Fumata blanca en La Plata, humo negro en la Rosada y un Papa que llega en el peor momento
El Profesor y El Heredero firmaron una tregua a escondidas, La Señora habló con un diario de Washington y unos consultores de Lula pasaron a tomar el té. En la Casa Rosada la mesa política no se reúne, La Inoxidable saca fotos y alguien susurra que, cuando se vaya el Papa, “se pudre todo”. Rumores, trascendidos y una pregunta que nadie se anima a contestar en voz alta.
El mozo me esperaba con el cortado servido y una cara que conozco bien, la de quien escuchó algo en otra mesa y se muere por contarlo. Dejó la taza, acomodó el diario junto a mis anteojos y, antes de que yo pudiera abrir la boca, se inclinó lo suficiente como para que el resto del salón no escuchara.
—Dicen que se juntaron de noche, Polo. En La Plata. Sin fotógrafos.
—¿Quiénes?
—Esos que no se hablaban.
Queridos lectores, esta semana la política argentina funcionó como esos edificios viejos de la calle Corrientes donde todo se escucha a través de las paredes. Hubo reuniones secretas que dejaron de serlo a las tres horas, mesas políticas que no se reunieron, proyectos de ley que vivieron menos que una mariposa y una visita ilustre que, según dicen en voz baja, está funcionando como tregua obligatoria para un gobierno que no sabe muy bien cómo seguir cuando el ilustre visitante se suba al avión.
Aclaro, como siempre, que lo que sigue mezcla hechos con versiones. Los hechos los firmo; las versiones las cuento como me las contaron, que es la única forma honesta de contar un rumor. Pidan otro café, que la cosa viene larga.
La reunión que nadie convocó
Empecemos por el chisme del mozo, que esta vez tenía razón. El martes por la noche, en La Plata, El Profesor y El Heredero se sentaron en la misma mesa. Axel Kicillof y Máximo Kirchner, que según las crónicas de este año llevaban largos meses sin dirigirse la palabra, se reunieron lejos de las cámaras para despejar el camino del Consejo del PJ bonaerense que se hizo al día siguiente. Alrededor estaban Verónica Magario, Mariano Cascallares, Federico Otermin y Facundo Tignanelli, que es lo que en el peronismo se llama testigos de casamiento.
El resultado se conoció el miércoles: El Heredero presidirá el Congreso del partido, que se proclamará el 21 de noviembre en La Plata, con un formato híbrido, mitad presencial y mitad por videoconferencia, que un colega de La Política Online calificó de “metodología cuanto menos extraña”. Yo agrego otra lectura: en el peronismo bonaerense, cuando hay que inventar una pantalla para que algunos no tengan que verse la cara, es porque la tregua todavía está en período de prueba.
Ahora viene la parte que me contó alguien que estuvo cerca. Semanas atrás, en el axelismo deslizaban que la presidencia del Congreso podía quedar para alguien más próximo al gobernador, con una frase que circuló por los grupos de WhatsApp: “la correlación de fuerzas cambió”. Cuando la pelea se hizo pública, El Profesor levantó el teléfono, llamó a Máximo y le aseguró que cumpliría lo pactado en abril. ¿Por qué importa tanto ese sillón? Porque quien preside el Congreso partidario tiene la lapicera de la política de alianzas. Y en un año electoral, la lapicera vale más que el micrófono.
En el kicillofismo temían otra cosa: que La Cámpora metiera en el documento final una proclama de candidatura para La Señora. No apareció. Lo que sí apareció, unas tres horas después de terminada la reunión, fue un comunicado que pide que Cristina “recupere sus derechos políticos”. Lean esa frase dos veces, porque es más importante de lo que parece.
La Señora habló en inglés
Es que dos días antes, el lunes, La Señora le había dado una entrevista a The Washington Post. Allí dejó una frase que en el peronismo se está leyendo como si fuera un texto sagrado: “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”. Hoy no puede ser candidata por la causa Vialidad, y casi nadie cree que eso vaya a cambiar. Pero en la política argentina, la posibilidad de una candidatura imposible a veces pesa más que una candidatura real.
En el entorno del gobernador tienen su propia teoría, y me la contaron con la cara de quien comparte un secreto de Estado: lo que buscaría la expresidenta no es competir, sino limar a Kicillof para que llegue “condicionado” a la negociación del año que viene. Del otro lado, un dirigente camporista dijo, sin pelos en la lengua, que “Axel hizo una carrera gracias al dedo de Cristina y ahora se queja y lo combate. Es un ingrato”. Otro fue más directo todavía: “Que diga si realmente quiere enfrentar a Cristina en unas PASO”.
Y acá aparece El Escudero. Carlos Bianco, en su conferencia de los lunes, repitió la línea oficial de La Plata: “el pueblo peronista va a definir quién nos representa como candidato a presidente”. Traducido: El Profesor no quiere ser candidato a dedo ni pedir permiso. Quiere internas. Y en el cristinismo respondieron con una frase que todavía resuena: “Peor que la ingratitud es la estupidez”.
Los brasileños que vinieron a tomar el té
Les debo el dato de color más jugoso de la semana. A comienzos de esta semana, tres visitantes llegaron desde Brasil: el diputado André Janones, a quien en su país apodan “el general de Lula”, y los consultores Chico Kertész y Rafael Marroquim. Pasaron por el departamento de La Señora y después por las oficinas de El Incombustible sobre avenida del Libertador.
¿Qué llevaron? Según lo que se publicó, una receta: un frente amplio, con sectores de centroizquierda y centroderecha, al estilo del que armó el PT para volver al poder. Y un consejo que, dicen, le dieron a Cristina: no hacer campaña sobre el pasado. Massa, por su parte, les habló del peso de los gobernadores y de la unidad. Es decir, de sí mismo.
La pregunta que me hago desde entonces es otra: ¿quién los invitó? Porque en el peronismo, el que trae a los consultores suele ser el que después pretende quedarse con la campaña.
Fotos con mensaje
Como si faltaran señales, las fotos también hablan. La imagen de Massa saliendo del Instituto Patria en la víspera del 17 de octubre se leyó en La Plata como un mensaje cifrado: yo no tengo problema en acordar con ella. Máximo, en Lanús, volvió a decir que Cristina es la candidata de su espacio. Gustavo Menéndez se fotografió con Ricardo Quintela, y Quintela con Sergio Uñac.
En paralelo, según versiones publicadas esta semana, un grupo de intendentes, con Leonardo Nardini, Alberto Descalzo y Jorge Ferraresi entre los nombres que se mencionan, le habría transmitido al gobernador una exigencia de dos palabras: que acuerde o rompa. Mario Secco, axelista de la primera hora, aprovechó para tirarle un dardo a Massa por no aportar los votos para eliminar el límite a las reelecciones. Y en los pasillos de la Legislatura corre un rumor que conviene anotar con lápiz: que esa ley podría cambiar en diciembre. Si eso ocurre, la larga lista de precandidatos a todo que hoy circula en el conurbano podría reducirse, como por arte de magia, a un par de nombres de consenso.
Humo negro en Balcarce 50
Cruzo la avenida, que en esta columna es un decir, y me meto en la Casa Rosada. Allí la palabra que más se escucha no es “reelección” ni “PASO”. Es “marmota”. Un integrante del primer anillo presidencial comparó esta semana la dinámica del Gobierno con aquella película en la que el protagonista se despierta todos los días en el mismo día. Otro, sentado en la mesa política, fue todavía más crudo: “Estamos sin conducción. Cada uno hace su juego”.
Y hablando de la mesa política: no se reunió por segundo martes consecutivo. La explicación oficial es que La Hermana está concentrada en la visita del Papa León XIV, que llega a Ezeiza el 8 de noviembre y se verá con el Presidente el lunes 9 en la Casa Rosada. Cerca de Karina dicen que no quiere “fisuras” mientras el Pontífice esté en el país. Tampoco acompañó a su hermano a Madrid.
Pero los que conocen la cocina cuentan otra cosa. Que existe una “mini mesita”, integrada por La Hermana, los Menem y El Colo Santilli, que se reúne los martes antes de la mesa grande. Y que, si la grande no se reúne, la chica decide igual. Un funcionario cercano a Karina dejó caer una frase que me hizo apoyar la taza sobre el plato: después de la visita del Papa, “se pudre todo”.
“Estarán decidiendo en otro lado”
La frase que encabeza este capítulo se le atribuye a La Inoxidable. Patricia Bullrich la habría pronunciado al enterarse de que no habría reunión en la Casa Rosada. Y la respuesta no fue un comunicado, sino una foto: su tropa legislativa reunida en su oficina de la calle Bulnes. Uno de los presentes explicó el mensaje con aritmética: tiene quince diputados.
En el entorno de La Hermana sospechan que el bullrichismo “está tramando algo más”. ¿Qué cosa? Acá entramos en el terreno de los rumores, y les pido que me acompañen con cuidado. Hace unas semanas se barajaba una fórmula Milei-Bullrich que hoy, según quienes la imaginaban, está bastante deteriorada. Martín Menem fue tajante la semana pasada: “El único candidato de La Libertad Avanza es Javier Milei”. Y en agosto se publicó que la senadora tendría a mano un partido con personería nacional, el Partido Popular Federalista, vinculado al correntino Gustavo Valdés, por si algún día decide caminar sola. En ese partido lo niegan. Yo sólo recuerdo que en la Argentina los partidos de repuesto se guardan como las ruedas de auxilio: nadie piensa usarlas hasta que pincha.
Hay más. Dicen que La Inoxidable no convalida decenas de pliegos de jueces y fiscales que esperan en la Comisión de Acuerdos, sobre todo algunos de origen menemista. Que discutió con Nadia Márquez, la lugarteniente de Karina en el Senado. Que le cerró el paso a Márquez para presidir esa comisión. Y que conversa con senadores sobre la renovación del Consejo de la Magistratura, donde, según un trascendido, algunos oficialistas “se van a llevar una sorpresa”. Corrió incluso la versión de que la querían desplazar de la jefatura del bloque. En su entorno respondieron con una amenaza que no necesita traducción: si lo hacen, “no van a pasar ni una sola ley hasta diciembre de 2027”.
La ley que vivió un día
Para completar el cuadro, la semana dejó un episodio que en cualquier otro país sería un escándalo y acá es apenas un miércoles. El proyecto de Ley de Competitividad Financiera, firmado por el Presidente el sábado, entró a Diputados el lunes, se hizo público el martes y fue retirado esa misma noche, a las 22:50. El motivo: un artículo que gravaba con Ganancias la venta de CEDEARs y que a los mercados les cayó como un balde de agua fría.
Ahora, los chismes. Felipe Núñez habló de una “versión vieja” que se habría traspapelado. Otros recuerdan que el texto se discutió en la mesa política en octubre y que allí Santiago Caputo, El Asesor, ya había advertido la incongruencia. Cuando el proyecto se cayó, El Asesor tuiteó: “Done. Recuerden que el Presidente nunca defrauda”. La pregunta que circula por los pasillos es si fue un descuido o una jugada. Nadie lo sabe, y los que lo saben no lo dicen.
El Colo cuenta, pero no le cierran las cuentas
Y las PASO, ¿qué fue de las PASO? Siguen vivas, por ahora. El Presidente le pidió al Colo en la última reunión de Gabinete que acelere la reforma electoral. Santilli pide confianza, pero un colaborador suyo admitió en voz baja: “Para mí ya está herido de muerte el asunto”. Otro prefirió la ambigüedad: “Estamos cerca y a la vez estamos lejos”.
Un gobernador lo explicó con una sola palabra de truco: varios ya dijeron que sí a suspender las primarias, pero “falta el daca”. Y el daca, según dicen, está trabado porque los Menem no quieren que La Libertad Avanza “se venda barato” cediendo bancas en las listas. El Colo propone un sistema de adhesiones con garantías para los gobernadores, que no dependan sólo de la palabra de Karina y los riojanos. Todavía no hay acuerdo. Y el reloj corre: el período ordinario de sesiones termina en un mes.
Los amarillos, en la sala de espera
¿Y El Ingeniero? Mauricio Macri sigue donde lo dejamos la última vez: mirando de lejos, escéptico, mandando mensajeros. Pero esta semana hubo movimientos alrededor suyo que conviene seguir. La Hermana pasó por Rosario para una ronda de negocios del RIGI con doce gobernadores, y allí tuvo con Maximiliano Pullaro una sintonía que en la Rosada ya traducen como alianza para el año que viene. Y el domingo, según se anticipó, tenía previsto verse con Jorge Macri, el primo que gobierna la Ciudad y al que los libertarios quieren disputarle el sillón.
En la Casa Rosada tienen una explicación para casi todo, y esta vez la explicación tiene nombre y apellido: dicen que La Inoxidable se interpone entre el Gobierno y el PRO, y le atribuyen al macrismo una parte de los contrapuntos de la senadora. ¿Es cierto? No lo sé. Lo que sé es que en la política argentina, cuando dos socios no se ponen de acuerdo, siempre aparece un tercero al que culpar. Y Bullrich, que fue del PRO antes de ser libertaria, es un tercero muy cómodo para ambos.
Mientras tanto, entre los operadores libertarios que prefieren no apurar acuerdos circula un argumento que suena a excusa pero también a diagnóstico: primero el PRO y la UCR tienen que resolver sus propias peleas internas. Es decir, que antes de casarse, cada uno tiene que divorciarse de sí mismo.
El mundo también opina
Como si la rosca local no alcanzara, el tablero internacional se movió bajo los pies de todos. El revés de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos llegó en una semana en la que el riesgo país rondaba los 800 puntos. El Presidente, que suele opinar de todo en X, no publicó nada. Tampoco lo había hecho tras la victoria de Lula en Brasil. En Itamaraty, según se publicó, dicen que no van a romper con la Argentina, pero que van a “invisibilizar” a Milei. Como dato curioso, El Asesor sostiene que lo de Estados Unidos no tendrá “ningún efecto” y que lo de Brasil pesó más.
El Presidente, en tanto, viajó a Madrid, donde lo recibió Santiago Abascal y tiene previsto ver a Isabel Díaz Ayuso. Con Alberto Núñez Feijóo, favorito para las elecciones españolas del 29 de noviembre, no hay vínculo. Y en la economía apareció un giro que pocos esperaban: Luis Caputo fue a la UIA y anunció suspensión de embargos de ARCA para pymes, planes de pago y una línea de crédito para la industria automotriz. Después de meses de llamar “plan platita” a cualquier idea de reactivación, el Gobierno descubrió que las fábricas también votan.
Un último dato, para los coleccionistas de ironías: para el acto institucional del domingo en el Palacio Libertad, el primer invitado confirmado fue Gildo Insfrán. El Eterno nunca falta a una cita en la que se reparta concordia.
Las preguntas que quedan sobre la mesa
El mozo volvió a la mesa con la cuenta, aunque no se la había pedido. Es su forma elegante de decirme que el bar va a cerrar y que todavía le debo el final del cuento.
—¿Y entonces, Polo? ¿Qué va a pasar?
—No sé —le dije—. Pero te dejo anotadas las preguntas, que en esta época valen más que las respuestas.
¿La tregua de La Plata sobrevive al 21 de noviembre, o la pantalla de la videoconferencia es el síntoma de que todavía no pueden mirarse a los ojos? ¿La frase de La Señora en Washington es una candidatura, una advertencia o una lima? ¿Quién invitó a los consultores de Lula, y quién piensa quedarse con la campaña? ¿Los intendentes que le piden a El Profesor que acuerde o rompa saben ya cuál de las dos opciones prefieren?
Del otro lado: ¿qué se decide en la mini mesita de los martes que no se decide en la mesa grande? ¿Qué quiso decir aquel funcionario con que, cuando se vaya el Papa, “se pudre todo”? ¿La Inoxidable está marcando la cancha o preparando la salida? ¿El proyecto de los CEDEARs fue un traspapelado o un mensaje? ¿Y las PASO están heridas de muerte, o sólo esperan el daca?
Hay una paradoja que no quiero dejar pasar. La semana que viene llega al país un hombre que viene a hablar de concordia, y toda la dirigencia argentina se prepara para sacarse la foto con él. Unos para mostrar que pueden estar juntos. Otros para disimular que no pueden. En el Vaticano, cuando se elige un Papa, sale humo blanco. En la Argentina, cuando se elige un candidato, sale humo de todos los colores, y casi siempre desde varias chimeneas al mismo tiempo.
Dicen que falta muchísimo para 2027.
Ustedes ya saben la respuesta: pasado mañana.
Café, medialunas y good show.























