Los chats acorralan a Leal en la causa ARSAT y el escándalo salpica a Migraciones
El celular del expresidente de la empresa estatal muestra cómo se habría armado el circuito de contratos para ALS. El expediente ya se extiende a un lobbista del jet set y a un supervisor de Aduana.
La causa por presuntas irregularidades en ARSAT se le complica a Facundo Leal. El juez federal Lino Mirabelli lo procesó junto a Gerardo Boschín, exgerente de Compras de la empresa estatal, con un embargo de 3.000 millones de pesos, y el material clave salió de su propio teléfono.
Los mensajes fueron extraídos del celular de Leal con el sistema Cellebrite de la Policía Federal. Según la resolución, hablan de un circuito armado para direccionar contratos de guarda y custodia de equipos tecnológicos del Estado a la firma Argentina Logistic Services (ALS), con sobreprecios y retornos por las adjudicaciones.
Los cargos y el chat que lo delata
La acusación contra Leal incluye negociaciones incompatibles con la función pública, administración fraudulenta y cohecho. El 13 de julio se negó a declarar ante el juzgado federal N° 2 de San Isidro, presentó un escrito y rechazó todos los cargos.
Entre los diálogos hay uno en el que se lamenta de que uno de los directivos de ALS, los hermanos Gastón y Diego Padilla, «se fue de boca en la fiscalía». Otros mensajes, de octubre de 2021, muestran pedidos para sumar conceptos al contrato, como viajes de vuelta vacíos y grúas. Un intermediario escribió: «Más carga de las grandes. Que inventes». Al día siguiente, Boschín le habría confirmado a ALS que el expediente estaba «a la firma de Facu».
El lobbista del jet set y la fuga por Ezeiza
El intermediario de esos chats es Santiago Pando Soldati, primo del polista Adolfo Cambiaso y ligado familiarmente al holding Sociedad Comercial del Plata. Mirabelli lo procesó por cohecho activo. Para la Justicia, era el nexo entre el sector público y los privados y el encargado de pagar los supuestos sobornos. Pocas semanas después de aquellos mensajes le escribió a Padilla: «Me vas a hacer rico con este contrato».
Pando Soldati sumó un problema más. Viajó a Miami pese a tener prohibido salir del país y, al volver, las cámaras de Ezeiza registraron cómo personal de Migraciones lo escoltaba para evitar que lo detuvieran o le secuestraran el teléfono. Por ese episodio hay una causa por encubrimiento contra el supervisor Diego Spada, que habría anulado el sistema de alertas judiciales durante un minuto y 43 segundos.
Un tercer frente: la plata que no cierra
Leal, que cumple arresto domiciliario en su departamento de Palermo, tiene además una causa por lavado de activos y enriquecimiento ilícito, también radicada en San Isidro. Allí se le secuestraron drogas y dólares. Recibe tratamiento psiquiátrico y psicológico por su adicción.
El número que mueve la investigación es la diferencia entre el perjuicio auditado en ARSAT, de 1.695.667 dólares, y los 2.601.354 dólares en billetes secuestrados en los allanamientos. Esos más de 900.000 dólares sin explicación son el eje de la nueva pesquisa.
La lectura política es que el expediente ya no se agota en un exfuncionario con problemas personales. Los chats muestran un esquema con participación de gerentes, contratistas y un lobbista con acceso social, y el episodio de Migraciones suma la sospecha de protección desde el propio Estado. La definición del caso dependerá de si la Justicia logra cerrar el circuito del dinero y de lo que decida contar Boschín.























