiva y, llegado el caso, el uso de la fuerza. El ataque en Venezuela es la primera gran demostración práctica de esta doctrina.
Venezuela como objetivo prioritario
Para Washington, Venezuela concentraba todos los elementos de interés estratégico: vastos recursos naturales —especialmente petróleo—, una crisis migratoria de impacto regional, acusaciones de narcotráfico, estrechos vínculos con China y Rusia, y un gobierno considerado ilegítimo tras el fraude electoral de 2024. Desde el verano pasado, la Administración Trump había escalado la presión política y militar, calificando al país como “narcoestado” y a Maduro como un líder criminal.
sin autorización del Congreso estadounidense
Los bombardeos a supuestas narcolanchas en el Caribe y el Pacífico, la incautación de petroleros y el despliegue naval sostenido anticipaban una operación mayor. La captura de Maduro es, así, el punto culminante de una estrategia que se ejecutó sin autorización del Congreso estadounidense ni aval de organismos internacionales, reavivando el debate sobre la legalidad y legitimidad de estas acciones.
La “doctrina Monroe” y el nuevo orden hemisférico
La Casa Blanca ha bautizado informalmente esta orientación como el “corolario Trump a la doctrina Monroe”, o “doctrina Donroe”. La lógica es clara: América Latina debe alinearse con los intereses de Washington o afrontar presiones económicas, políticas o militares. A cambio de cooperación —en control migratorio, lucha antidrogas y contención de China— se prometen incentivos financieros y comerciales. Para los gobiernos considerados hostiles, el mensaje es inequívoco: Estados Unidos está dispuesto a recurrir a la fuerza.
De la retórica a las bombas: cómo el ataque a Venezuela redefine la política de EE UU en la región
La Estrategia de Seguridad abandona referencias clásicas a la democracia, la lucha contra la corrupción o los derechos humanos, y las sustituye por un enfoque transaccional. Los países afines reciben recompensas; los díscolos, sanciones o intervenciones. El resultado es una política exterior cruda, basada en el poder duro y en una visión jerárquica del hemisferio.
Riesgos y precedentes históricos
El escenario que se abre en Venezuela no está exento de peligros. La historia reciente ofrece ejemplos elocuentes de cambios de régimen impulsados desde el exterior que derivaron en violencia, inestabilidad y altos costos humanos y económicos. Irak es el antecedente más citado, pero América Latina también arrastra una memoria marcada por golpes de Estado, dictaduras y ocupaciones militares respaldadas por Washington.
La doctrina Trump en acción: el ataque a Venezuela y el nuevo orden hemisférico
Además, el impacto regional puede ser profundo. Incluso gobiernos ideológicamente cercanos a Estados Unidos podrían replantearse su relación con la Casa Blanca ante el temor de ver erosionada su soberanía. La señal que envía el ataque es que ningún país está completamente a salvo de presiones si sus políticas dejan de alinearse con los intereses estadounidenses.
Un hemisferio bajo tutela
La nueva estrategia estadounidense apunta, en última instancia, a construir un sistema de “Estados vasallos”, en palabras de analistas críticos. Washington se reserva el derecho de influir en procesos electorales, condicionar ayudas financieras, imponer aranceles o definir qué empresas pueden invertir en infraestructura estratégica. La ofensiva contra la presencia china en la región es un componente central de este rediseño geopolítico.
Entre Monroe y Trump: el ataque a Venezuela y la sombra del neoimperialismo
El ataque a Venezuela es, así, la primera gran prueba de fuego de esta doctrina. Sus consecuencias —para el país, para la región y para el orden internacional— aún están por verse. Pero una cosa parece clara: América Latina ha vuelto al centro de la agenda de seguridad de Estados Unidos, y lo ha hecho bajo una lógica de confrontación que recuerda a los capítulos más oscuros de su historia compartida.

