El plan económico de Milei, pendiente de Washington: la derrota republicana amenaza su principal respaldo financiero
La victoria del Partido Demócrata en ambas cámaras del Congreso estadounidense pone en jaque el respaldo de Donald Trump y los desembolsos extraordinarios del Tesoro, para contener las crisis cambiarias en Argentina y sostener el programa económico del oficialismo.
El triunfo del Partido Demócrata en las elecciones de medio término de Estados Unidos, que le permitió quedarse con el control de la Cámara de Representantes y el Senado, representa un cambio significativo en el escenario político internacional y un golpe para el gobierno de Javier Milei. La derrota republicana no solamente debilita la capacidad de Donald Trump para avanzar con su agenda interna, también puede reducir el margen político para sostener el respaldo financiero que la Casa Blanca le brindó, en diferentes ocasiones, a la administración libertaria. La relación personal entre ambos mandatarios se convirtió en un activo central para el oficialismo argentino, que encontró en Washington una fuente de asistencia en momentos de tensión cambiaria y dificultades para conseguir divisas.
La dependencia, obviando la ya existente con el FMI, se enmarca en el Tesoro estadounidense, conducido por Scott Bessent, que intervino directamente para apuntalar el programa económico argentino. En octubre de 2025, Estados Unidos anunció un swap de monedas por 20.000 millones de dólares y realizó compras de pesos argentinos para contener la presión sobre el mercado cambiario. El tramo utilizado del intercambio, de aproximadamente 2.541 millones de dólares, fue posteriormente cancelado por la Argentina en enero de 2026. A esa intervención se sumó una operación por 808 millones de dólares en Derechos Especiales de Giro para que el país pudiera afrontar un vencimiento con el Fondo Monetario Internacional sin comprometer todavía más las reservas del Banco Central.
El primer problema para Milei se encuentra en lo legislativo. Con los demócratas al frente de las dos cámaras, la administración Trump deberá negociar con una oposición que tendrá mayores herramientas para investigar, cuestionar y obstaculizar decisiones del Ejecutivo. En ese contexto, la asistencia financiera a la Argentina puede quedar más expuesta al escrutinio parlamentario. Ya existían legisladores estadounidenses que cuestionaban el uso de recursos públicos para sostener al gobierno argentino, tanto por el riesgo para los contribuyentes como por los beneficios que podría generar para inversores privados y por la falta de transparencia sobre las condiciones del acuerdo. El cambio de mayorías puede darle más fuerza a esas objeciones.
En esa línea, surge la posibilidad de que se endurezcan las condiciones para futuros auxilios económicos a Javier Milei. Entre las iniciativas legislativas impulsadas en Estados Unidos aparece la denominada “No Argentina Bailout Act”, orientada a limitar la capacidad del Tesoro para utilizar fondos de emergencia en asistencia financiera a nuestro país. Una mayoría demócrata podría impulsar su tratamiento, promover nuevas restricciones o exigir mayores explicaciones sobre los mecanismos utilizados por Bessent. Esto no significa que el Congreso pueda cancelar automáticamente un swap vigente ni que Trump pierda de un día para otro todas sus facultades, pero sí que cualquier nuevo salvataje podría encontrar más obstáculos políticos y legislativos.

La tercera dificultad está vinculada con las necesidades financieras argentinas. El programa económico deberá afrontar durante 2027 vencimientos de deuda cercanos a los 28.000 millones de dólares, una exigencia que vuelve determinante la posibilidad de conseguir financiamiento externo y refinanciar compromisos. Si el respaldo de Washington pierde fluidez, el Gobierno tendrá menos margen para sostener la estabilidad cambiaria mediante asistencia extraordinaria. La alternativa será acelerar la acumulación genuina de reservas, conseguir nuevas fuentes de financiamiento o enfrentar una mayor presión sobre el tipo de cambio y las tasas de interés. La problemática es que el propio esquema económico todavía necesita dólares para sostener sus compromisos y evitar que las tensiones cambiarias vuelvan a poner en cuestión la estabilidad alcanzada.
El cuarto escenario en cuestión está vinculado a los mercados financieros. La relación entre Milei y Trump funcionó como una señal de respaldo político para los inversores que observan los activos argentinos. Proyecciones privadas ubican el riesgo país en una zona de entre 800 y 1.000 puntos ante un escenario de mayor incertidumbre. No se trata de un resultado automático ni de una cotización asegurada, sino de un riesgo asociado a la posibilidad de que Argentina pierda parte de la red de contención externa que contribuyó a sostener la confianza financiera para los accionistas.
Por último, el resultado electoral también tiene consecuencias para la gobernabilidad de Milei. La posibilidad de recurrir a Trump como garante financiero y político pierde previsibilidad justo cuando el Gobierno necesita sostener su programa, conseguir dólares y mantener la confianza de los mercados. Si los desembolsos extraordinarios se vuelven más difíciles de conseguir, las tensiones podrían trasladarse, aún más, a la economía doméstica y obligar a tomar decisiones sobre el tipo de cambio, las tasas de interés, las reservas y el cumplimiento de los vencimientos. La derrota republicana no determina por sí sola el futuro del programa libertario, pero deja al descubierto una de sus principales vulnerabilidades: un programa económico sostenido por financiamiento extranjero.
























