Francisco Echarren: “La Constitución de la provincia es inconstitucional”
En Estudio POLITICAR, el intendente de Castelli explicó cómo avanzará su municipio para convertirse en el primero de la historia bonaerense con carta orgánica propia. “La autonomía no es un capricho de los intendentes, es una exigencia de la realidad”, afirmó.
Castelli dio un paso que ningún municipio de la provincia de Buenos Aires había dado: su Concejo Deliberante declaró, por unanimidad, la necesidad de sancionar una carta orgánica local. “Castelli va a ser el primer municipio de la historia de la provincia de Buenos Aires que tenga su carta orgánica”, afirmó su intendente, Francisco Echarren, en una nueva entrevista de Estudio POLITICAR. Lo que sigue ahora es convocar una convención constituyente y redactar el texto.
Para Echarren, la autonomía municipal es “la gran deuda pendiente que tiene el sistema político con los vecinos y las vecinas de la provincia de Buenos Aires”. Contó que el tema lo acompaña desde la Facultad de Derecho, cuando estudió derecho público municipal. Pero lo que terminó de convencerlo fue la gestión: “Es la praxis de cuatro mandatos de intendente la que me hace ver que sin autonomía municipal es muy difícil”.
“¿Qué vale más?”
El primer argumento del intendente es jurídico. “El artículo 123 de la Constitución dice que los municipios de la Argentina son autónomos, y la Constitución de la provincia de Buenos Aires dice lo contrario, que son autárquicos, bajándoles el rango constitucional. Entonces hay una pregunta muy obvia: ¿qué vale más, la Constitución provincial o la Constitución Nacional?”, planteó.
Y fue más allá: “Tenemos una Constitución que es inconstitucional en lo que respecta a la autonomía municipal. Los que estudiamos derecho sabemos que lo que hicieron en el 94 fue vergonzoso”.
Cuatro años para cambiar una zonificación
El segundo argumento es la gestión diaria. Echarren puso como ejemplo la planificación urbana: “Hoy la provincia de Buenos Aires tarda más de cuatro años en convalidar un cambio de zonificación urbana, y lo digo porque me está sucediendo a mí. ¿Cómo hacés una gestión para gobernar la expansión de la ciudad, captar plusvalías y planificar tus espacios públicos, si esa ordenanza se demora cinco años?”.
Según explicó, esa demora empuja a la informalidad: “Tenemos innumerables barrios privados y countries sin convalidación, e innumerables barrios populares. Son las dos caras de la informalidad: evasión tributaria en lo más alto y marginalidad en lo más bajo”.
Lo ilustró con una anécdota de esa misma mañana: una vecina le pidió subdividir su quinta para dejarle un terreno a cada uno de sus tres hijos. “Le dije: yo te puedo hacer el cambio de zonificación desde el municipio, pero no vas a tener nunca la escritura hasta que no convalide la provincia. No podemos estar cinco años para resolverle eso a un vecino, sea quien sea”.
Una ley de 70 años, igual para todos
Echarren apuntó contra la Ley Orgánica de las Municipalidades, “un decreto ley de la dictadura” de hace 70 años que fija las mismas reglas para todos los distritos. “¿Qué tiene que ver la comunidad de Castelli, Pila o Tres Arroyos con José C. Paz o Florencio Varela? No estoy hablando bien ni mal de uno u otro, simplemente son distintos”, señaló. Por eso, el primer beneficio de una carta orgánica es “construir instituciones locales que tengan que ver con la historia y la idiosincrasia de la comunidad”.
Entre las herramientas posibles mencionó una Defensoría del Pueblo local y un Tribunal de Cuentas municipal integrado por la oposición, que controle las cuentas de antemano. “No tiene sentido que el Tribunal de Cuentas saque un fallo siete años después, cuando ya no están ni el intendente ni los concejales”, dijo. Y aclaró que no habla mal del organismo, sino que está “colapsado” por la escala de la provincia. Su conclusión fue tajante: “La provincia de Buenos Aires, tal cual está, es de imposible funcionamiento”.
“Fracasos planificados”
Echarren repasó los intentos fallidos, “desde la fallida reforma de Cafiero hasta el mamarracho que hizo Duhalde”, que a su juicio contradijo a la Constitución Nacional reformada pocos meses antes. “Fracaso tras fracaso, y son fracasos planificados. La autonomía municipal en la provincia no salió porque hubo una decisión de la política de que no saliera, no porque no se pudo”, sostuvo.
Planteó tres vías para avanzar. La primera es la reforma constitucional, que considera “la más natural, pero la más compleja” en el contexto actual. La segunda es la judicial: recordó que en plena pandemia recurrieron a la Corte Suprema de la Nación, que se declaró incompetente, pero no sin antes dejar, a través de Horacio Rosatti, “fundamentos plenamente a favor de la autonomía municipal”. La tercera es “la vía de hecho”: sancionar la carta orgánica amparados en el artículo 123. “Estoy convencido de que, si sancionamos una carta orgánica, ningún juez va a decir que eso es inconstitucional”, aseguró.
También advirtió sobre lo que considera una trampa: “Los que no quieren la autonomía siempre dicen que hay que reformar la Constitución, porque saben que no se puede reformar. La reforma es el paraguas de todos los que no quieren la autonomía”.
Kicillof, Bianco y la discusión que viene
Sobre el vínculo con la provincia, Echarren respaldó al gobernador: “Creo en Axel, ha sido un gran gobernador, le ha tocado bailar con la más fea estos últimos tres años”. Consideró que pedirle una reforma constitucional en este contexto, con una Legislatura “prácticamente paralizada”, sería “injusto y descabellado”. Contó que conversó el tema con Carlos Bianco: “Cree en la autonomía municipal, coincidimos en el fondo”. Pero advirtió: “Hasta que la reforma suceda, y pasaron 40 años sin que suceda, los municipios no nos podemos quedar de brazos cruzados”.
En lo político, lo planteó también como una cuestión generacional: “Los intendentes más jóvenes somos los más convencidos de la autonomía, porque el peronismo tiene que volver a ser revolucionario”. Y alertó que, si no, aparecerán “paracaidistas” que proponen dividir la provincia o federalizar el conurbano: “experimentos, Frankenstein”. “Darle autonomía a los municipios es fortalecer la unidad política de la provincia”, concluyó.
En cambio, fue crítico con un sector de la UCR local que, pese a haber tenido la autonomía “como bandera durante décadas”, a la hora de votar “buscó excusas para decir que no era el momento”.
Los próximos pasos: una “autonomía blanda”
El cronograma que trazó es concreto. “Vamos a ir a una convención constituyente, la gente va a votar a los convencionales, vamos a redactar y sancionar nuestra carta orgánica”, explicó. Aclaró que no será una declaración de independencia: el proceso se planteará a ocho años y empezará por lo que llamó una “autonomía blanda”, es decir, instituciones que no choquen con las leyes provinciales, como una Defensoría del Pueblo local en manos de la oposición. “No es la intención causar un conflicto de poderes. La intención es forzar una discusión de fondo que transforme la institucionalidad de la gobernanza en la provincia de Buenos Aires”.
Prometió una convención plural, con convencionales del radicalismo, del peronismo y vecinalistas, y con participación de centros de jubilados, la cooperativa eléctrica y los productores. “La carta orgánica no es de un partido ni de una gestión, tiene que ser de la comunidad”, remarcó.
Para cerrar, inscribió la iniciativa en una tradición de 200 años y reconoció a municipalistas de distintos partidos, como el radical Walter Abarca, “un campeón de la autonomía”. “Castelli va a ser un faro más de una gran lucha que lleva 200 años en la provincia de Buenos Aires. Y si Dios quiere, vamos a tener el orgullo de ser el primer municipio con su propia carta orgánica”.























