Con el riesgo país sobre 900, Caputo blinda el dólar y se aferra a la ortodoxia
El Gobierno logró por ahora que la desconfianza de los inversores no se filtre al tipo de cambio, pero llega al año electoral con poco margen y una cuenta de dólares enorme por delante.
El riesgo país perforó los 900 puntos básicos y se convirtió en el dato que más incomoda a la Casa Rosada. Los bonos en dólares acumulan una caída cercana al 20% desde sus máximos y los inversores siguen desarmando posiciones en activos argentinos. La apuesta de Luis Caputo es que ese deterioro no contagie al dólar.
Por ahora funciona: el Gobierno logró encapsular la suba del riesgo país para que no se traduzca en devaluación, algo que en otras épocas ocurría casi de manera automática. Hoy el mercado cambiario tiene más oferta de divisas, y eso ayuda a mantener el tipo de cambio bajo control.
Ortodoxia o nada
El ministro de Economía descartó cualquier giro expansivo. «Si empezamos a escuchar a los que nos dicen que salgamos a gastar y perdemos el equilibrio fiscal sería un desastre», advirtió. La receta ante la desconfianza es, entonces, redoblar la apuesta.
Acelerar el tipo de cambio, como sugieren algunos, sería una salida riesgosa: más nerviosismo en el mercado, impacto en la inflación y, al final, golpe a la actividad. Las medidas de los últimos días mostraron un gesto más pragmático hacia las pymes, aunque las empresas necesitan sobre todo vender más y no solo alivios financieros.
Un termómetro que mide la reelección
Los precios de los bonos hoy descuentan una probabilidad de reelección de Javier Milei de apenas 45%. El economista Fernando Marull consideró que parece una sobrerreacción, ya que las encuestas le dan a la continuidad del Gobierno cerca de un 50%.
El mercado además llegó golpeado a este tramo. La derrota de Flavio Bolsonaro frente a Lula da Silva en el balotaje dejó pérdidas millonarias en fondos que habían apostado a una victoria, y quedó el mensaje de no asumir grandes riesgos antes de una elección pareja. Muchos de esos inversores ya se habían quemado en Argentina con la derrota de Mauricio Macri en 2019, por eso casi no aparecen compradores de peso.
Mientras Milei siga por debajo del 40% de intención de voto, será difícil un rally de bonos que baje el riesgo país de manera significativa.
Actividad, salarios y la billetera pendiente
La economía cayó 2,8% en julio y casi no reaccionó en agosto, aunque la construcción trepó 7,8% en septiembre. Los datos preliminares de octubre son mixtos y noviembre llegaría complicado por los feriados. El año cerraría con una mejora marginal, bastante inferior al 1%.
La inflación seguiría apenas por debajo del 2% en octubre y posiblemente en noviembre, una baja insuficiente para que el salario real se note. Con el empleo privado en caída, las empresas tienen poco incentivo para subir sueldos.
Para 2027 el panorama es de poco margen. La derrota republicana en las elecciones de Estados Unidos alimenta las dudas sobre un nuevo respaldo del Tesoro norteamericano de Scott Bessent. Un petróleo más barato reduciría el ingreso de divisas por exportaciones de energía y habría menos colocaciones de deuda de empresas y provincias. La cuenta para llegar a las elecciones ronda no menos de USD 50.000 millones: la mitad para contener el tipo de cambio y la otra mitad para los vencimientos de deuda.
Lectura política
Caputo ya no defiende los números de la actividad, pero sostiene que los argentinos no quieren volver al pasado. Ese es el principal activo de Milei: sus posibles rivales kirchneristas tienen un rechazo similar o mayor. Pero el activo no alcanza si el consumo no repunta, y el reloj corre.
A eso se suman las incógnitas de la política: si habrá PASO, si el kirchnerismo logrará un candidato de unidad y si Patricia Bullrich irá en la fórmula con Milei o buscará abrirse. Sin esas respuestas, el Gobierno sigue siendo rehén de un mercado que descuenta incertidumbre.























