Orsi despliega el Estado para recibir a León XIV y reabre la pelea por la laicidad
El operativo, la señal oficial y el Palacio Estévez iluminado con los colores vaticanos encendieron el debate sobre dónde termina el protocolo y dónde empieza el gesto religioso. En el Parlamento, la discusión ya había dejado una iniciativa de Rodrigo Goñi sin tratar.
La llegada de León XIV a Uruguay le dio al Gobierno de Yamandú Orsi una ceremonia de Estado y, de yapa, una discusión vieja: cuánto puede acompañar el poder político a la Iglesia católica sin cruzar la línea de la laicidad. El presidente recibió al pontífice este viernes en la plaza Independencia, con autoridades nacionales, representantes diplomáticos y organizaciones de la sociedad civil.
El Palacio Estévez se iluminó de amarillo y blanco, los colores de la bandera del Vaticano. La agenda incluyó además un acto público frente a la Torre Ejecutiva y una reunión privada entre Orsi y el papa en el edificio José Artigas.
Un operativo a toda escala
El despliegue de seguridad anunciado por el Gobierno movilizó a unos 5.000 policías y a entre 1.000 y 1.700 efectivos de las Fuerzas Armadas, además de recursos tecnológicos y logísticos. Los medios públicos también se pusieron al servicio de la visita: Canal 5 generó la señal oficial para canales nacionales e internacionales, y Antel TV y Radio Uruguay hicieron sus propias transmisiones.
Ese uso de recursos estatales es el núcleo de la controversia. La pregunta es si se trata de cortesía hacia el jefe de un Estado extranjero o de un reconocimiento institucional a la máxima autoridad de una religión.
Goñi, el Palacio Legislativo y un pedido que no prosperó
En el Parlamento la discusión llegó antes que el papa. El presidente de la Cámara de Representantes, Rodrigo Goñi, propuso iluminar el Palacio Legislativo con los colores vaticanos, y varios legisladores respondieron que eso implicaría identificar simbólicamente al Poder Legislativo con la Iglesia católica. El pedido nunca fue puesto a consideración de la Comisión Administrativa del Poder Legislativo.
Meses atrás ya había naufragado otra idea: que León XIV hablara ante la Asamblea General en la sede legislativa. También fue descartada.
Qué dicen los especialistas
El constitucionalista Martín Risso sostuvo que la Constitución ni siquiera usa la palabra «laicidad», y que la recepción del papa no modifica la posición del Estado frente a las religiones. A su juicio, no hay una actividad religiosa organizada por el Estado, sino la recepción oficial de una autoridad extranjera. Comparó la iluminación con izar la bandera del país visitante, un acto de «cortesía diplomática». Y calificó el debate sobre el Palacio Legislativo como «meramente político» y sin consecuencias jurídicas.
El antropólogo Juan Scuro, investigador de la Universidad de la República, distinguió entre laicidad, que es la separación de las iglesias y el Estado, y secularización, que es el repliegue de lo religioso hacia lo privado. Para él, ni la recepción oficial ni la iluminación de edificios «tienen nada que ver con violar la laicidad». Agregó que la laicidad es un concepto «en disputa», con distintas corrientes que discuten qué implica la separación.
Lectura política
El artículo 5 de la Constitución, vigente desde la reforma de 1917, dice que el Estado «no sostiene religión alguna» y deja el terreno abierto a la interpretación política. Orsi sale favorecido de una visita que se encuadra como protocolo de Estado y que, según los especialistas consultados, no vulnera la laicidad. Goñi, en cambio, quedó expuesto con una iniciativa que sus pares no quisieron ni tratar. La pulseada sobre los símbolos religiosos en el espacio público seguirá abierta cuando el papa ya se haya ido.























