Jorge Macri se juega por la Fórmula 1 y le lleva a Domenicali el plan del Autódromo
El jefe de Gobierno porteño viajó a Interlagos para mostrarle al máximo responsable de la categoría el avance de una obra de 200 millones de dólares. Mientras tanto, el MotoGP de abril funcionará como prueba de fuego.
Jorge Macri llevó hasta San Pablo la apuesta más ambiciosa de su gestión en materia de grandes eventos: se reunió con Stefano Domenicali, presidente y CEO de la Fórmula 1, para presentarle la propuesta de la Ciudad de volver a ser sede de un Gran Premio. El encuentro fue en el circuito de Interlagos, donde este fin de semana se corre el Gran Premio de Brasil.
El jefe de Gobierno estuvo acompañado por el jefe de Gabinete, Gabriel Sánchez Zinny, y por el secretario de Deportes, Fabián Turnes. Según el comunicado oficial, la reunión es «un paso importante en el anhelo de la Ciudad de concretar un evento histórico».
Una obra convertida en política de Estado
Macri sostuvo que la idea fue «reconfirmar el compromiso» porteño y trazar los pasos que siguen. Y fue claro sobre la secuencia: «lo primero es terminar la obra». Contó además que, aunque había contrato para que corriera el MotoGP, la Ciudad decidió encarar ya los trabajos pensando en la Fórmula 1, y los definió como «una cuestión de Estado».
La propuesta incluye una transformación total del Autódromo Oscar y Juan Gálvez, con una inversión de 200 millones de dólares. Las obras, ya en marcha, contemplan una nueva pista, un edificio de boxes y un paddock moderno. La capacidad pasaría a más de 125.000 espectadores.
El MotoGP, la vidriera previa
El primer examen será el MotoGP, confirmado en Buenos Aires del 9 al 11 de abril, después de 28 años de ausencia. El Gobierno porteño lo presenta como la prueba para certificar los estándares que exige el automovilismo de élite, con un impacto económico previsto de 140 millones de dólares. Buenos Aires, además, fue nombrada Capital Mundial del Deporte 2027.
En el discurso oficial también pesa el factor popular: se habla de al menos 17 millones de argentinos fanáticos de la F1, con Franco Colapinto como gran motor de entusiasmo.
Cómo va la obra
El circuito, rediseñado por el ingeniero alemán Hermann Tilke, suma un turno nocturno para compensar el efecto del fenómeno de El Niño y evitar que las lluvias atrasen los plazos. El asfaltado comenzó en octubre, con tres grupos de operarios que trabajan en simultáneo y un despliegue de 12 equipos de gran porte. AUSA, la empresa porteña a cargo, estrenó el sistema SmoothRide para que el diseño se traslade con fidelidad a la pista.
La recta opuesta y los sectores T7 a T12 ya tienen la primera de las tres capas de asfalto previstas. Se instalaron 1.700 metros de malla de seguridad (Debris fence), de los cuales 350 ya fueron certificados en el proceso de homologación, y avanza la colocación de defensas flexibles.
Otro hito es la excavación completa del túnel que une el acceso de la avenida Roca con el paddock: unos 400 metros, con un carril por sentido y 4,60 metros de altura libre. Demandó mover 25.000 m³ de tierra y requerirá 7.500 m³ de hormigón. Permitirá que camiones y motorhomes lleguen al paddock sin cruzar la pista, algo que hoy no se puede hacer.
Lectura política
Con la reunión en Interlagos, Macri busca poner a la Ciudad en la mesa de negociación de la F1 y ligar su gestión a un proyecto de alto impacto internacional. El mensaje es doble: hay obra concreta en marcha y hay una agenda de eventos que arranca con el MotoGP. Falta lo central, que es la definición de la categoría, por lo que el cumplimiento de plazos será clave para sostener la ilusión.























