El Gobierno copia el filtro de EEUU para los proveedores de telecomunicaciones del Estado
Sin nombrar a China, la Argentina incorpora un estándar que en Occidente se usa para vetar a Huawei y ZTE. La pregunta es si el Enacom lo estira al mercado privado.
La Argentina se alineó con un estándar de seguridad estadounidense para la compra de equipamiento de telecomunicaciones. El Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), que conduce Walter Fabián Agüero, obliga a los organismos públicos a controlar a sus proveedores, el origen de los componentes y las condiciones de actualización y soporte de los equipos. Lo hizo con la Disposición 7/2026, publicada este 6 de noviembre en el Boletín Oficial.
La norma toma como referencia la SCS 9001, desarrollada por la Telecommunications Industry Association de Estados Unidos. En el mundo occidental, ese tipo de requisitos funciona como filtro geopolítico para dejar afuera a proveedores chinos como ZTE y Huawei.
Por ahora, solo para el Estado
La disposición alcanza al Sector Público Nacional, empresas y sociedades estatales incluidas, cuando compre, contrate, instale u opere equipamiento para infraestructuras críticas de telecomunicaciones. Cada organismo deberá incluir los requisitos en sus pliegos y contratos, con exigencias proporcionales al nivel de criticidad de cada equipo.
El control no se limita a la red ya instalada. Abarca el diseño, la fabricación, el origen de los componentes, la distribución, las actualizaciones de software y firmware, el soporte y el retiro. Entre las herramientas aparece la SBOM, un inventario de los componentes de software de cada producto que permite saber qué equipos quedan expuestos cuando se detecta una falla.
El plazo corre: en 90 días el CNC debe identificar las infraestructuras críticas y clasificar las categorías de equipos. Esas categorías se publicarán en el Boletín Oficial, aunque la lista de instalaciones concretas puede quedar reservada. Los requisitos regirán para las contrataciones que arranquen pasado ese plazo. El equipamiento ya instalado podrá tener planes de adecuación, y un eventual reemplazo exigirá una decisión fundada.
La puerta que abre el artículo 9
El punto más sensible para el negocio está en el artículo 9. Allí el CNC le comunica la medida al Ente Nacional de Comunicaciones (Enacom) para que evalúe si suma estos requisitos a la homologación de equipos y a las obligaciones de los licenciatarios de servicios TIC.
Hoy las empresas privadas no están obligadas a cumplir la SCS 9001. Solo podrían quedar alcanzadas por contratos con el Estado, una regulación sectorial específica o una adhesión voluntaria. Pero la homologación condiciona qué equipos pueden ingresar y comercializarse, y las obligaciones de licenciatarios tocarían directamente a las compañías que operan las redes.
Sin nombres, pero con mensaje
La disposición no excluye países ni fabricantes por nacionalidad y no menciona compañías. Tampoco hace falta: el esquema prioriza trazabilidad, auditorías de terceros y transparencia sobre el origen de los componentes, y eso eleva las barreras para quienes no puedan acreditar procesos verificables o enfrenten restricciones en mercados sensibles.
La lectura política es que Buenos Aires incorpora a su normativa criterios que Estados Unidos, la Unión Europea y sus aliados usan para sacar a proveedores de China, Rusia y otros países bajo escrutinio de sus redes 5G y su infraestructura crítica. Es un gesto de alineamiento sin costo inmediato para el mercado privado. La verdadera señal llegará si el Enacom decide llevar el estándar a la homologación y a las licencias, donde sí hay plata y competidores en juego.























