Escándalo gremial en Villarino: faltas por “permiso sindical” sin límite y un gremio que no contestó en cinco meses. El Municipio dijo basta
Sin convenio colectivo, los permisos gremiales nunca tuvieron reglas. La gestión de Carlos Bevilacqua decidió ponerle fin: mandó al Concejo una ordenanza con topes, constancias obligatorias y descuentos para el que se pase.
El problema no nació en el Municipio de Villarino, pero es el Municipio el que decidió resolverlo. Los trabajadores municipales nunca tuvieron un Convenio Colectivo de Trabajo que fijara cuántos días se puede faltar por actividad gremial, cómo se pide el permiso o qué pasa si alguien abusa. Ese vacío legal permitió que, bajo el paraguas de la licencia sindical, se acumularan faltas sin tope, sin aviso previo y sin justificación al volver.
La gestión detectó el problema y lo puso por escrito: en el proyecto elevado al Concejo Deliberante, el Ejecutivo advierte que esa falta de reglas abrió la puerta a un uso extensivo de los permisos, con ausencias frecuentes e imprevistas que afectaron los servicios que usan todos los días los vecinos de Médanos, Pedro Luro y el resto del distrito.
El Municipio propuso, el gremio desapareció
La cronología deja claro quién hizo su parte. El 5 de febrero, el Sindicato de Trabajadores Municipales de Villarino pidió abrir una mesa de diálogo para discutir los permisos. El Municipio aceptó y, el 24 de mayo, le presentó una propuesta concreta de reglamentación. ¿Qué hizo el gremio? Nada. Ni una respuesta, ni una contrapropuesta, ni una llamada. Cinco meses de silencio total.
Después de esperar lo razonable, y con los vecinos pagando las consecuencias, la gestión llevó la discusión al ámbito que corresponde: el Concejo Deliberante.
Se terminó la joda del “falto y después veo”
Con la ordenanza, cada permiso deberá pedirse con 48 horas de anticipación. Al volver, el trabajador tendrá que presentar la constancia de asistencia firmada por la autoridad sindical. ¿Sin papel? Falta injustificada. ¿Te pasaste de los días permitidos? Descuento proporcional en el sueldo.
Además, no podrá haber más de un delegado de la misma dependencia con permiso al mismo tiempo, salvo casos excepcionales. Se terminan las oficinas vaciadas de un día para el otro.
Orden sí, recorte de derechos no
El Municipio fue cuidadoso: el proyecto no toca los derechos gremiales. Se mantiene la licencia gremial con reserva de cargo. Los integrantes de la comisión directiva que siguen trabajando tendrán hasta tres días hábiles por mes, los delegados hasta 10 horas mensuales sin descuentos ni pérdida del presentismo, y quienes integren la comisión paritaria tendrán el permiso garantizado con goce de haberes.
La pelota, en la cancha del gremio
La ordenanza es transitoria y deja la puerta abierta: si el sindicato firma un Convenio Colectivo que regule los permisos, ese acuerdo la reemplaza. Traducido: el Municipio ya puso su propuesta sobre la mesa, ahora le toca al gremio sentarse a negociar.
La discusión pasa ahora al Concejo Deliberante. Y en Villarino ya nadie duda de que la sesión va a arder.
























