El feriado papal le suma un problema al Gobierno: noviembre amenaza con otro dato flojo
El Banco Central ya avisó que los días no laborables van a distorsionar las estadísticas justo cuando la Casa Rosada necesita mostrar que la recesión quedó atrás. Con un crecimiento proyectado de 0,7%, diciembre pasa a ser el mes que define el relato.
La visita de León XIV deja una consecuencia inesperada en la agenda económica: el Banco Central advirtió que los feriados de noviembre pueden pegarle a los indicadores de actividad. Para un Gobierno que esperaba otro año, el dato llega en el peor momento.
El aviso está en el último Informe de Política Monetaria. La autoridad monetaria prevé una recuperación del PBI en el cuarto trimestre, después de la caída del tercero, pero aclara que los números mensuales pueden mostrar volatilidad por la reducción excepcional de días hábiles.
Tres días, tres feriados distintos
El decreto por la visita papal fija el lunes 9 como feriado nacional. El martes 10 será no laborable en la Ciudad de Buenos Aires y en Córdoba, y el miércoles 11 en la provincia de Buenos Aires.
Menos días de trabajo significan menos producción y menos operaciones comerciales. El efecto es sobre todo estadístico, pero en un contexto de actividad frágil cada décima cuenta.
De la promesa del 5% al 0,7%
El Relevamiento de Expectativas de Mercado terminó de mostrar la distancia entre el discurso y la realidad. Los economistas proyectan para 2026 un crecimiento de apenas 0,7%, contra el 3,5% que esperaban a fines de 2025 y el 3,2% de enero. El Presupuesto 2026 contemplaba un 5%. En septiembre, el propio REM todavía hablaba de 1,5%.
Los 45 participantes estiman además que la economía cayó 2,3% desestacionalizado en el tercer trimestre, 1,4 puntos peor que en la encuesta previa. Para el cuarto esperan un rebote de 2%, que no alcanza para compensar lo perdido.
El viceministro José Luis Daza lo admitió sin vueltas: «Es muy bajo, no lo podemos negar. Yo esperaba un crecimiento más alto».
Octubre no ayuda y diciembre queda con toda la presión
La consultora FMyA, que dirige Fernando Marull, ve una mejora en septiembre tras el traspié de julio y el estancamiento de agosto. Pero los primeros datos de octubre son contradictorios: avanzaron algunos indicadores de consumo y crédito, mientras que los despachos de cemento cayeron 9,3% interanual, los patentamientos 12% y la producción automotriz 14%. También retrocedió la recaudación.
Marull advierte que el rebote de octubre podría ser menor que el de septiembre. Con noviembre complicado por los feriados, sostiene que de diciembre depende que se consolide la salida de la recesión técnica. La consultora proyecta un crecimiento de 0,6% para 2026, algo por debajo del consenso del REM.
La lectura política es directa: el Gobierno llega a fin de año sin poder mostrar la reactivación que prometió y con un mes de datos que ya nacen contaminados. Si diciembre no confirma el rebote, la discusión sobre el rumbo económico se traslada al verano con el oficialismo a la defensiva. Y los argumentos por el feriado papal solo le servirán hasta cierto punto.























