Sin certezas sobre la visita del Papa, la Casa Rosada espera una señal de Roma
Tras conocerse el diagnóstico de cáncer de León XIV, el Gobierno no sabe si el viaje previsto para noviembre se mantiene. En el oficialismo ya se discute qué efecto tendría una reprogramación en el año electoral.
El diagnóstico de cáncer de León XIV dejó al Gobierno nacional a la espera de lo que decida el Vaticano sobre la visita a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre. La Santa Sede no informó cambios a los países de la región que figuran en la agenda del Pontífice, y en la Casa Rosada admiten que no tienen claridad sobre si el viaje se suspenderá o se postergará.
Hasta la mañana del martes, los contactos del oficialismo con el Vaticano estaban convencidos de que el Papa vendría. En el Gobierno repetían que no se trataba de una operación grave y que no había riesgo de que el viaje se cayera, pese a que algunos especialistas advertían que el posoperatorio sería complicado. Además, los oncólogos suelen recomendar no volar durante tres semanas después de una cirugía de este tipo, un plazo que coincide con el margen que queda antes del viaje.
Una conferencia con datos que quedaron viejos
La secuencia de ese día mostró el desconcierto oficial. El vocero Adrián Ravier brindó su conferencia de las 16 con la información que le había llegado desde el Vaticano: la cirugía había sido exitosa y no alteraba la visita. Cerca de las 17 llegó el segundo parte, que confirmó que el nódulo era maligno. La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reconoció después que el viaje podría reprogramarse.
La consigna que bajó desde la cúpula del Gobierno fue esperar la definición de Roma, no adelantar nada y mantener la agenda. Javier Milei le había enviado sus buenos deseos al Papa antes de la operación, pero luego se llamó a silencio, igual que sus ministros. En Balcarce 50 lo justificaron así: “Sería caranchear”.
El cruce con el calendario electoral
Una eventual postergación abrió otro interrogante: que el Papa llegue al país en pleno año electoral. No es una regla escrita, pero los pontífices suelen evitar las visitas en esos períodos. En el entorno presidencial señalan que, en el corto papado de Robert Prevost, no hay registros de viajes a países en la previa de sus elecciones presidenciales.
Desde que se confirmó, algunos en la Casa Rosada veían la visita como un bálsamo político para cerrar el año, antes de que arranque la campaña de 2027. Otros reconocían que estaría atravesada por una lectura social negativa del país, en medio de semanas de tensión con la Iglesia y de un dato de pobreza que debilitó el argumento oficial. Por eso, aunque nadie lo diga en público, hay dirigentes que ven en la situación un alivio. Mientras tanto, el Gobierno sigue a merced de los tiempos del Vaticano, como durante todo el año, cuando esperó que se confirmara el viaje, se designara al nuncio y se fijara la fecha.



