Menem blinda la candidatura de Milei y le marca la cancha a Bullrich sin nombrarla
El presidente de Diputados avisó que en La Libertad Avanza "no hay dos candidatos" y el Presidente amplificó el mensaje en redes. Es una señal puertas adentro en plena inquietud oficialista por los movimientos de la ex ministra.
Martín Menem salió a poner un límite dentro de La Libertad Avanza: para el titular de la Cámara de Diputados, el espacio tiene un solo candidato presidencial y es Javier Milei. «No hay dos candidatos», resumió, y definió el liderazgo del Presidente como «irrepetible».
El mensaje no se quedó en el recinto chico donde fue dicho. Milei lo replicó en sus redes con un comentario que lo celebraba como «más claro imposible».
Un mensaje sin nombre propio
Menem habló este jueves en el Congreso, durante un encuentro con referentes de la Federación Universitaria del Río de la Plata (FURP). No fue una entrevista ni una conferencia de prensa, sino un ámbito acotado en el que pudo explayarse con comodidad.
Dedicó buena parte de su exposición a elogiar al mandatario. Habló de un liderazgo «único», dijo que es «unánime que el único candidato es Milei» y repasó su nivel académico, su capacidad de generar hechos políticos y su formación intelectual.
En ningún momento nombró a Patricia Bullrich. Pero la frase cayó en pleno ruido por los movimientos de la ex funcionaria, que da señales de un armado propio de cara al año electoral.
Una voz del riñón karinista
No es un dato menor quién eligió el oficialismo para marcar la posición. Menem es un hombre de máxima confianza de Karina Milei, de modo que el mensaje llegó desde el núcleo duro del armado y no desde un vocero ocasional.
También hay un cálculo de fondo. Con la economía sin arrancar y las dudas crecientes sobre las chances de reelección en 2027, dejar flotando la idea de un recambio abriría un frente que hoy el oficialismo no está dispuesto a afrontar.
Contención sin escalada
Por ahora, la respuesta pública se limita a esa ratificación. Según trasciende, Milei ordenó no confrontar con Bullrich y dejar que sean sus colaboradores más cercanos quienes fijen la posición del espacio, sin subir el tono del conflicto.
La jugada deja un doble mensaje. Hacia afuera, ratifica que la candidatura no se discute; hacia adentro, le recuerda a Bullrich que cualquier proyecto propio tendrá que moverse bajo el paraguas del liderazgo presidencial. Lo que viene es ver si ella acepta esa lógica o sigue ampliando su margen de maniobra.























