El riesgo país trepa a 927 y el mercado le cobra a Milei la incertidumbre de 2027
Los bonos se desploman y el indicador marca su récord del año, en un contexto global adverso y con la sucesión presidencial ya instalada en las planillas de los inversores. El Gobierno llega a fin de año con el crédito externo cerrado y vencimientos por delante.
El riesgo país superó la barrera de los 900 puntos y cerró en 927 básicos, con un salto de 75 unidades (+8,8%) en una sola rueda. Es el nivel más alto del año y el más elevado desde octubre de 2025, en medio de una caída fuerte de los bonos soberanos.
Los títulos bajo ley local retrocedieron hasta 3,2% (AE38D) y los Globales se hundieron hasta 3,7% (GD46D). La pantalla le suma presión a un Gobierno que necesita mercados abiertos para refinanciar deuda.
Un golpe global con acento local
El contexto externo no ayudó: el ETF de emergentes (EMB) cayó 0,4% y los inversores volvieron a modo risk off, con toma de ganancias en tecnológicas tras el rebote que había dejado la elección en Estados Unidos. Justina Gedikian, analista de la Oficina de Inversiones, sostuvo que la Argentina es «uno de los primeros activos que se desarman cuando los inversores reducen riesgo».
Gedikian planteó además que el golpe pega más fuerte porque los bonos ya venían expuestos. En sus palabras, «el mercado empezó a incorporar el riesgo electoral de 2027 antes de lo habitual». Según la analista, esa sensibilidad seguirá hasta que aparezca un catalizador local que devuelva previsibilidad.
Fernando Baer, economista de Quantum, habló de un «día pesado» y puso el foco en otro factor político: las declaraciones de Gary Litman, de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Litman evaluó que la derrota de Donald Trump limitará una eventual asistencia financiera a la Argentina. La duda no es menor, porque el swap con Washington por US$20.000 millones está contemplado entre los fondos de Economía para los vencimientos del año próximo.
Octubre y noviembre: una escalada sin freno
El deterioro viene de atrás. El indicador cerró septiembre en 607 puntos, terminó octubre en 787 (casi 30% más en un mes) y en las primeras ruedas de noviembre ya acumula otros 140 puntos, un avance de 17,8%.
Las acciones también pagaron el costo. En Wall Street, Mercado Libre cayó 13,5% tras presentar su balance, Edenor y Ternium bajaron 6,5% e YPF 5,8%. Tenaris fue la excepción, con una suba de 2,5%. En Buenos Aires, el Merval cedió 4,2% hasta las 84.564 unidades.
Pesos, dólares y un 2027 que ya pesa
En paralelo, los bonos en pesos mostraron un movimiento llamativo. Los títulos CER y los duales de mayor plazo subieron hasta 4,3%, con un volumen superior a los $3 billones frente al billón habitual. Los operadores lo atribuyeron a compras oficiales por unos $2 billones, aunque no hubo confirmación de qué organismo habría intervenido.
Si fue así, la maniobra buscaría mejorar precios y bajar rendimientos antes de la próxima licitación del Tesoro, en un mes con vencimientos por unos $40 billones que podrían achicarse con canjes. Las tasas de caución, que superaban el 30% anual, cerraron cerca del 22%.
El frente en dólares es más incómodo. Con el riesgo país arriba de 900 y sin acceso al mercado internacional, el Banco Central queda empujado a acumular más reservas, justo cuando frenó el ritmo: compró US$1.395 millones en octubre, el mayor monto en tres meses, pero apenas US$9 millones en lo que va de noviembre, con dos jornadas sin intervenir. En 2027 el país deberá afrontar vencimientos por US$25.000 millones.
La lectura política
El mercado ya no mira solo la macro: mira la sucesión. Con la duda sobre una reelección de Javier Milei y sobre la continuidad del programa económico, los inversores piden un premio alto para sostener deuda argentina y se refugian en activos más seguros.
Para la Casa Rosada, el mensaje es doble. Sin un respaldo visible de Estados Unidos ni una señal local que ordene expectativas, el riesgo país seguirá siendo el termómetro de la campaña que todavía no empezó. Y el Gobierno tendrá que decidir cuánto de su stock de pesos y de dólares gasta para contener el humor financiero antes de 2027.























