Milei admite que la economía no rinde y la Rosada busca cómo reactivar sin tocar el plan
El Presidente reconoció por primera vez que los números no acompañan y puertas adentro se abre una discusión sobre cuánto se puede flexibilizar con la campaña 2027 en el horizonte. Mientras tanto, la negociación con los gobernadores y el lugar de Patricia Bullrich suman tensión al armado.
Javier Milei dijo lo que hasta ahora evitaba decir: “Los indicadores no están evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”. Lo soltó en una entrevista radial y, aunque en el círculo chico no hubo sorpresa, es la primera vez que el Presidente lo admite en esos términos tras tres años de gestión.
El reconocimiento llega con el riesgo país en 710 puntos, su pico en mucho tiempo, y con la campaña hacia 2027 ya en marcha. En la Casa Rosada sostienen que no se discute ni el rumbo ni el programa, pero el clima es menos relajado que antes.
El “shock externo” como explicación
Según se cuenta en el Gobierno, el diagnóstico había sido delineado por Luis Caputo a su regreso de Tailandia, donde participó de las reuniones anuales del FMI y del Banco Mundial. El ministro de Economía le describió a la mesa política un escenario global “no muy venturoso”, con impacto en los mercados y un crecimiento local menor al esperado.
Ese es el argumento oficial: un mundo sacudido que golpea a los emergentes y una Argentina que, por eso, crece menos. De ahí también el corrimiento de metas y la explicación de por qué no se cumplieron los prometidos mejores 18 meses de la historia.
Medidas para reactivar, pero sin salirse del libreto
Aunque Milei reiteró que no piensa moverse de su posición, en los despachos oficiales empezó un debate para ver si se puede flexibilizar algo. Se piensa en inversión, crédito y algunos movimientos políticos que contengan al electorado sin romper el esquema.
Sobre la mesa hay un RIGI para pymes, créditos con fondos del FGS y la posibilidad de desacelerar la quita de subsidios prevista para 2027. Algunos funcionarios se ilusionan con que el FMI relaje las metas. Admiten, eso sí, que hoy nada está claro y que todo dependerá de Economía y del filtro final del Presidente.
Gobernadores, PASO y la sombra de Bullrich
Caputo insiste con cerrar un acuerdo con los gobernadores como plafón para atravesar la turbulencia y ganar la elección. Otra parte del Gobierno tiene una lectura política distinta: cerrar ahora le adelantaría a la oposición el plan y haría perder el factor sorpresa. Karina Milei y los Menem tienen vocación de acuerdo, pero no quieren “regalarse” antes de tiempo y apuestan a que una mejora económica les consiga un pacto más favorable.
Su pedido es que los mandatarios provinciales acompañen la eliminación de las PASO y que el detalle del acuerdo 2027 se discuta después. Hay gobernadores que responden que sin garantías y sin cerrar todo junto no darán sus votos. Además, no hay consenso sobre el plazo (octubre, noviembre o diciembre) y algunos advierten por una posible judicialización, ya que la Cámara Nacional Electoral dijo que el tema debería resolverse antes de fin de año.
En paralelo, aparece el factor Patricia Bullrich. En las altas esferas oficiales dejan trascender como probable que Milei le ofrezca la vicepresidencia, pero la senadora dijo que no aceptará un lugar decorativo y que quiere poder de decisión. Esta semana ratificó que está preparada para ser presidenta y difundió un video musicalizado con una banda llamada Plan B. En su entorno aseguran que por ahora no anunciará un quiebre.
Lectura política
El Gobierno llega a la antesala electoral con un Presidente que reconoce las limitaciones, un equipo dividido entre el cálculo de mercado y el político, y una negociación con los gobernadores que nadie quiere cerrar primero. El mensaje que se prepara apunta a que Milei hable de lo logrado: baja de la inflación y de la pobreza, y control de la calle.
La pregunta que queda abierta es cuánto margen real tiene la mesa chica para corregir sin que el Presidente lo viva como una concesión, y cuánto tiempo puede esperar Bullrich mientras la Rosada decide.























