La Ciudad despliega 20.000 efectivos para la misa de León XIV y apunta a dos millones
El Gobierno porteño toma la primera línea logística de la visita y se mide con el G20 como vara de seguridad. Nación y Provincia quedan integradas a un esquema que la Ciudad encabeza.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires calcula que la misa de León XIV en el Monumento de los Españoles puede reunir a más de un millón y medio de personas, con un techo cercano a los dos millones. Para sostener esa convocatoria prepara un operativo con más de 20.000 efectivos afectados a las distintas actividades de la visita.
La cifra la dio Pilar Bosca, directora general de Cultos porteña, y deja a la Ciudad como anfitriona de uno de los momentos centrales de la visita del papa a la Argentina.
Un esquema coordinado con Nación y Provincia
Según Bosca, el tamaño del evento obligó a ordenar el trabajo entre la Ciudad, el Gobierno nacional y la Provincia de Buenos Aires. La funcionaria sostuvo que los protocolos de seguridad serán incluso más estrictos que los de la cumbre del G20. Y resumió el clima en el área: “Estamos comprometidos a full con la tarea para recibir al Santo Padre como se merece”.
Además de la misa del lunes, la agenda porteña incluye un encuentro de jóvenes el martes por la tarde y una reunión del papa con referentes de distintas comunidades religiosas.
Recorrido, accesos y transporte
León XIV hará un trayecto en papamóvil desde la zona del túnel de Del Libertador, a la altura de Pueyrredón y Jerónimo Salguero, hasta el Monumento de los Españoles, donde estarán el escenario y el altar. Los fieles podrán ubicarse a los costados del recorrido y habrá pantallas para quienes queden más lejos.
El operativo prevé cuatro puntos de acceso y sectores específicos para el descenso de quienes lleguen en micro. El ingreso empezará a habilitarse cerca de la medianoche del lunes y desde las 7 habrá actividades de animación pastoral antes de la misa. También se instalarán postas sanitarias, puestos de hidratación y espacios gastronómicos.
Bosca pidió priorizar el transporte público, con colectivos y subte incluidos en el esquema de movilidad, y remitió al sitio oficial porteño y a la página de Papa Argentina para consultar cortes y desvíos. Aclaró que habrá restricciones en la zona de la misa y alrededor de la Nunciatura Apostólica, donde se alojará el papa, pero que el resto de la Ciudad seguirá funcionando con normalidad.
Diálogo interreligioso y convocatoria federal
La funcionaria remarcó el encuentro con otros credos como un activo de la visita: dijo que la Argentina es “un modelo en cuanto a convivencia pacífica y diálogo interreligioso”. También invitó a los tucumanos a viajar a Buenos Aires para una jornada que, según planteó, será histórica tras 40 años sin recibir a un papa en el país.
La lectura política es doble. La Ciudad se queda con la parte más visible y más riesgosa de la visita, y el G20 como vara de comparación le sube la exigencia. Si la logística sale bien, el Gobierno porteño suma una vitrina de gestión frente a Nación y Provincia. Si falla, el costo recae sobre quien tiene la lapicera del operativo.























