Las Fuerzas del Cielo le marcan la cancha a Bullrich y Karina Milei opta por no responder
El caputismo se diferencia en público de la senadora por primera vez, mientras la secretaria general apuesta a ignorarla. Bullrich queda en el medio, entre el fuego de un lado y el silencio del otro.
La interna oficialista sumó un frente nuevo: el sector que responde a Santiago Caputo empezó a despegarse de manera abierta de Patricia Bullrich, algo que hasta ahora no había hecho. El entorno de Karina Milei, en cambio, insiste en no contestar.
Mientras tanto, la senadora hace saber que está cada vez más cansada, que en la mesa política no se decide nada y que en el Gobierno se prioriza pelear las internas antes que ganar el año que viene.
Malvinas y el Consejo de Seguridad en el centro
Los caputistas están convencidos de que Bullrich estuvo detrás del pedido de los aliados para que el Ministerio de Seguridad integre el Consejo de Seguridad Nacional, en el dictamen del proyecto sobre Malvinas. Para Caputo es un tema clave: quería que el organismo quedara conformado solo por el área de Inteligencia, y lo dejó claro en su cuenta de X.
También hubo sospechas de que Martín Menem pretendía sumar legisladores al Consejo. Eso no quedó en el dictamen aprobado y en la Cámara de Diputados lo negaron de plano.
Brasil, el detonante
El enojo, sin embargo, arrancó por otro lado. Bullrich reconoció de manera explícita la derrota de Flávio Bolsonaro y el triunfo de Lula da Silva, a contramano de Javier Milei, que eligió el silencio total y ni siquiera se expresó a través de su canciller. Para el espacio que se referencia en Las Fuerzas del Cielo, fue una afrenta política.
La señal llegó desde un posteo del legislador bonaerense Agustín Romo, alineado con Caputo: "Este es un gobierno de derecha", escribió en X, con un mensaje contra las tibiezas. En la Casa Rosada confirmaron que iba dirigido a la senadora, y en el Senado lo leyeron igual, aunque le restaron importancia. Es la primera vez que esa parte del oficialismo, hasta ahora muy alineada con Bullrich en su cruzada contra Karina Milei, le muestra malestar.
Cada uno con su versión
En el sector de Bullrich niegan responsabilidad por el cambio en el Consejo. Sostienen que la inclusión de Seguridad fue una concesión a los aliados en la negociación del proyecto y que Caputo estaba al tanto de ese pedido. Sobre los críticos, dijeron que se creen espías y que la presencia de la cartera apuntaba a darle "legalidad" al organismo. Los defensores del texto original rechazan ese argumento y marcan que el rol del asesor de seguridad nacional debe ser más estratégico, sin quedar condicionado por la cartera de Seguridad.
En Balcarce 50 no creyeron que el pedido viniera de los aliados y pensaron que era un plan de Menem para integrar legisladores. Desde su entorno aclararon que no se metió en el tema y que solo trasladó el planteo. Fuentes del bloque de Diputados que participaron del debate también negaron que Bullrich tuviera algo que ver: dicen que la inclusión se resolvió a pedido de varios diputados, sin precisar bloques, y que Menem la aceptó. Agregan que no hay contacto entre la senadora y la Cámara baja en los temas de cada una.
Las críticas a la ministra de Seguridad vienen de antes. En Las Fuerzas del Cielo no la consideran apta para el cargo y no le perdonan haber "estropeado" el proyecto de agencia de migraciones que Caputo había planificado, pensado para emular al ICE estadounidense. "No compartimos criterios con Monteoliva", dijeron.
El karinismo, otra mejilla
Karina Milei sigue decidida a no responder. Hasta ayer, en su entorno sostenían que el planteo de Bullrich sobre Brasil "fue correcto" y hacían silencio frente a la postura más belicosa de la otra facción. Como en cada desmarque anterior, restan importancia, lo definen como "más de lo mismo" y aseguran que Bullrich "pierde efecto" por repetitiva. No planean escalar, al menos por ahora.
La lectura es clara: la senadora recibe fuego de Las Fuerzas del Cielo, que la acusan de operar contra Caputo y de salirse de la línea oficial en política exterior, y a la vez el karinismo la ignora, una estrategia que en el círculo de Bullrich interpretan como desgaste. Brasil, Malvinas o cualquier otro tema funcionan como termómetro de una interna que el Gobierno no logra ordenar de cara al año que viene.























