Cristina y Máximo Kirchner se sientan en el banquillo por Hotesur y Los Sauces
El juicio oral unificado arranca este viernes y vuelve a poner a la expresidenta y a su hijo bajo el foco judicial. La acusación sostiene que las dos sociedades familiares sirvieron para canalizar fondos de empresarios con contratos estatales.
Cristina Kirchner vuelve a ocupar el banquillo de los acusados, esta vez con su hijo Máximo al lado. Este viernes, desde las 10, comienza el debate oral y público por las causas Hotesur y Los Sauces, que llegan juntas a juicio.
Será la tercera vez que la expresidenta se siente frente a un tribunal como acusada. Máximo Kirchner también está imputado por lavado de dinero, junto a otros procesados.
Un solo juicio, por orden de Casación
La unificación de los expedientes no fue un trámite menor: la definió la Cámara Federal de Casación Penal, que dispuso que ambas causas se ventilen en un único debate. Así, lo que hasta ahora corría por carriles separados se discutirá como una sola trama.
Los Sauces es la inmobiliaria familiar y Hotesur, la sociedad propietaria de los hoteles. Para la acusación, las dos firmas funcionaron como vehículo para recibir dinero.
Qué le imputan a la expresidenta
La hipótesis acusatoria sostiene que ambas sociedades recibieron fondos de empresarios beneficiados con contratos estatales durante las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner. A la exmandataria la señalan como jefa de una asociación ilícita dedicada a lavar dinero a través de hoteles y compañías, y además por haber recibido dádivas.
Entre los elementos que se mencionan figuran los contratos con Lázaro Báez, la creación de empresas para blanquear fondos y movimientos de dinero considerados irregulares.
Lectura política
El arranque del juicio reinstala en la agenda pública la discusión sobre el patrimonio familiar de los Kirchner, con Máximo expuesto en primera persona. Para el kirchnerismo, que ya carga con otros procesos judiciales sobre su principal figura, se abre un nuevo frente que se va a extender en el tiempo. La audiencia inicial es apenas el comienzo de un debate oral que promete acompañar el pulso político durante meses.























