Milei apuesta a Bolsonaro, el peronismo a Lula: Brasil define aliados para 2027
El balotaje del domingo mide mucho más que un resultado en el país vecino: marca con qué socios regionales llegan el Gobierno y la oposición al año electoral. Después de la crisis diplomática, Milei se juega la relación con su principal socio comercial.
Este domingo Brasil elige presidente en un balotaje ajustado entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, y en Buenos Aires se lo mira como un ensayo de lo que viene en 2027. Javier Milei y el peronismo tienen intereses opuestos en la contienda, y los dos saben que el resultado les puede dar o quitar un aliado regional de peso.
Las últimas encuestas muestran una pelea cerrada, con Bolsonaro apenas adelante en varios relevamientos.
Milei, todo en una carta
El Presidente nunca disimuló su preferencia. A fines de junio recibió al candidato en Buenos Aires y semanas después viajó a San Pablo para la convención del Partido Liberal que oficializó su postulación. Allí cargó contra Lula, lo acusó de llevar a Brasil hacia una crisis económica y llamó a combatir el socialismo.
Esta semana fue un paso más lejos: insinuó que una derrota de Flávio podría deberse a un fraude. La Cancillería brasileña respondió acusándolo de injerencia en el proceso democrático y calificó sus dichos de «antidemocráticos» y «desequilibrados».
No es la primera escalada. En agosto, Brasil retiró a su embajador en Buenos Aires y bajó la representación diplomática a encargados de negocios, en respuesta a las descalificaciones reiteradas del Presidente contra Lula. El mandatario brasileño, además, usó a Milei y su motosierra como eje de campaña contra Bolsonaro.
Qué gana y qué pierde la Casa Rosada
Un triunfo de Bolsonaro le permitiría a Milei recomponer el vínculo, ganar un interlocutor afín y mostrar el resultado como parte de un avance de las derechas en la región, justo cuando busca su reelección. También sumaría un socio para su alineamiento con Donald Trump y para su plan de apertura y flexibilización del Mercosur.
Si gana Lula, el escenario se complica: tendría que convivir en su propio año electoral con un presidente al que enfrentó en público y contra cuya candidatura hizo campaña. Y se quedaría sin la foto de victoria de un aliado.
La relación pesa más que las afinidades. Brasil es el principal destino de las exportaciones argentinas, un mercado clave para la industria automotriz, y el intercambio bilateral superó los US$ 31.000 millones en 2025. El exembajador en Brasil Diego Guelar advirtió sobre los límites del cruce ideológico: «Jerarquizar lo ideológico por sobre lo geopolítico es un error».
El peronismo, entre Cristina y Kicillof
Del otro lado, el kirchnerismo apuesta a la continuidad de Lula, con quien tiene un vínculo histórico forjado en los años de Néstor y Cristina Kirchner. Pero el brasileño también interesa a otros sectores. Axel Kicillof, que busca proyectarse como alternativa presidencial, construyó una relación propia con el líder del PT.
En la primera vuelta, Wado de Pedro, Victoria Tolosa Paz y otros dirigentes del PJ estuvieron en el búnker de Lula. Una reelección le daría al peronismo un aliado regional y un argumento: que la izquierda todavía puede ganar.
Lectura política
El balotaje funciona como un espejo anticipado de la polarización argentina. Milei salió a jugar fuerte y se expone a pagar el costo diplomático si pierde su apuesta. El peronismo, que se reorganiza para 2027, se ordena detrás de un símbolo que usa tanto el kirchnerismo como Kicillof. Con ese combustible, la pelea por el liderazgo opositor se juega también en Brasilia.























